Entrevista con la viróloga Margarita del Val

"Ya vamos por encima de Italia y es muy grave, estamos siendo más lentos en todo"

Margarita del Val lleva media vida investigando virus respiratorios similares al coronovarius. Asegura que o la gente se mentaliza para quedarse en casa o la epidemia será más dura

Foto: Margarita del Val Latorre, viróloga del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC-UAM). (Fotos: Juan Manuel Serrano Arce/UIMP)
Margarita del Val Latorre, viróloga del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC-UAM). (Fotos: Juan Manuel Serrano Arce/UIMP)

Margarita del Val, viróloga e investigadora inmunóloga del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, del CSIC, reconoce sentirse sobrepasada estos días. Lleva media vida investigando todo tipo de virus respiratorios, como el de la gripe o el virus respiratorio sincitial, pero nunca había vivido una epidemia de semejante magnitud. Tanto en el frente sanitario pero sobre todo en el social. Porque este último es, asegura, el gran detalle que se nos está escapando para controlar el coronavirus. "Esa gente que dice: "yo voy a seguir mi vida normal ahora que me han cerrado la facultad, yendo a fiestas, a gimnasios..." ¿Cómo? ¿Perdona? Si te han cerrado la facultad es para que te quedes en casa. Hay que cambiar la mentalidad. No es que el riesgo lo tenga yo, es que el riesgo puedo ser yo mismo para los demás".

Del Val aclara que ya no da entrevistas en persona, solo por teléfono. "Me llamaron de varias televisiones y les dije que no, o por Skype o nada", explica a El Confidencial. Es la actitud que asegura debemos adoptar cada uno para ayudar a frenar la expansión del coronavirus, a "aplanar" la ya famosa curva de contagio. Sobre todo ahora, cuando el ritmo de contagio de España acaba de superar al de Italia. "Es una situación muy preocupante".

PREGUNTA: ¿Cómo definiría el momento de la epidemia en el que estamos?

RESPUESTA: Ahora el foco grave está en Madrid, pero puede llegar a cualquier parte. Aún no sabemos muy bien cuáles son los factores que han hecho que haya más contagios en Madrid o en el norte de Italia respecto a otros sitios, pero estos focos pueden ocurrir en cualquier otro punto de España, hay que estar muy alerta. Hay gente que modela las posibilidades de recibir la infección de acuerdo con el número de vuelos que recibe una ciudad. Eso solo no lo explica, pero desde luego Madrid es uno de los grandes aeropuertos europeos. Si ha tenido mala suerte y le han llegado por ahí varios casos que se han expandido bastante, es un factor. Pero hay muchos más.

P. En las últimas horas los datos han dado un vuelco: la curva de contagio de España ya está por encima de la que tuvo Italia en su momento.

R. Las cifras son muy preocupantes. Todavía puede ocurrir que ese cambio sea por 'ruido' de los datos, ojalá, pero yo no creo que sea por eso. Estar igual que Italia es preocupante, pero ya vamos por encima y es muy grave, y Madrid está todavía peor, va más acelerada. He comparado la última semana en España y en Madrid, y en esa semana en Madrid los casos se han multiplicado por 15 y en España por 10. Yo me había apostado a mí misma que cuando Italia tomó la medida de aislar a todo el país, nosotros íbamos a ser más rápidos. Pero estamos siendo más lentos en todo, esto no puede ser. Si comparas Madrid con Lombardía, se debería haber cerrado Madrid este jueves, pero siguen tomando todas las medidas gradualmente. Y todavía hay mucha gente por las calles y por todos los sitios.

P. Uno de los factores que pueden explicar estos datos es el número de test realizados para la detección temprana de contagios. España está muy por debajo de Italia, China o Corea del Sur. ¿Se deberían hacer más?

R. Es posible, pero tampoco se pueden hacer test a destajo sin tener apenas síntomas. Hay que empezar con personas que tengan síntomas y que tengan algún tipo de conexión con un lugar de riesgo. Los primeros casos que se identificaron en España estaban controlados y localizados en origen. Hasta que no hubiese más casos, no se podía empezar a testear a destajo. Con dinero ilimitado se pueden plantear otras opciones, pero no es el caso. No es fácil hacerlo a nivel poblacional.

Margarita del Val (en el centro) con parte de su equipo del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, del CSIC
Margarita del Val (en el centro) con parte de su equipo del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, del CSIC

P. Colegas virólogos suyos creen que tarde o temprano gran parte de la población se va a infectar, que es solo cuestión de tiempo. Muchos barajan la cifra de hasta un 70% de la población contagiada, dato que incluso ha dado por buena la canciller alemana, Ángela Merkel.

R. Sí, nos vamos a acabar infectando mucha gente. Todos no, hay población a la que no le afecta o le afectará de forma casi imperceptible y aún no se sabe por qué. Las estimaciones son muy altas y creo que correctas, y lo importante efectivamente es que no nos infectemos todos a la vez. Es como cuando uno va a sacar dinero en el banco: si vamos pocos, no pasa nada, pero si vamos miles o cientos de miles a la vez, el sistema financiero se colapsa. Cuanto más tiempo tardemos en infectarnos la mayoría más benigno será, es una enfermedad que se cura muy bien cuando tenemos los cuidados médicos adecuados: antiinflamatorios, antipiréticos, respiración asistida, UCI disponibles, etc.

P. ¿Hay indicios ya de que eso va a ocurrir, de que nos vayamos a infectar el 70% de la población en España?

R. Para saber eso hay un dato clave y del que solo dispone el comité de alertas que es saber cuántos negativos han dado en los test. Todos esos negativos nos dicen que son gente muy cercana a positivo pero que han dado negativo. Ese dato nos dice hasta qué punto está llegando a la gran mayoría de población o no. Dado que hay más negativos que positivos, de momento no estamos en un punto de contagio masivo, pero no sabemos cuán lejos estamos de que eso ocurra. Ahora en Madrid hablamos de un positivo por 10.000 habitantes más o menos. ¿Estamos llegando al uno por mil, por ejemplo? Yo creo que no, porque están habiendo muchos negativos, pero no tenemos toda la información.

P. ¿Cree que la medida de cerrar escuelas en la Comunidad de Madrid, Álava y La Rioja y, ahora la recomendación de hacerlo en toda España, es acertada?

R. Creo que sí. Y lo hemos notado todos. Cuando empiezan los colegios y Universidades en septiembre, ¿qué se nota en Madrid? Que hay muchísimo más trafico y gente moviéndose en transporte público. La hora punta sube. Si cierras escuelas y universidades, la gente se desplaza menos. Eso es justo lo que es importante: cuanto más nos movamos dentro de Madrid más probabilidades hay de que el virus se expanda. Cuanto más contenidos nos quedemos en una zona pequeña en la que tengamos contacto con, digamos, 100 personas, pero que sean siempre esas mismas 100 personas, las posibilidades de que se extienda el contagio a sitios lejanos se reducen drásticamente.

Varias personas disfrutan en una terraza del centro de Madrid este viernes. (EFE)
Varias personas disfrutan en una terraza del centro de Madrid este viernes. (EFE)

P. Sorprendió la medida de cerrar las escuelas porque se pasó en menos de 24 horas de una situación de contención el domingo, con manifestaciones masivas incluidas el 8-M, a de repente decretar el cierre el lunes 9. Fernando Simón, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, explicó además pocos días antes que no estaba claro que cerrar escuelas fuera a funcionar, al final los niños no están encerrados en casa y los cuidan sus abuelos. ¿No son mensajes contradictorios?

R. Es que no hay término medio en estas medidas, o cierras las escuelas y universidades o no, no puedes dejar la puerta entornada. Son medidas que van a ser siempre drásticas. Más extremo es si cierran muchas cosas a la vez, pero se han ido adoptando medidas de forma gradual. Se tomó previamente la decisión de cerrar los centros de día de ancianos y limitar las visitas a las residencias. Sobre la efectividad del cierre de escuelas, aquí hay un componente individual de responsabilidad. Cuando se limitaron las visitas a las residencias, yo tomé una decisión: no ir a visitar a mis padres que viven en casa. La gente se empezó a dar cuenta de lo vulnerables que son las personas mayores, y eso implica una responsabilidad individual. Y supongo que habrá gente que se habrá dado cuenta de que no pueden dejar a los nietos a cargo de los abuelos. Mirando la opinión de expertos como Fernando Simón, está claro que no es una buena idea dejarlos con los abuelos. En cualquier caso, el cambio de las medidas está motivado por el propio cambio de la situación, vamos a una velocidad tremenda. Cada semana o 10 días, tanto en Italia como en España, se multiplica por 10 el número de contagiados. Es muchísimo. Hay que estar abiertos a tomar medidas que hace dos días no eran convenientes.

Hay que cerrar no solo Madrid, también España. Es una medida asumible y sensata. Creo que hay que tener coraje para hacerlo ya

P. ¿Cree que debería haberse cancelado la manifestación del 8-M el domingo?

R. La verdad es que no lo sé. Lo que se dijo es que quien tuviese síntomas debía autolimitarse y no ir, que me parece una medida preventiva buena. Va a ser difícil medir el impacto en 15 días, pero si ocurre se verá. Incluso las medidas de reducir la movilidad de personas, eso tardará también 10 o 15 días en verse su efecto.

P. Ocurrió lo mismo con el mitin en Vistalegre de Vox, Ortega Smith dando abrazos y la mano de decenas de personas.

R. Está claro que hay un riesgo adicional. Un infectado que aún no tenga síntomas, si da la mano a otra persona hay una probabilidad muy alta de que infecte, más que dando un abrazo. Los supercontagiadores no son necesariamente aquellas personas que tienen mucho virus, sino aquellas personas que tienen mucha oportunidad de transmitirlo. Hubo un caso, el que salió de Singapur, se fue a los Alpes y luego vino a Mallorca. Por el camino la había montado. Eso puede ocurrir en el caso de los mítines y las manifestaciones.

P. ¿Tendría sentido cerrar por completo la Comunidad de Madrid por tierra y aire como ha hecho Italia?

R. Vistos los nuevos datos, sí, totalmente. No solo Madrid, también España. Es una medida asumible y sensata, impopular, pero correcta. Creo que hay que tener coraje para hacerlo ya.

P. Codgno, una de las primeras zonas en saltar el brote en Italia y donde se declaró la cuarentena hace 3 semanas, registró esta semana por primera vez cero casos nuevos. ¿Podemos esperar algo parecido en España en tres o cuatro semanas?

R. Es esperanzador. Si en 19 días han llegado al máximo y ha empezado a bajar, implica que se ha retrasado el impacto de las personas infectadas pero asintomáticas y que han empezado a tener impacto las medidas de contención. Quizás esto debería airearse más, que lo que han hecho los italianos comienza a dar frutos y que lo debemos cumplir aquí y mejor, si lo cumplimos mejor tendremos más éxito que ellos. Con suerte, porque vamos retrasados.

P. ¿Hay alguna medida que cree que no se haya tomado y se debería tomar?

R. Sí, la excepción a todos los bloqueos no puede ser los partidos de fútbol, los acontecimientos deportivos. Las competiciones europeas de fútbol aún siguen. No creo que sea más vital la profesión de un futbolista que la profesión de un sanitario. Bajo ningún concepto.

P. Muchos hospitales públicos en Madrid comienzan a estar al límite. ¿Es preocupante esa situación cuando aún está por llegar el pico de la epidemia?

R. Sí, hay que tomárselo muy en serio. Hay que ayudar a los sanitarios a que puedan hacer su trabajo, y la manera de ayudarlos es no contagiarnos nosotros, no llevar el contagio a cualquier lado. Si la empresa nos envía a casa a teletrabajar, la mejor ayuda es quedarse en casa y no irnos a tomarnos una copa. Es una situación merecedora de mucha atención y de que todos colaboremos para que eso no progrese.

(Reuters)
(Reuters)

P. Mucho personal sanitario se está infectando por casos de pacientes que no muestran síntomas completos de Covid-19, no se les hace el test, pero sí lo tenían y acaban infectando a mucha gente a su alrededor. ¿Están fallando los protocolos?

R. Habría que cuantificar cuántos casos son, porque los casos anecdóticos llaman más la atención. Pero está claro que este virus es nuevo para nosotros, por eso los protocolos se deben cambiar constantemente. Hay mucha gente que es poco sintomática pero da positivo. Se les presta mucha atención a esos porque son posibles cadenas de transmisión. En China, por ejemplo, del total de infectados, el 11% están graves o críticos. La buena noticia es que el 89% se encuentran bien o son casi asintomáticos. Son estos los que hay que vigilar para evitar nuevas cadenas. Lo mismo en España.

P. Pero si hay tanto porcentaje de asintomáticos o leves, ¿no quiere eso decir que hacer test es mucho más importante, para aislar a los positivos y evitar que sean cadenas de transmisión?

R. Sí, es muy importante, pero no es factible por recursos. Lo importante es cambiar la mentalidad. No es que el riesgo lo tenga yo, es que el riesgo puedo ser yo mismo. Debemos limitar los círculos en los que nos movemos. A mí me han llamado para entrevistas en plató de televisión y he dicho que no, que por Skype o nada. Hay que hacer la vida normal, pero reducida. Y eso es sensatez, eso no puede venir Sanidad a decírnoslo con una medida. Lo tenemos que hacer todos. Tenemos que darnos cuenta del cambio de mentalidad que es tener claro que yo puedo ser un vehículo de contagio.

Parece poco probable que las escuelas vayan a reabrir el 26 de marzo. Depende de lo estrictos que seamos. Está en nuestras manos

P. Más de 4.300 casos en España y más de 120 muertos. ¿Podemos llegar a los datos de Italia ahora, con más de 15.000 contagios y 1.000 fallecidos?

R. Salvo por un lapso inicial, China, Italia y España han tenido una evolución muy parecida. Vamos camino de ello, y muy pronto, sobre todo ahora que el ritmo de aumento es mayor. Nos tenemos que concienciar. La gente ve la diferencia y dice, "bah, hay una distancia aún enorme, Italia tienen 15.000 contagiados, nosotros 4.000". Pero hay que ver la diferencia de otra forma, en días. Hemos entrado en velocidad de crucero. Sería una pena que nos mentalizasen a base de multas. Hay que meter sensatez, y para eso hay que querer entender el problema. A mí no me parece bien la gente que dice, "yo voy a seguir mi vida normal ahora que me han cerrado la facultad, yendo a fiestas, a gimnasios...". ¿Cómo? ¿Perdona? Si te han cerrado la facultad es para que te quedes en casa. El énfasis tiene que estar en la sociedad y no tanto en el individuo.

P. ¿Cree que el 26 de marzo las escuelas volverán a abrir?

R. Parece poco probable, pero predecir el futuro es muy difícil (risas). En China llevan solo mes y medio de epidemia. Es muy pronto para saber si esto durará dos o cinco meses, pero depende de lo estrictos que seamos. Está en nuestras manos.

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