¿Qué neumonías irán a peor?

Científicos españoles dan con una clave para saber qué casos de Covid-19 irán a peor

Los casos más graves de Covid-19 presentan las mismas características que un tipo de neumonía descrita anteriormente en España: un número bajo de linfocitos puede marcar la diferencia

Foto: Equipo que ha descubierto la clave. (Imagen cedida)
Equipo que ha descubierto la clave. (Imagen cedida)

Hace poco más de dos años, un grupo de investigadores españoles se dedicó a analizar los datos de pacientes con neumonía que habían tenido que ser hospitalizados. Entre la marea de datos de los cerca de 4.000 casos que incluyeron en su estudio, les llamó la atención una característica común: los más graves solían tener en la sangre un número muy bajo de linfocitos (un tipo de glóbulos blancos, las células que ayudan a combatir las infecciones). Es decir, que tenían linfopenia.

Dentro de la neumonía comunitaria —la variante más habitual de esta enfermedad pulmonar—, la investigación les permitió describir un fenotipo particular al que llamaron "neumonía linfopénica". Los pacientes que la sufrían se caracterizaban por su bajo número de linfocitos B y T, con lo cual, su sistema inmunitario respondía peor, su riesgo de muerte a los 30 días era el doble y tenían otros síntomas, como una mayor inflamación. La revista 'EBioMedicine', del grupo The Lancet, publicó estos resultados, firmados por varios investigadores del Grupo Biosepsis (perteneciente al Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca, IBSAL, y al Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid), del Hospital Clínic de Barcelona y del Hospital La Fe de Valencia.

Ante la evidencia de que el nuevo coronavirus también provocaba casos graves de neumonía, estos científicos revisaron los primeros datos disponibles de los pacientes críticos de China y comprobaron que su cuadro clínico encajaba perfectamente con la "neumonía linfopénica" que ellos habían definido, tanto por su bajo número de linfocitos como por otros marcadores. Por eso, hace unos días publicaron un artículo en la revista 'Journal of Infection' para advertirlo: si un paciente de Covid-19 presenta estas características, es muy probable que su evolución sea mala, así que requiere una vigilancia especial.

"La decisión de mandar un paciente a la UCI está basada en un conjunto de observaciones clínicas, pero este es un dato más que puede ayudar a saber quién puede tener un mal pronóstico", afirma Jesús Bermejo, investigador del IBSAL y del Hospital Río Hortega, en declaraciones a Teknautas. "No me atrevería a decir que tiene que ser un factor único, pero al llegar al hospital no cuesta nada mirar el hemograma y fijarte en la cifra de linfocitos", añade, porque se trata de una prueba muy sencilla que pueden hacer todos los centros sanitarios.

En España aún no se han publicado datos tan detallados sobre los pacientes de las UCI, pero todos los casos que llegan son muy similares, caracterizados por la insuficiencia respiratoria, aunque con mayor o menor riesgo según las patologías de base. "Estamos iniciando el registro y habrá que analizarlo después, así que aún no podemos sacar conclusiones, pero es cierto que la información de China indica una alta frecuencia de linfopenia acompañada de marcadores de una respuesta inflamatoria exagerada", comenta Pedro Rascado, coordinador del Plan Nacional de Contingencia para los Servicios de Medicina Intensiva Frente a la Pandemia Covid-19 y portavoz de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC).

(Reuters)
(Reuters)

El plan de contingencia, según esta sociedad científica, solo recoge criterios de ingreso que ya se aplicaban antes de la crisis del coronavirus y la única diferencia es que ahora están por escrito. Rascado señala que a la hora de derivar a los pacientes a la UCI lo más importante es evaluar la gravedad de la insuficiencia respiratoria. No obstante, reconoce que el número de linfocitos y otros biomarcadores pueden marcar la diferencia para decidir si es necesario proceder a la hospitalización de un paciente o si, una vez ingresado, requiere "una vigilancia más cercana".

En su opinión, a corto plazo la necesidad de soporte respiratorio seguirá siendo el criterio fundamental. "Aunque habrá marcadores que nos sugieran la gravedad, no sé si a corto plazo tendremos la capacidad de utilizarlos porque aún no disponemos de datos definitivos", señala.

Toda nueva información que ayude en el pronóstico de los pacientes puede ser importante a la hora de tomar decisiones si el número de casos pone al sistema en una situación aún más delicada. Por el momento, el panorama varía entre hospitales y comunidades autónomas: "Madrid es de las que tienen una peor situación, pero en todas partes tenemos que prepararnos todos para recibir más ingresos", admite el portavoz de la SEMICYUC. "Solo se ha llegado al 100% de ocupación donde el número de camas de UCI es reducido y, en esos casos, se están utilizando otras, como las de reanimación, que son camas monitorizadas en las que se pueden atender pacientes perfectamente y que están disponibles porque otro tipo de cirugías rutinarias están suspendidas", agrega.

Tratamientos

En cualquier caso, todo indica que las características de los pacientes españoles no son diferentes de los de China ni los de Italia, país que también empieza a generar datos pormenorizados de sus enfermos. "El fenotipo de neumonía linfopénica como característica de los pacientes graves de Covid-19 se está confirmando en Italia", asegura Bermejo. "Supongo que cuando tengamos datos estructurados de España coincidirán, las impresiones que nos trasmiten los compañeros que están viendo a los pacientes es que es así, pero obviamente somos científicos y hasta que no analicemos la información no lo sabremos con seguridad", añade.

Por otra parte, los datos sobre linfocitos no solo pueden servir para realizar un pronóstico de la evolución de los pacientes y, por lo tanto, de las necesidades de atención médica que puedan requerir, sino que también pueden ser útiles para decidir posibles tratamientos. El problema es que los médicos aún no saben cuál es la causa de la linfopenia y ese dato es trascendental. "Es un tema que me tiene bastante intrigado: cómo pueden desaparecer en pocas horas los linfocitos de la circulación de la sangre. Solo caben dos respuestas: o se han muerto o se han ido a otro sitio y las soluciones son opuestas", apunta Bermejo.

(Foto: Reuters)
(Foto: Reuters)

Si se pierden por muerte celular (en términos científicos, apoptosis), habría que estimular la producción de linfocitos para recuperar los niveles normales. Sin embargo, si están migrando de forma masiva hacia el pulmón, la solución pasa por bloquear ese tránsito, ya que pueden estar produciendo una inflamación. "Necesitaríamos biopsias procedentes de autopsias para conocer qué está pasando en el tejido pulmonar, si están ahí los linfocitos y otros glóbulos blancos se concentran ahí", explica el experto.

Otra explicación puede ser que los linfocitos se pierdan en el endotelio vascular, un tejido que recubre la zona interna de todos los vasos sanguíneos y el corazón. De hecho, los casos graves de coronavirus ocurren en su mayoría en personas con hipertensión, diabetes y enfermedades cardiovasculares, patologías que pueden dañar el endotelio. "Todo depende del control de la enfermedad en cada paciente. Hay diabéticos, hipertensos y gente que tiene cardiopatías que, con su medicación, están perfectamente controlados, pero la gran mayoría de estos pacientes tiene una edad avanzada y su árbol vascular puede estar deteriorado", apunta.

Recopilación de datos

El grupo de Bermejo está intentando recopilar muestras de pacientes de todo el país y está trabajando en guiar mejor el uso de los fármacos que se están utilizando en las UCI para intentar curar a estos pacientes. "Hay nuevas terapias antiinflamatorias que se están probando y una de nuestras misiones es saber a quién hay que darle cada fármaco. Para eso tenemos que conocer mejor la biología de la enfermedad, no sabemos si van a beneficiar más a los pacientes que tienen linfopenia o los que no la tienen", explica, "pero sin conocer la fisiopatología de la enfermedad va a ser difícil diseñar tratamientos".

Trabajadores de la sanidad con mascarillas caminan junto a la entrada del hospital La Paz de Madrid. (EFE)
Trabajadores de la sanidad con mascarillas caminan junto a la entrada del hospital La Paz de Madrid. (EFE)

"No hay ninguna pauta de tratamiento que se considere definitiva, se están actualizando continuamente las recomendaciones en función de lo que se va publicando y de lo que vamos sabiendo", apunta Rascado. "Es imprescindible que todo el mundo aporte su grano de arena para intentar mejorar la situación. Desde el primer momento nos planteamos poder hacer un registro de los pacientes que ingresan en la UCI, precisamente, para mejorar el tratamiento", comenta.

Trabajar a este ritmo es difícil pero "tenemos experiencia, ya lo hicimos en la pandemia de 2009, salieron pistas muy interesantes que luego han ayudado a entender por qué algunos pacientes tenían una enfermedad grave", afirma Bermejo, "ahora estamos haciendo exactamente lo mismo y tenemos la suerte de contar con un sistema nacional de salud público en el que la gente colabora porque quiere mejorar el conocimiento de lo que les pasa a sus pacientes. Esto es una fuerza inmensa que tenemos en España que no tienen en otros países, la gente ayuda porque sí y en otros países no pasa".

  

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