'CREADA' EN ALEMANIA EN 1889

La tiocetona, la sustancia con el dudoso honor de ser el peor olor de la historia

Un experimento hace un par de siglos derivó en el considerado como peor olor de todos los tiempos. Hasta la fecha, nada ha sido capaz de superarlo

Foto: La tioacetona, la sustancia con el dudoso honor de ser el peor olor de la historia. (CC)
La tioacetona, la sustancia con el dudoso honor de ser el peor olor de la historia. (CC)

Si usted se detiene a pensar un segundo, ¿sería capaz de determinar cuál es el peor olor posible? Esta es una discusión que muchos expertos han puesto sobre la mesa, pero nadie ha llegado a una conclusión exacta, pues el sentido del olfato es algo tan personal que es complicado hacer escalas. Sí tenemos claro qué huele bien y qué mal, pero cada personas tiene una clasificación muy particular... si bien hay un elemento en concreto que ha pasado a la historia.

Intentar saber cuál es el peor olor del mundo es lo que llevó al 'New York Times' a tratar de investigar cuáles son los peores aromas que se han podido contemplar en el mundo, ante lo que rescataron varias historias que podrían estar entre las creaciones peor malolientes de todos los tiempos. Y no siempre fueron creadas con esa finalidad, sino que en ocasiones ocurrió por casualidad. Pero, sin duda, un nombre destaca por encima del resto: tiocetona.

Todo comenzó en el 1889, cuando unos científicos alemanes descubrieron por error esta sustancia en su laboratorio de Friburgo. Combinaron varios elementos químicos tratando de elaborar un compuesto, pero el resultado no fue el esperado: sintetizaron el considerado como peor olor de la historia. Tanto, que el 'aroma' que se desprendió en aquella prueba provocó que la ciudad alemana tuviera que ser evacuada por completo ante la reacción que provocaba.

Y es que pronto se demostró que la tiocetona (C3H6S) provocaba vómitos y mareos entre aquellos que la olieran en grandes cantidades a menos de 500 metros de distancia, lo que generó un caos en la ciudad alemana nunca visto hasta la fecha. Cualquier persona que olió aquel pestilente aroma terminó con náuseas o desmayado, lo que provocó que las autoridades decidieran despejar la localidad hasta que el olor terminara por desaparecer definitivamente.

En 1967, otro grupo de químicos de la compañía ESSO trató de darle otra oportunidad al compuesto en su laboratorio de Oxford... pero el resultado volvió a ser el mismo. Solo querían embotellar el considerado como peor olor de la historia, pero el tapón de uno de los recipientes salió de su sitio, provocando que se evacuara el edificio por los vómitos de los trabajadores. Los científicos afirman que no les aceptaron en ningún restaurante durante dos semanas por el olor que desprendían.

Sin embargo, en otras ocasiones ha sido el propio ser humano el que se ha encargado de tratar de buscar el peor olor de la historia. Eso es lo que ocurrió en 1998, cuando el Departamento de Defensa de EEUU ordenó a Pamela Dalton, psicóloga cognitiva del Monell Chemical Senses Center, desarrollar una bomba fétida que poder utilizar en caso en conflictos bélicos. Terminó encontrando su respuesta: olor a letrina en campamento militar, denominado por ella "sopa pestilente".

Sea como fuere, esta 'bomba' norteamericana no pudo competir con la tiocetona, simplemente porque está considerada como el peor olor de todos los tiempos. Y es curioso, porque nadie sabe qué utilidades tiene este compuesto: descubierta por casualidad, solo se mantiene en estado líquido por debajo de -20 grados. Pero tan grande es su pestilencia que nadie ha querido investigar sus hipotéticos usos... más allá de tener el dudoso honor de ser el peor olor de la historia.

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