RATAS Y CUERVOS LAS TIENEN

¿Cómo saber si un animal tiene creencias? Establecen tres criterios para probarlo

La clave es si el animal recibe información del mundo y cómo la gestiona para adaptarse a las circunstancias

Foto: Ratas en una jaula. Foto: EFE LEGNAN KOULA
Ratas en una jaula. Foto: EFE LEGNAN KOULA

Los humanos no somos los únicos que tenemos creencias, los animales también las tienen, aunque es mucho más difícil probarlo. Para intentar solucionar esto, investigadores alemanes han propuesto una serie de criterios para comprender e investigar empíricamente las creencias de los animales.

En un estudio publicado en la revista científica 'Mind and Language', los filósofos Tobias Starzak y Albert Newen, del Instituto de Filosofía II de la Universidad Ruhr de Bochum (Alemania), establecen tres premisas.

El primer criterio es que un animal debe tener información sobre el mundo. Sin embargo, esto no debe conducir simplemente a una reacción automática, como una rana que instintivamente ataca a un insecto que pasa. El animal debe ser capaz de usar la información para comportarse de manera flexible. Este es el caso cuando una misma información puede combinarse con diferentes motivaciones para producir diferentes comportamientos", explica Newen. "Por ejemplo, si el animal puede usar la información de que hay comida disponible en ese momento con el propósito de comer u ocultar la comida".

Recombinar los componentes de la información

La segunda premisa señala que la información está estructurada internamente en una creencia; en consecuencia, los aspectos individuales de esa información pueden procesarse por separado. Esto ha surgido, por ejemplo, en experimentos con ratas que pueden aprender que un cierto tipo de alimento puede ser encontrado en un cierto momento en un cierto lugar. Su conocimiento tiene una estructura de qué, cuándo y dónde.

El comportamiento flexible también se ha demostrado en chimpancés y border collies

Finalmente, el tercer criterio indica que los animales con creencias deben ser capaces de recombinar los componentes de la información de formas novedosas. Esta creencia reensamblada debería entonces conducir a un comportamiento flexible. Las ratas pueden hacer esto, como demostró el investigador estadounidense Jonathan Crystal en experimentos en un laberinto de ocho brazos. Los animales aprendieron que si recibían comida normal en el brazo tres del laberinto por la mañana, se podía encontrar chocolate en el brazo siete al mediodía.

Según los autores, la chara californiana (ave paseriforme de la familia Corvidae nativa del oeste de América del Norte) ​​y los cuervos, aparte de las citadas ratas, cumplen todos los criterios. El investigador británico Nicola Clayton realizó experimentos concluyentes con la chara californiana. Cuando los pájaros tienen hambre, al principio tienden a comer la comida. Cuando no tienen hambre, sistemáticamente esconden las sobras.

En el proceso, codifican qué alimento (gusano o cacahuete) han escondido, dónde y cuándo. Si tienen hambre en las horas siguientes, primero buscan los gusanos que prefieren. Después de que ha pasado el tiempo que hace que los gusanos sean incomestibles, se dirigen a los escondites de los cacahuetes en su lugar.

El comportamiento flexible, que puede interpretarse como causado por las creencias, también se ha demostrado en chimpancés y border collies. "Pero probablemente muchas más especies tienen creencias", supone Newen en Neuroscience News.

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