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Hallan un hueso en el corazón de chimpancés, ¿podría existir en humanos?
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¿MARCA ENFERMEDADES CARDÍACAS?

Hallan un hueso en el corazón de chimpancés, ¿podría existir en humanos?

Su presencia, hasta ahora no descubierta en simios, parece asociarse con la fibrosis miocárdica idiopática

Foto:  Un chimpancé recién nacido descansa con su madre. Foto: EFE REMKO DE WAAL
Un chimpancé recién nacido descansa con su madre. Foto: EFE REMKO DE WAAL

Un equipo de investigadores de la Universidad de Nottingham (Reino Unido) ha encontrado una especie de pequeño hueso en el corazón de chimpancés, algo que nunca se había detectado y que puede tener implicaciones en los humanos.

En el estudio, publicado en la revista científica 'Scientific Reports', los autores detallan que se trata de un hallazgo "particularmente raro", ya que este hueso, llamado 'os cordis', lo tienen muy pocas especies de animales: está presente en bovinos, como ganado, bueyes y búfalos, siendo bastante grande; y, en ocasiones, también se encuentra en las ovejas, nutrias, perros y camellos.

Foto: Corazón y cerebro están muy relacionados en materia de salud. Foto: Pixabay

El tamaño de este tejido mineralizado no es mayor de unos pocos milímetros, pero parece variar entre los individuos, aunque lo verdaderamente sorprendente es que no se había encontrado en chimpancés hasta la fecha.

"El descubrimiento de un nuevo hueso en una nueva especie es un evento raro, especialmente en chimpancés que tienen una anatomía tan similar a la de las personas. Plantea la cuestión de si algunas personas podrían tener también un 'os cordis'", señala la anatomista Catrin Rutland, de la Universidad de Nottingham, en declaraciones citadas por Science Alert.

Fibrosis miocárdica idiopática

Utilizando escáneres de alta resolución para analizar la estructura del esqueleto cardíaco, el tejido conectivo denso que sostiene el corazón de estos simios, los investigadores observaron que en el corazón de algunos chimpancés crecían las calcificaciones y que tenía relación con la edad: la hembra mayor del grupo, que llegaba a los 59 años, tenía varios sitios de endurecimiento dentro de los grandes vasos de su corazón.

Análisis posteriores del tejido a niveles microscópicos revelaron que estas estructuras a veces estaban hechas enteramente de hueso, a veces de cartílago, y otras veces de un tejido mixto.

"Los chimpancés tienen una anatomía tan similar a la de las personas que se plantea la cuestión de si algunas podrían tener también un os cordis"

Dado el alcance relativamente pequeño de tal estudio, es posible que se trate de una mera peculiaridad anatómica entre algunos chimpancés, pero los investigadores tienen razones para sospechar lo contrario. En los humanos, la mineralización del esqueleto cardíaco suele deberse a la edad, y se asocia con enfermedades cardiovasculares.

El tipo más común de enfermedad cardíaca en los chimpancés es la fibrosis miocárdica idiopática (FMI), que se caracteriza por una acumulación de tejido conectivo fibroso y se ha relacionado con la aparición de arritmias cardíacas y muerte súbita. Todos los corazones de los chimpancés afectados por la FMI mostraron formación de huesos o cartílagos, y un aumento de tejido conectivo en las cercanías.

"La significativa asociación entre la presencia de un 'os cordis' y los altos niveles de fibrosis miocárdica idiopática sugiere que la presencia de un 'os cordis' en esta especie puede ser un hallazgo patológico o un marcador más que una característica anatómica", concluye el trabajo.

La función exacta del 'os cordis' no se ha descubierto aún en otras especies e, incluso en los casos en los que se desarrolla con la edad, como en las nutrias, no siempre es dañino y podría en realidad proteger las válvulas del corazón.

"Las implicaciones clínicas y funcionales de la presencia de cartílago y tejido óseo en el esqueleto cardíaco del chimpancé aún no han sido dilucidadas", escriben los autores. "Todavía se desconoce si la presencia de la formación de cartílago o la osificación (crecimiento óseo) dentro del esqueleto cardíaco de los chimpancés aumenta aún más las posibilidades de que se produzcan eventos arrítmicos", añade Rutland.

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