Convierten a los glóbulos rojos en los transmisores más fiables para las vacunas
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TÉCNICA DE LA UNIVERSIDAD DE HARVARD

Convierten a los glóbulos rojos en los transmisores más fiables para las vacunas

Los glóbulos rojos se adhieren a nanopartículas recubiertas de un antígeno que sirve para estimular nuestro sistema inmunitario

placeholder Foto: Las nanopartículas recubiertas de un antígeno se adhieren a los glóbulos rojos. Foto: Instituto Wyss de la Universidad de Harvard.
Las nanopartículas recubiertas de un antígeno se adhieren a los glóbulos rojos. Foto: Instituto Wyss de la Universidad de Harvard.

Investigadores de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) han desarrollado una tecnología que emplea glóbulos rojos cargados con antígenos para generar una respuesta inmune en nuestro organismo.

Los glóbulos rojos cumplen con el vital trabajo de transportar oxígeno de los pulmones alrededor del cuerpo, pero resulta que no es la única carga que pueden llevar. En los últimos años, los científicos han encontrado formas de fijar cargas químicas a ellos, como medicamentos o anticuerpos, que pueden ser entregados a órganos o tejidos específicos.

Foto: Nanopartículas usadas para estimular aún más el sistema inmunitario para combatir el cáncer. Foto: MIT

Partiendo de esta base, los investigadores del Instituto Wyss de la Universidad de Harvard trabajaron con el bazo como objetivo. Dado que este órgano vital es uno de los pocos lugares del cuerpo donde los glóbulos rojos y blancos interactúan directamente, pretendían ayudar a lanzar una respuesta inmunológica más fuerte a un patógeno determinado.

Objetivo: el bazo

Así, han conseguido que los glóbulos rojos transporten los patógenos neutralizados al bazo, donde se transmiten a las células presentadoras de antígenos (APC). Desde allí, los glóbulos blancos aprenden a reconocer a estos antígenos, que son las moléculas de un patógeno que el cuerpo utiliza para lanzar un contraataque. Esto mejora la respuesta inmunológica contra esos patógenos.

"La capacidad para mejorar las respuestas inmunológicas de los glóbulos rojos podría aumentar la eficacia de las vacunas"

El problema hasta la fecha es que, normalmente, la carga de antígenos se pierde cuando los glóbulos rojos se aprietan a través de estrechos capilares en los pulmones, por lo que gran parte de ella nunca llega al bazo. Pero el equipo desarrolló una forma de pegar nanopartículas de antígeno a los glóbulos rojos, bautizada como EDIT, con la suficiente firmeza para llegar a su destino.

En este caso, las nanopartículas estaban hechas de poliestireno y recubiertas con una proteína antigénica llamada ovoalbúmina. Los glóbulos rojos también tenían que expresar una molécula de lípido llamada fosfatidil serina (PS) en cantidades justas y el bazo registraría las células como dañadas y las destruiría.

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ACOMPAÑA CRÓNICA: LATINOAMÉRICA CORONAVIRUS AME6526. BOGOTÁ (COLOMBIA), 13 06 2020.- Fotografía de archivo de una enfermera vacunando a un hombre contra la gripe, el 11 de abril de 2020 al interior de una iglesia en Buenos Aires (Argentina). En medio del duro embate de la COVID-19, los países de Latinoamérica afrontan la amenaza de sufrir 'dos pandemias' si no toman las medidas necesarias para asegurar la vacunación contra la influenza estacional en la región. EFE Juan Ignacio Roncoroni

Los investigadores probaron su técnica en ratones. Primero incubaron sus nanopartículas cargadas de antígenos con glóbulos rojos de ratones, y encontraron que una proporción de unas 300 nanopartículas por cada glóbulo rojo era suficiente para asegurar que al menos el 80 por ciento permanecía pegado a su superficie.

A continuación, rastrearon qué había pasado con las nanopartículas, descubriendo que casi todas las nanopartículas se habían eliminado de la sangre de los animales, acumulándose más en el bazo que en los pulmones.

Resultados prometedores

Esta abundancia en el bazo permaneció durante 24 horas después de la inyección, y lo que es más importante, el equipo descubrió que la cantidad de glóbulos rojos en el cuerpo no cambió. Eso demuestra que no estaban siendo destruidos por el bazo.

Los tumores crecieron tres veces más lentamente en los ratones que habían recibido la técnica de los investigadores

En las siguientes pruebas, los investigadores comprobaron si esta técnica realmente inducía una respuesta inmunológica más fuerte. El equipo dio a dos grupos de ratones un tratamiento una vez a la semana durante tres semanas, y luego analizaron su bazo para comprobar cuántas células T mostraban el antígeno de la ovoalbúmina.

Los ratones que habían recibido el tratamiento EDIT tenían ocho veces más células T de ovoalbúmina que los ratones que acababan de recibir las nanopartículas no adheridas a los glóbulos rojos. Este número era también 2,2 veces más alto que en los ratones que no habían recibido ningún tratamiento. También se encontraron más anticuerpos contra la ovoalbúmina en la sangre de los ratones EDIT que en los otros.

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Representación de la sangre. Foto: Pixabay

Finalmente, los investigadores analizaron cuán efectiva podría ser la técnica contra la enfermedad. El equipo volvió a dar a grupos de ratones el tratamiento EDIT durante tres semanas, y luego inyectó a los animales con células de linfoma que expresaban ovalbúmina.

Por supuesto, los tumores crecieron tres veces más lentamente en los ratones que habían recibido EDIT que en los grupos de control o de nanopartículas libres. Los ratones EDIT también tenían un número menor de células cancerosas viables en sus cuerpos.

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El equipo sostiene que la nueva técnica podría ser utilizada como un nuevo sistema de entrega de vacunas que se dirigen a una serie de infecciones y enfermedades. Pero la verdadera ventaja es que funciona sin adyuvantes (agentes añadidos a las vacunas para reforzar la respuesta inmune) que podrían ayudar a acelerar el desarrollo de la vacuna.

Vacunas más rápidas

"Parte de la razón por la que el desarrollo de las vacunas hoy en día lleva tanto tiempo es que los coadyuvantes extranjeros que se suministran junto con un antígeno tienen que pasar por un ensayo clínico de seguridad completo para cada nueva vacuna", dice Zongmin Zhao, co-autor del estudio,

"Los glóbulos rojos han sido transfundidos de forma segura a los pacientes durante siglos, y su capacidad para mejorar las respuestas inmunológicas podría convertirlos en una alternativa segura a los coadyuvantes extranjeros, aumentando la eficacia de las vacunas y la velocidad de su creación", concluye Zhao en declaraciones citadas por New Atlas.

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