Nuestro corazón condiciona al cerebro en la manera en la que percibimos
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DEPENDIENDO DE SÍSTOLE O DIÁSTOLE

Nuestro corazón condiciona al cerebro en la manera en la que percibimos

Investigadores alemanes revelan que durante la sístole se suprime un componente específico de la actividad cerebral relacionado con la conciencia llamado componente P300

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Nuestro corazón condiciona al cerebro en la manera en la que percibimos

Los latidos de nuestro corazón pueden afectar la manera en la que percibimos las cosas. Un equipo de investigadores alemanes ha explicado cómo los latidos cardiacos pueden modular esa percepción consciente, dependiendo de la fase en la que estén.

Un corazón sano y con un ritmo regular tiene dos fases, la fase sistólica, en la que bombea sangre al cuerpo, y la fase diastólica, donde la sangre fluye hacia el corazón, permitiendo que éste se llene de nuevo. Investigaciones anteriores habían confirmado que la percepción de los estímulos externos cambia en función de los latidos del corazón. Así, durante la fase de sístole, hay menos probabilidad de que detectemos estímulos eléctricos débiles en un dedo frente al mismo estímulo en la fase de diástole. El nuevo estudio, realizado por científicos alemanes y publicado en 'Proceedings of the National Academy of Sciences', intenta explicar este fenómeno, sugiriendo que la actividad cerebral cambia a lo largo del ciclo cardíaco.

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Según los investigadores, durante la sístole se suprime un componente específico de la actividad cerebral relacionado con la conciencia llamado componente P300, lo que nos hace ser menos propensos a percibir ciertas cosas. Por así decirlo, en la sístole el cerebro "censura" cierta información en la experiencia consciente del individuo. En este proceso, el cerebro parece tener en cuenta el pulso que inunda el cuerpo en sístole y predice que los cambios corporales asociados al pulso "no son reales", algo que nos ayuda a no ser constantemente perturbados por nuestro pulso.

Más preocupado por nuestro organismo

Los investigadores analizaron estas relaciones enviando estímulos eléctricos débiles a electrodos fijados a los dedos de los participantes de un estudio. Paralelamente, registraron los procesos cerebrales y la actividad cardíaca de cada participante.

Por así decirlo, en la sístole el cerebro "censura" cierta información en la experiencia consciente del individuo

Al mismo tiempo, los investigadores también han descubierto que si el cerebro de una persona muestra una respuesta más alta hacia el latido, se detecta menos el estímulo externo. Esto parece ser el resultado de dirigir nuestra atención entre las señales ambientales externas y las señales corporales internas, explica a Neuroscience News el autor del estudio, Ezra Al, del departamento de Neurología del Instituto Max Planck (Alemania).

En otras palabras, un gran potencial de los latidos del corazón es que parecen reflejar un "estado de ánimo", en el que estamos más centrados en el funcionamiento de nuestros órganos internos, como la circulación sanguínea, y menos conscientes de los estímulos del mundo exterior. "Los resultados obtenidos podrían ayudar a explicar por qué los pacientes después del accidente cerebrovascular a menudo sufren de problemas cardíacos y por qué los pacientes con enfermedad cardíaca a menudo tienen deterioro de la función cognitiva", añade Arno Villringer, otro de los autores y también del Instituto Max Planck

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