MEMORIA DE TRABAJO Y RETENCIÓN DE DATOS

Jugar de niño a videojuegos mejora las habilidades cognitivas (incluso años después)

Según los investigadores, se trata de una actividad atractiva y motivadora, que requiere de un uso constante e intenso de los recursos de nuestro cerebro

Foto: Varios niños japoneses mientras juegan a un videojuego. Foto:  EFE/Everett Kennedy Brown
Varios niños japoneses mientras juegan a un videojuego. Foto: EFE/Everett Kennedy Brown
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Una investigación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) revela que algunos de los cambios cognitivos que se producen en los niños al jugar a videojuegos, como la mejora de la memoria de trabajo o la retención y manipulación rápida de datos, pueden extenderse hasta años después de dejar de jugar.

En el estudio, publicado en la revista científica 'Frontiers in Human Neuroscience', participaron 27 personas de entre 18 y 40 años con y sin ningún tipo de experiencia con los videojuegos.

En la investigación, que duró un mes, se analizaron las habilidades cognitivas tres veces: antes de empezar un entrenamiento con videojuegos, al terminarlo y 15 días después, y el juego utilizado fue el Super Mario 64 de la consola Nintendo.

Más rápidos con la memoria de trabajo

"Las personas que eran ávidas jugadoras antes de la adolescencia, a pesar de que ya no jugaban, realizaban mejor las tareas de memoria de trabajo, que requieren sujetar y manipular mentalmente la información para obtener un resultado", sostiene Marc Palaus, doctor de la UOC, en declaraciones citadas por Neuroscience News

"Los videojuegos son una receta perfecta para fortalecer nuestras habilidades cognitivas, casi sin darnos cuenta"

En cambio, aquellos que no tenían experiencia temprana eran más lentos y "no se beneficiaban de una mejora al procesar e inhibir estímulos irrelevantes".

Asimismo, "las personas que jugaron regularmente de niños tuvieron un mejor rendimiento desde el principio en el procesamiento de objetos tridimensionales, aunque estas diferencias se mitigaron después del período de entrenamiento en videojuegos, cuando ambos grupos mostraron niveles similares", añade Palaus.

Un niño jugando a videojuegos. Foto: EFE  Juan Ignacio Roncoroni
Un niño jugando a videojuegos. Foto: EFE Juan Ignacio Roncoroni

En este caso, el videojuego utilizado para el estudio fue una aventura de plataforma en 3D, pero, según los investigadores, hay muchos géneros de videojuegos que pueden influir de manera diferente en las funciones cognitivas.

Para Palaus, lo que más tienen en común es que involucran elementos que hacen que la gente quiera seguir jugando y que poco a poco se van haciendo más difíciles y presentan un desafío constante.

Efecto limitado

"Estas dos cosas son suficientes para que sea una actividad atractiva y motivadora, que a su vez requiere de un uso constante e intenso de los recursos de nuestro cerebro", explica.

"Los videojuegos son una receta perfecta para fortalecer nuestras habilidades cognitivas, casi sin darnos cuenta". No obstante, subraya que estas mejoras sólo tienen un efecto limitado en el desempeño de otras actividades no vinculadas a los videojuegos, como es el caso de la mayoría de los entrenamientos cognitivos.

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