La NASA explica cómo se formó y por qué es tan extraña la cara oculta de la Luna
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LOS KREEPS TIENEN MUCHO QUE VER

La NASA explica cómo se formó y por qué es tan extraña la cara oculta de la Luna

Un estudio sugiere que uno de los materiales geológicos encontrado en la Luna podría servir para dar una explicación de por qué la Luna tiene es asimétrica

Foto: La NASA explica cómo se formó y por qué es tan extraña la cara oculta de la Luna
La NASA explica cómo se formó y por qué es tan extraña la cara oculta de la Luna

La cara oculta de la Luna continúa siendo uno de los grandes misterios de nuestro satélite. Fue en la década de los cincuenta y de los sesenta del siglo pasado, cuando las primeras naves espaciales no tripuladas lanzadas por la URSS consiguieron llegar hasta la zona nunca antes observada de la Luna. La sorpresa fue mayúscula, al descubrir que es e lado poco o nada tenía que ver con el que estábamos acostumbrados a observar desde la Tierra. Ahora, un estudio encabezado por la NASA sugiere que están vinculadas a un material en concreto: los KREEPS.

Según este estudio publicado en 'Nature' y realizado por un equipo científico internacional, y encabezado por la NASA, para explicar esta extraña simetría que existe en la Luna hay que remontarse al origen de la misma. La teoría científica más plausible a día de hoy radica en que un cuerpo estelar del tamaño de Marte, llamado Theia, colisionó contra la proto-Tierra, dando lugar a que los componentes geológicos de ambos cuerpo se mezclaran entre sí. La Tierra tuvo la fortuna de quedarse con un tamaño adecuado y contar con atmósfera y océanos, mientras que la Luna terminó siendo más pequeña y perdió la suficiente masa como para no poder albergar vida.

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De hecho, si simplemente hacemos una observación de la Luna, lo que podemos observar desde nuestro planeta es un satélite de color plateado, que cuenta con numerosas manchas de color oscuro. En los albores de la astronomía, se pensó que se trataba de mares pero, con la llegada de los telescopios, los científicos descubrieron que en realidad eran cráteres y sus correspondientes características volcánicas, que fueron denominadas 'marias'. Sin embargo, cuando logramos observar el lado oculto de la Luna descubrimos que esta situación no se daba: ¿por qué estos materiales no se encontraban allí?

Fue gracias a las misiones Apolo de la NASA, allá por los finales década de los sesenta y principios de los setenta del siglo pasado, cuando hasta seis naves espaciales consiguieron llegar a la Luna, consiguiendo una observación de primera mano y, sobre todo, traer de vuelta a la Tierra 382 kilos de rocas lunares con el objetivo de comprender mejor su origen. Pronto descubrieron que esas manchas oscuras estaban directamente relacionadas con la actividad volcánica y con la composición geológica de la zona. Por tanto, la pregunta era clara: ¿por qué la composición geológica de los dos lados de nuestro satélite es tan diferente?

Este estudio sugiere que está vinculado directamente con una propiedad de los KREEPS. Pero, ¿qué es un KREEP? Se trata de un tipo de roca encontrada en la Luna, que está formada por potasio (K), elementos de tierra raras, (REE) y fósforo (P), descubriendo que este componente geológico es parte fundamental de aquellas manchas oscuras. De esta manera, se desprende que la Luna podría tener una composición asimétrica directamente relacionada con la manera en la que se formó o, dicho de otra manera, el lado que podemos ver -con hasta un 31% de'marias' por el 1 % del lado oculto- contendría mucho más material de la proto-Tierra que la parte más lejana a nuestro planeta.

Foto: EFE.
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"Debido a la relativa falta de procesos de erosión, la superficie de la Luna registra eventos geológicos de la historia temprana del Sistema Solar. En particular, las regiones en el lado cercano de la Luna tienen concentraciones de elementos radiactivos como el uranio y el torio a diferencia de cualquier otro lugar del satélite. Comprender el origen de estos enriquecimientos locales de uranio y torio puede ayudar a explicar las primeras etapas de la formación de la Luna y, como una consecuencia, las condiciones en la Tierra primitiva", afirma Matthieu Laneuville, científico del Earth Life Science Institute en Japón.

La investigación sugiere que el potasio, el torio y el uranio que forman parte de los KREEPS son radiactivamente inestables, lo que puede dar lugar a que algunos puedan deshacerse y terminen, por tanto, convirtiéndose en una fuente de calor. Estas altas temperaturas ayudarían a derretir las rocas que están protegiéndolos, lo que explicaría, al menos en parte, por qué estos materiales están tan cerca entre sí en la Luna. Ahora, el estudio podría tener una segunda parte, que no es más que tratar de saber si esas formaciones de la cara visible pueden ofrecer de una explicación de cómo era la proto-Tierra en sus orígenes.

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