FALTA DE RECOMPENSA CEREBRAL

Descubren el porqué de la anorexia nerviosa (el cerebro tiene la culpa)

Las alteraciones de un circuito cerebral explican los síntomas que a menudo ocurren en la anorexia

Foto: Mujer con anorexia. Foto: iStock
Mujer con anorexia. Foto: iStock

Investigadores de la Universidad de California en San Diego (Estados Unidos) han descubierto las diferencias en los circuitos cerebrales que contribuyen a la inanición y la pérdida de peso en personas con anorexia nerviosa.

"Durante mucho tiempo ha sido desconcertante cómo las personas con anorexia son capaces de morirse de hambre y privarse de comida, cuando la mayoría de la gente lucha por perder sólo unos cuantos kilos", señala Walter Kaye, profesor de Psiquiatría y director ejecutivo del Programa de Investigación y Tratamiento de Trastornos de la Alimentación Tratamiento en la Universidad de California en San Diego. "Debido a que carecemos de tratamientos eficaces que normalicen la alimentación en la anorexia nerviosa, esta enfermedad es a menudo crónica y tiene la tasa de mortalidad más alta de cualquier trastorno conductual".

Según nos cuenta Neuroscience News, entre un 0,3 y un 0,4 por ciento de las mujeres jóvenes y un 0,1 por ciento de los hombres jóvenes sufren de anorexia nerviosa con un riesgo de morir 10 veces mayor en los tramos de edad entre 15 y 24 años.

Sin recompensas

Para averiguar los motivos de este comportamiento, Kaye y sus colegas compararon las respuestas cerebrales de dos grupos de participantes femeninas que recibieron sabores de agua azucarada y agua corriente después de ayunar o después de una comida normal. Uno de los grupos había sido diagnosticado con anorexia nerviosa, pero estaban en remisión; el otro grupo estaba compuesto por mujeres sanas. Las respuestas neuronales de cada uno de los grupos fueron observadas y medidas por imágenes de resonancia magnética funcional.

Las personas con este trastorno tienden a estar obsesionados con los alimentos, aunque no comen: hay una desconexión cerebral

El hambre en personas y animales hace que la comida sea más gratificante porque el hambre activa los circuitos cerebrales que motivan la alimentación. El principal hallazgo de este estudio, en palabras de Kaye, fue que el hambre no activó este circuito de recompensas alimentarias en las personas con anorexia nerviosa, lo que plantea la posibilidad de que esta peculiaridad es la causante de la ausencia de alimentación y la pérdida de peso severa en personas con antecedentes de esta enfermedad.

Específicamente, los datos mostraron que el putamen cerebral producía respuestas variadas al hambre dentro de los dos grupos de estudio. Los participantes en remisión de anorexia nerviosa y el grupo de control mostraron respuestas similares a la estimulación alimentaria cuando estaban sentados, pero en el grupo anorexia nerviosa, la respuesta al hambre fue anormal. Además, el grupo de anorexia nerviosa mostró una activación neuronal reducida a la estimulación del gusto en la ínsula anterior del cerebro y una conectividad reducida entre la ínsula anterior y media dorsal derecha y el putamen.

También en depresiones

"Estos hallazgos ponen de relieve que los circuitos cerebrales específicos pueden desempeñar un papel clave en la alimentación poco saludable durante la anorexia", explica Kaye. "En parte, este circuito involucra a regiones conectadas que son importantes para reconocer la sensación de hambre, motivarnos a querer comer cuando estamos privados de alimentos, y ayudar a iniciar la alimentación real o decidir evitarla. Este mismo circuito se ha implicado en los cambios de apetito asociados con la depresión. La distorsión de las señales en el cerebro tanto en la depresión como en la anorexia afecta la conciencia del hambre, la motivación para comer y la privación de alimentos".

Las alteraciones de este circuito pueden ayudar a explicar los síntomas que a menudo ocurren en la anorexia. La mayoría de las personas informan que el hambre aumenta la recompensa y el placer de la comida, y, por lo tanto, impulsa la motivación para comer. Individuos con anorexia nerviosa, sin embargo, tienden a tener una desconexión en este proceso, según Kaye, que señala que las personas con este trastorno tienden a estar obsesionados con los alimentos, aunque no comen.

Los resultados del estudio, publicado en la revista científica 'The American Journal of Psychiatry', apoyan la idea de que el cerebro en la anorexia es capaz de reconocer las señales de hambre, pero las personas con el trastorno pueden carecer de un impulso intuitivo para consumir alimentos porque no son capaces de convertir esta señal de hambre en una motivación para comer.

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