El 60% de las anchoas y sardinas del Mediterráneo albergan microplásticos
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Los más comercializados del 'mare nostrum'

El 60% de las anchoas y sardinas del Mediterráneo albergan microplásticos

Las áreas geográficas donde los peces tienen más probabilidades de ingerir microplásticos son el Golfo de Alicante, el Golfo de León y el Delta del Ebro

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Anchoas. (Unsplash)

El 58% de las sardinas y el 60% de las anchoas del Mediterráneo occidental ha ingerido microplásticos que están alojados en sus intestinos, según un estudio internacional en el que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

La investigación, realizada por investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO), del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) y del Instituto Francés de Investigación para la Exploración del Mar (IFREMER) y publicada en la revista 'Marine Pollution Bulletin', señala que las áreas geográficas donde los peces tienen más probabilidades de ingerir microplásticos son el Golfo de Alicante, en el caso de las sardinas, y el Golfo de León y el Delta del Ebro, en el caso de las anchoas.

Los investigadores señalan también que en ambas especies existe una relación positiva entre la presencia de parásitos y la ingestión de microplásticos, lo que pone de manifiesto que estos factores pueden afectar tanto la salud de las especies marinas como la de los consumidores humanos, según indican los investigadores. Además, el estudio revela que entre los factores que influyen en esta incidencia destaca la prevalencia de parásitos como larvas, trematodos y nematodos en el tracto intestinal. Es decir, los individuos con mayor contenido de microplásticos en su sistema digestivo también tienen más parásitos.

Foto: Olas rompiendo en la costa gallega. Foto: EFE Salvador Sas.

Según informa el CSIC, los resultados muestran que en el caso de las sardinas, los individuos con una peor condición corporal tienen más probabilidades de ingerir microplásticos. En el caso de la anchoa la probabilidad de incidencia aumenta en individuos con un índice gonadosomático —peso de la gónada como porcentaje del peso total del cuerpo— más alto y de menor tamaño. En ambas especies una peor condición corporal implica una mayor incidencia tanto de parásitos como de microplásticos.

La investigadora del ICM-CSIC Marta Coll ha destacado que los resultados de este estudio plantean nuevas preguntas para continuar la investigación, ya que, por ejemplo, se desconoce el mecanismo concreto por el que los peces pelágicos pequeños con mayor incidencia de microplásticos presentan también más parásitos intestinales."Los resultados evidencian la importancia de la monitorización continuada del medio marino, que permite evaluar la salud de los ecosistemas marinos y su impacto sobre los seres humanos", subraya.

La producción y el uso de microplásticos en el mundo ha ido aumentando de forma exponencial desde la década de 1950 hasta alcanzar más de 300 millones de toneladas en 2017. Se trata de partículas y fibras de plástico de tamaño inferior a 5 milímetros, invisibles a simple vista y que afectan principalmente a pequeños peces, organismos invertebrados y otros animales filtradores que tienen el potencial de entrar en la cadena alimentaria, según explican los investigadores.

De entre todas las especies de peces pelágicos pequeños, la sardina (Sardina pilchardus) y la anchoa (Engraulis encrasicolus) son los peces más comercializados y consumidos en el noroeste del mar Mediterráneo, donde representan el 39 por ciento del total de las capturas de la región en los últimos años. Además, estas especies juegan un papel clave en los ecosistemas marinos, donde son presas importantes para depredadores como los atunes, los cetáceos y las aves marinas.

Medio ambiente Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
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