Más vale que vayamos entrenando el ojo

¿Un metro, dos, cuatro? Por qué varía tanto la distancia de seguridad y qué debes hacer

Es una de las medidas que más repiten los expertos para evitar el contagio. Todos inciden en su importancia por encima casi de cualquier otra, pero ¿por qué cambia tanto según el país o el lugar?

Foto: Foto: Reuters.
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Es una de las medidas clave, según los expertos, si queremos ir ganando más y más terreno al coronavirus. Más que las mascarillas o que los test, el guardar una distancia de seguridad correcta se ha convertido en un punto clave para la tan mencionada desescalada segura que evite un nuevo repunte de contagios de covid-19, pero ¿a qué distancia se puede considerar segura? Diferentes instituciones y países han ido variando esta distancia entre el metro y hasta los cuatro metros, dependiendo de la situación y el lugar en que nos encontremos. Incluso estudios han indicado que podrían ser necesarios hasta los nueve metros en momentos puntuales. Por eso, para aclarar todo esto, aquí desglosamos las diferentes opciones y qué dicen los especialistas al respecto.

Lejos de ser algo nuevo, esto de la distancia de seguridad es algo estudiado hace décadas para todo tipo de enfermedades contagiosas respiratorias, y las medidas actuales se basan en este tipo de estudios, pero también en lo que hemos ido descubriendo, aunque aún queda mucho por saber sobre este nuevo virus. Lo cierto es que la mayoría de instituciones mueven sus restricciones entre el metro y medio y los dos metros como medida estándar, pero hay puntos que debemos ir interiorizando para tener claro si estamos a una distancia segura y sin posibilidad de contagio en una situación concreta. Empezando por tomar una medida estándar para calcular esos aproximadamente dos metros.

¿Por qué es tan importante la distancia?

Puede ser algo lógico, cuanto menos contacto menos opciones de contagio, pero hay más. Las razones para la distancia, y no una distancia cualquiera, se deben a la forma en que se contagia el SARS-CoV-2. Como ya es más que sabido, este virus se propaga a través de las 'gotitas' que salen de nuestra boca o nariz al toser o estornudar, y en menor medida al hablar, y que acaban en el interior de otra persona a través directamente del aire, donde este virus puede aguantar hasta tres horas (según un gran estudio realizado en un entorno cerrado y con condiciones ambientales muy concretas), o a través de las manos que se llevan el virus al tocar un punto contaminado. Pues bien, una cuidada distancia neutraliza la primera y minimiza la segunda.

La insistencia en esta medida no es por otra razón que, como explican diversos expertos, acabar, de un plumazo, con la opción del contagio aéreo y reducir los riesgos de la segunda vía al evitar que las gotitas se queden impregnadas en tu ropa o material similar. Si a esto le sumamos una buena higiene y somos disciplinados con el lavado de ropa y demás objetos, las opciones de ser contagiados se reducen significativamente, algo que repitió de nuevo este mismo martes el ministro de Sanidad, Salvador Illa. Pero, claro, no basta cualquier distancia, como nos han dicho ya varias veces. La cosa es saber cuál es la correcta.

¿De dónde salen las medidas exactas?

Conocidas ya las razones, vamos a por qué se habla de metros de forma tan concreta. Como comentábamos, no se debe a nuevos estudios para este virus en concreto, sino que estas medidas se basan en estudios que, como recuerda Raina MacIntyre, profesora de seguridad global y directora del Programa de Bioseguridad del Instituto Kirby, en Australia, en la publicación 'Live Science', vienen de los años 1930 y 1940. "La regla de 3-6 pies [algo más de un metro y algo menos de dos metros] se basa en algunos estudios de los años 1930 y 1940", explica.

Estos estudios se basaban en saber la distancia que pueden recorrer las gotas expulsadas al toser, hablar o estornudar, por lo que valdrían también en este caso, pero el problema, según esta experta, es que se ha demostrado desde entonces que esas medidas tienen una funcionalidad relativa: algunas gotitas pueden viajar más de dos metros. Por ejemplo, si una persona estornuda sin cubrirse ni llevar una mascarilla, sus gotas pueden llegar mucho más lejos. Entonces, ¿quiere decir que no son medidas válidas? Bueno, no exactamente.

Sí es claro que ese metro y medio o dos metros no son en ningún caso una medida mágica que sirva de escudo 'anti covid-19', como han dejado caer ciertos políticos como en el Gobierno holandés, pero, como explica Harvey Fineberg, jefe del Comité Permanente de Enfermedades Infecciosas Emergentes y Amenazas de Salud del Siglo XXI en las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de EEUU, en 'The New York Times', la clave es pensar en esto como un mínimo, un estándar que reduce muchísimo las posibilidades de coger el virus.

Foto: Reuters.
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"Todo es cuestión de probabilidad", explica Fineberg. "Un metro es mejor que nada. Dos es mejor que uno. En ese punto, las gotas más grandes ya han caído y no llegan a nuestro sistema. Tal vez si estás fuera del rango de un posible escupitajo, eso podría ser aún más seguro, pero dos metros es una medida muy buena". Lo más importante, según este científico, está en reducir las probabilidades y, al menos, acabar con las 'gotitas' más grandes, que llevan más carga viral y ofrecen más posibilidades de generar una importante enfermedad en quien las recibe.

Esto también lo apoya Lydia Bourouiba, una especialista en dinámica de fluidos en el MIT que estudia desde hace años la transmisión de este tipo de virus, en el medio 'ScienceNews'. Según Bourouiba, los investigadores se han preocupado normalmente por las gotas más grandes, de cinco a 10 micrómetros de diámetro o más, porque se las considera vehículos para transmitir virus, bacterias u otros organismos contagiosos. La razón es que los científicos creen que cuanto más grande es la gota, más carga viral puede llevar, pero también, al pesar más, cae antes. Pero las diferencias vienen porque no debemos olvidarnos de las pequeñas, que podrían llegar a los ocho metros tras un estornudo.

Es decir, que los dos metros no aseguran una protección total ni son algo irrelevante, todo es cuestión de protegerse lo máximo posible sabiendo que el riesgo siempre va a existir. Según estos expertos, algo que sería importante interiorizar es que cuanto más alejados estemos, menos probabilidades habrá de contagio, y más en espacios cerrados.

¿Qué es lo más recomendable?

Vale, y sabiendo que no hay una distancia completamente segura ni nada que nos garantice esa seguridad, ¿cuál es la más recomendable? Pues, según el biólogo de Harvard Matthew Meselson, hay diferencias entre el interior y el exterior. En el interior, recomienda no entrar en ningún espacio en el que creamos que hay una persona infectada, pero en el exterior asegura que los dos metros pueden ser una buena medida. ¿Las razones de la diferencia? La ventilación dispersa mucho antes las gotitas que pudiera haber en el ambiente.

Manifestación en Israel donde los manifestantes guardan escrupulosamente las distancias. (Reuters)
Manifestación en Israel donde los manifestantes guardan escrupulosamente las distancias. (Reuters)

Michael Osterholm, director del Centro de Investigación y Política de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota, lo deja claro en 'The New York Times': la distancia de dos metros "reduciría la cantidad de gotas con las que entrar en contacto. No tengo duda al respecto". Pero recuerda una cuestión clave: “La pregunta es ¿qué se necesita para infectarse? Y eso creo que es la pregunta del billón de dólares”.

Por ahora, en lo que a medidas oficiales se refiere, España, como recordó ayer el ministro Illa, sigue manteniendo la línea de la OMS, que habla de un metro de distancia, al menos, entre las personas, pero la institución amplía a dos metros la medida más recomendable. ¿Cómo calcular que estamos a la distancia correcta? En este vídeo, la BBC da algunas ideas, pero para ir haciéndonos una idea, podemos interiorizar que entre nuestro interlocutor y nosotros debería caber una cama de adulto, o, si queremos ser más precavidos, un Smart (2,65 metros).

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