CLAVE EN LA ENFERMEDAD DE CROHN

Una enzima del intestino puede ralentizar el envejecimiento

La fosfatasa alcalina intestinal confiere propiedades antiinflamatorias y podría jugar un papel importante en la obesidad y la diabetes

Foto: La salud intestinal tiene muchas implicaciones en nuestro organismo (Foto: iStock)
La salud intestinal tiene muchas implicaciones en nuestro organismo (Foto: iStock)

Científicos estadounidenses han descubierto que una enzima intestinal tiene un papel clave para prevenir la permeabilidad y la inflamación sistémica de este órgano, lo que resulta en una menor fragilidad y puede ralentizar envejecimiento.

Hasta la fecha, estaba comúnmente aceptado que la disfunción de la barrera intestinal y la inflamación crónica derivada de este órgano jugaban un papel en el envejecimiento humano, pero se desconocía cómo se regula este proceso. Ahora, investigadores de Hospital General de Massachusetts (Estados Unidos) han descubierto una pieza importante en este rompecabezas. En un estudio en ratones y moscas, han descubierto que la enzima fosfatasa alcalina intestinal ayudó a prevenir la permeabilidad intestinal y la inflamación sistémica derivada del intestino, lo que resulta en menos fragilidad y mayor vida útil.

Enzima natural no tóxica

"La suplementación oral de fosfatasa alcalina intestinal en ratones mayores conservó significativamente la función de barrera intestinal y se asoció con la preservación de la homeostasis de la microbiota intestinal durante el envejecimiento", señala a SciTechDaily Richard Hodin, jefe de la División de Cirugía General y Gastrointestinal del Hospital General de Massachusetts. "En otras palabras, la enzima mantuvo la composición de las bacterias intestinales y controló la inflamación crónica de bajo grado que puede ocurrir con el envejecimiento".

Analizando el sistema de venas que va desde el tracto gastrointestinal en el hígado al resto del cuerpo, lograron una medida más concreta de lo que estaba pasando en el interior de la barrera intestinal de los modelos animales analizados. Lo explican en un estudio publicado en la revista científica 'JCI Insight'. Según relatan los investigadores, la fosfatasa alcalina intestinal es una enzima natural que permanece casi por completo en el intestino en lugar de viajar por todo el cuerpo, por lo que no debe resultar tóxico para los seres humanos, con lo que aquellos que tengan niveles bajos, algo que sucede al envejecer, necesitarán simplemente un suplemento de la enzima.

"Como la fosfatasa alcalina intestinal confiere propiedades antiinflamatorias sistémicamente podría tener implicaciones no sólo para enfermedades inflamatorias intestinales, como la de Crohn y la colitis ulcerosa, sino también para otras condiciones humanas que ahora sabemos que están vinculadas al intestino, como la obesidad y la diabetes", concluye Hodin.

Ciencia

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