ENTREVISTA CON BEATRIZ DOMÍNGUEZ-GIL (ONT)

Los trasplantes salvan su momento más adverso: dos de cada tres se han realizado

Pese al desplome inicial en el número de donaciones y trasplantes de órganos como consecuencia de la pandemia, los profesionales han logrado dejar esta bajada de operaciones en un 34%

Foto: La directora de la ONT, Beatriz Domínguez-Gil. (EFE)
La directora de la ONT, Beatriz Domínguez-Gil. (EFE)

El trasplante de órganos en España suele ir acompañando habitualmente a noticias positivas: nuevo récord, una operación imposible, una vida reconducida. De hecho, hasta el día 13 de marzo los números eran incluso mejores que el año pasado. Con la epidemia de coronavirus, sin embargo, los responsables del programa de trasplantes se encontraron con varias malas noticias al mismo tiempo.

"El estado de alarma y la situación que vivimos en las últimas semanas ha afectado mucho al programa y la actividad ha caído en toda España, con alguna excepción", explica a El Confidencial Beatriz Domínguez, directora de la Organización Nacional de Trasplantes.

El primer motivo es, por supuesto, la saturación de los hospitales y concretamente las Unidades de Cuidados Intensivos. Aunque la intervención en sí misma se realiza en un quirófano, es precisamente en las UCI donde tienen lugar otros dos momentos clave en un proceso de trasplante: la donación y el período inmediato post-trasplante. En buena parte de España, estas unidades han estado volcadas —cuando no saturadas— en tratar pacientes con covid-19.

"Por otro lado, también existía mucha preocupación porque el paciente trasplantado, que recibe inmunosupresión de por vida para evitar el rechazo del órgano pudiera adquirir la infección tanto en el ámbito comunitario como en el propio hospital", explica Domínguez. "Por ello en muchos casos se dudó de si proceder con el trasplante o posponerlo hasta que la situación epidemiológica mejorara, siempre pensando en la seguridad del paciente".

Pese a todo, y aunque el brote aún no ha terminado, mirando en retrospectiva con los cinco primeros meses de 2019 los hospitales españoles han logrado realizar este años dos de cada tres trasplantes, es decir, pese a la pandemia la caída en el número de intervenciones y donaciones de órganos ha sido de un 34% con respecto al último ejercicio. Por cada tres que se realizaron en 2019, este año se han hecho dos.

PREGUNTA. Un 34% es importante, pero no parece excesivo teniendo en cuenta la paralización total del país.

RESPUESTA. Sí, en artículos previos se hablaba de un descenso del 85%. Hasta el 13 de marzo, cuando se declaró el estado de alarma, la comparación la hacíamos con cómo estábamos este año hasta el momento en que se declaró. Si estábamos en una media de siete donantes y 16 trasplantes diarios, llegamos a tener menos de uno de cada en algún momento. Pero, claro, como ya se va recuperando es más lógico hacer la comparación con qué ha ocurrido en este periodo de 2020 en comparación con los cinco primeros meses del año anterior. Es cierto que la caída fue muy brusca y la recuperación está siendo más lenta.

Evolución de trasplantes durante este año en España. (ONT)
Evolución de trasplantes durante este año en España. (ONT)

Aun así, los últimos datos que hemos dado —406 trasplantes desde el 13 de marzo al 4 de junio— son muchos menos de los que habríamos hecho en condiciones normales pero tienen un valor extraordinario porque se han hecho en un escenario muy adverso y con una complejidad evidente. Han salido adelante por el esfuerzo de todos los profesionales implicados.

P. Parte del problema está, claro, en el descenso del número de donantes por las peculiares circunstancias.

R. Estamos trabajando en un escenario muy adverso en comparación con el previo de la epidemia, aunque todavía necesitamos tener más datos para comprobarlo. Un elemento importante es que se ha producido un descenso en la potencialidad de donación. Intuitivamente uno piensa 'bueno hay menos traumatismos por tráfico' pero realmente el año pasado de todos nuestros donantes solo el 4% había fallecido por un accidente de tráfico. Lo que sí parece que se ha podido producir es un menor número de pacientes con daño cerebral grave atendidos en los hospitales, no sabemos por qué. Luego, por otra parte, al descartar como donantes a personas con positividad para el coronavirus, también hemos tenido una pérdida de potenciales donantes.

P. ¿Cómo se gestionó quiénes recibían un trasplante o no durante lo peor de la pandemia?

R. La instrucción que se dio a los centros en aquel momento es que intentaran preservar la actividad de donación y trasplante lo más próximo a la normalidad posible, pero entendiendo que los centros de zonas más afectadas tendrían que priorizar los trasplantes en situación de urgencia cero, porque son pacientes con un riesgo inminente de fallecimiento, así como pacientes en situación crítica, que aunque no cumplieran criterios de urgencia cero tenían unas expectativas de supervivencia cortas y no podían esperar a la resolución de la epidemia.

Al descartar a personas con positividad para el coronavirus, también hemos tenido una pérdida de potenciales donantes

También se priorizó a aquellos pacientes a los que es difícil trasplantar habitualmente, por ejemplo los niños o pacientes hiperinmunizados a los que es difícil encontrarles un órgano adecuado a sus necesidades y que precisamente apareció durante la epidemia. En muchos centros hemos tenido que optar por solo trasplantar a este tipo de pacientes, pero otros centros han podido trasplantar con más normalidad. Por ejemplo, en Asturias o Cantabria, se ha mantenido una actividad relativamente normal, pero no así en CCAA muy trasplantadoras como Madrid y Cataluña, que han estado muy afectadas por la epidemia

P. ¿Cuánta gente aproximadamente se ha quedado sin poder recibir un trasplante?

R. La repercusión en la lista de espera es complicada de medir, aunque la verdad es que permanece bastante estabilizada en torno a unas 5.000 personas. Como estas semanas tampoco ha habido más inclusiones, tampoco ha habido grandes cambios, pero habrá que esperar a que termine el año para ver el comportamiento global de la lista de espera. Es difícil saber hasta entonces el impacto que ha tenido la pandemia.

En Asturias o Cantabria, se ha mantenido una actividad de trasplantes relativamente normal

Los trasplantes de donante vivo son recuperables, porque el donante de alguna forma se preserva hasta ese momento, pero los trasplantes de donantes fallecidos no son recuperables porque no nos van a aparecer todos los donantes que necesitamos.

P. Todos los sanitarios están ahora, de una u otra forma, tratando de compensar este hueco y tratando de volver a la normalidad de operaciones o consultas programadas. ¿Cuál es el plan para los trasplantes?

R. Ahora que la situación epidemiológica está mejorando y los hospitales están habilitando circuitos libres de covid, la instrucción es recuperar en sentido inverso: a las urgencias, pacientes críticos y difíciles de trasplantar se van incorporando los de la lista de espera electiva o no urgente. Estamos empezando con pacientes que sabemos tendrán una recuperación muy rápida post-trasplante para luego ir a procedimientos más complejos.

Ya prácticamente todos los centros están ampliando los criterios para trasplantar a pacientes y esperamos que en las próximas semanas se vuelva a la normalidad.

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