Brotes de covid-19 en la oficina: esto es lo que puede ocurrir cuando volvamos al trabajo
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Las lecciones de Corea del Sur

Brotes de covid-19 en la oficina: esto es lo que puede ocurrir cuando volvamos al trabajo

Un brote de coronavirus entre 100 empleados de una misma planta en una oficina de Corea del Sur muestra el peligro que supondrá el desconfinamiento en España si no se establecen protocolos claros

Foto: Brotes de covid-19 en la oficina: esto es lo que puede ocurrir cuando volvamos al trabajo
Brotes de covid-19 en la oficina: esto es lo que puede ocurrir cuando volvamos al trabajo

La cuenta atrás para iniciar el desconfinamiento ha comenzado en España. Será una cuenta atrás aún muy lenta y, probablemente, con sobresaltos. Este domingo se ha dado el primer y tímido paso con la salida controlada de niños menores de 14 años. Pero la verdadera prueba de fuego llegará en mayo o junio, cuando millones de trabajadores en toda España vuelvan a sus oficinas. ¿Cómo será esa nueva convivencia laboral? ¿Trabajaremos a un metro de nuestros colegas? ¿Se acabarán las zonas comunes? Sanidad y empresas deben decidir aún los protocolos, pero países que llevan más tiempo luchando contra el coronavirus, como Corea del Sur, ya se están enfrentando a este problema. Y lo que está sucediendo allí es, a la vez, una nota de atención y una lección de lo que puede ocurrir en España... y de cómo atajarlo.

Pese a los rebrotes de las últimas semanas, Corea del Sur sigue siendo uno de los países que ha logrado contener con más éxito la epidemia, con 240 fallecidos y un total de 10.700 casos. Eso supone menos de 210 contagiados por millón de habitantes frente a los casi 4.800 de España. Este viernes, el país asiático no registró por primera vez ningún fallecimiento por el covid-19. El Gobierno allí no obliga a la población a quedarse en casa sino que apela a la responsabilidad individual para autoaislarse. Las empresas continúan abiertas pero se sigue unas estrictas medidas de distanciamiento. Por eso, un reciente brote en una compañía de 'telemarketing' en Seúl, donde se infectaron casi 100 empleados de una misma planta, se ha analizado con lupa y puede servir de ensayo de lo que está por venir en España.

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Los detalles y el análisis del brote se han publicado esta semana en un estudio en el 'Emerging Infectious Diseases', la prestigiosa revista de los centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EEUU, cuyos 'papers' son revisados por otros investigadores antes de ver la luz. El informe describe cómo el pasado 8 de marzo se detectó un infectado en un rascacielos de 19 plantas en una de las zonas más concurridas de Seúl. Al día siguiente, menos de 24 horas después de reportarse el caso, se cerró por completo el edificio, que mezcla oficinas (de las plantas 1 a la 11) con viviendas (de la 13 a la 19). Se realizaron tests PCR a 1.143 inquilinos (203), trabajadores (922) y visitantes (20) del edificio los días anteriores al 8 de marzo. De todos los analizados, un total de 97 (un 8,5%) dieron positivo en Sars-CoV-2. Solo un 4% eran asintomáticos, muy por debajo del 30% en estudios similares. Y, sorpresa: la gran mayoría, 94, eran empleados de un 'call-center' ubicado en la planta 11.

Plano de la oficina en Corea del Sur que registró casi 100 casos de infectados por coronavirus. (Imagen: Emerging Infectious Diseases/CDC)
Plano de la oficina en Corea del Sur que registró casi 100 casos de infectados por coronavirus. (Imagen: Emerging Infectious Diseases/CDC)

"Este brote muestra de forma preocupante que el SARS-CoV-2 puede ser excepcionalmente contagioso en oficinas con mucha gente como los 'call-centers'. A pesar de que se produjo una interacción considerable entre los empleados de diferentes plantas a través de los los ascensores y el lobby, la transmisión del coronavirus se limitó casi exclusivamente a la planta 11, lo cual indica que la duración de la interacción (o contacto) fue probalemente el factor principal para que se extendiera el contagio del SARS-CoV-2", explica el estudio.

Distanciamiento social en Corea del Sur: gente pasea por un parque de Seúl esta semana manteniendo la distancia mínima. (Reuters)
Distanciamiento social en Corea del Sur: gente pasea por un parque de Seúl esta semana manteniendo la distancia mínima. (Reuters)

Los investigadores, la mayor parte del CDC de Seúl pero también de varios organismos de sanidad pública surcoreanos, aseguran que el primer paciente que reportó sintomas trabajaba en la planta 10 y nunca subió a la planta 11. El segundo paciente en reportar síntomas sí era un empleado de la planta 11. No pudieron, sin embargo, dar con el 'paciente cero'. El 97% de los casos se produjo en un área concreta de la oficina, en la que los empleados se fueron contagiando unos a otros. El informe no especifica cuál era la distancia mínima entre cada empleado en su puesto de trabajo, pero por la información publicada todo apunta a que podía ser inferior a un metro, lo cuál habría facilitado la transmisión.

Moraleja: rapidez, tests y tecnología

Javier Buesa, virólogo y profesor del departamento de Microbiología de la Universidad de Valencia, señala que se trata de un estudio sólido y muy relevante por dos motivos: muestra el peligro que supondrán las oficinas como foco de nuevos contagios si no se toman medidas y, sobre todo, muestra cómo actuar en caso de que se produzcan estos brotes. "Si algo me da leer este tipo de estudios es envidia. Creo que reflejan claramente por qué la incidencia del coronavirus en España es 20 veces superior por millón de habitante respecto a Corea del Sur. España debería literalmente copiar esta forma de actuar. Ahora y cuando se produzca el desconfinamiento", señala a este diario.

Número de contagiados por planta en un edificio de oficinas de Corea del Sur. El día 9 de marzo se cerró por completo el edificio. (Imagen: Emerging Infectious Diseases/CDC)
Número de contagiados por planta en un edificio de oficinas de Corea del Sur. El día 9 de marzo se cerró por completo el edificio. (Imagen: Emerging Infectious Diseases/CDC)

Primera lección que nos ofrecen los surcoreanos: actuar con rapidez. A las pocas horas de conocerse el primer caso de infección en el edificio, el gobierno tomó la primera medida drástica, cerrarlo por completo. "Eso tuvo un efecto inmediato, cayeron por completo los casos de infectados en los días posteriores [se puede apreciar en el gráfico arriba]", explica Buesa. Segunda lección: realizar tests PCR a las 1.143 personas del edificio (visitantes incluidos) y tener los resultados en menos de 24 horas. A los positivos se les aisló en hospitales y a los negativos se les obligó a quedarse en sus domicilios durante 14 días. A estos casos negativos, además, se les volvió a realizar varios tests duarante el periodo de dos semanas para asegurarse de que seguían sin estar infectados.

Leer este tipo de estudios me da envidia. Reflejan por qué la incidencia del coronavirus en España es 20 veces superior respecto a Corea del Sur

Cuarta lección: se investigó, hizo tests y monitorizó a todos los contactos y familiares de los 97 infectados, en total 225 personas. De esta forma pudieron confirmar 34 positivos en hogares, aislarlos, y asegurarse de que esta vía secundaria de transmisión no quedaba sin control. De poco sirve aislar a un caso principal si no aíslas también a todo su círculo de contactos. Lo que conduce a la quinta lección, discutible en las formas pero no en el fondo: el uso de tecnología para rastrear los contactos. Entre el 13 y el 16 de marzo, es decir, solo 5 días después de producirse el brote, el ministerio de Sanidad surcoreano envió 16.628 mensajes de texto a todas las personas que habían estado más de cinco minutos cerca del rascacielos. Para ello, usaron los datos de geolocalización facilitados por los operadores, algo por lo que, eso sí, ya ha sido criticado el gobierno, al saltarse por completo la privacidad de sus ciudadanos.

"Aquí Corea del Sur claramente priorizó la salud pública frente a la privacidad. Pero seguro que hay formas de lograr algo parecido sin ser tan intrusivo en la intimidad de la gente. En cualquier caso, la actuación es envidiable, lograron romper las cadenas de transmisión en cuestión de dos o tres días", apunta Buesa. Para este virólogo es fundamental que el ministerio de Sanidad en España elabore junto con las empresas protocolos de trabajo para el día que regresemos a las oficinas. "Habrá que crear distancias mínimas, repensar espacios y aplicar las mismas medidas a cocinas o cantinas en las empresas que se aplican a la hostelería", señala. Y, en caso de que se produzca un brote, ejecutar un protocolo de forma similar a Corea del Sur, y no solo en oficinas. "Imagina la cantidad de vidas que habríamos podido salvar si hubiéramos aplicado estas medidas desde el principio en residencias de ancianos".

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