Luces, sonidos y vibraciones

Chromoson-terapia, el nuevo engaño pseudocientífico que llega a España

El Colegio de Médicos de Salamanca impide una conferencia sobre chromoson-terapia dirigida a tratar el estrés de los niños, una práctica desconocida y sin evidencias científicas

Foto: Anuncio de la terapia Chromoson-terapia con la máquina que promocionan.
Anuncio de la terapia Chromoson-terapia con la máquina que promocionan.

Pocos habían oído hablar de algo así hasta que hace unos días el Colegio Oficial de Médicos de Salamanca consiguió que se suspendiera una conferencia sobre “el sorprendente e innovador apoyo de la chromoson-terapia” en la ansiedad y el estrés infantil. Iba a celebrarse en un céntrico restaurante de la ciudad castellanaleonesa, pero la organización médica paralizó la actividad y la puso “en conocimiento de las autoridades judiciales y municipales”, según explicaron sus responsables. La falta de evidencias científicas acerca de este supuesto tratamiento suponía, en opinión de los médicos, “un claro riesgo para la población”.

Apenas se puede encontrar información sobre la chromoson-terapia más allá de un publirreportaje en la prensa gratuita local hace unos meses, en el que se hablaba de “un equipo mecánico y sofisticado, llamado Chromoson que, a través de sus diferentes combinaciones de frecuencias de colores (chromo), y sonidos (son), libera el estrés, tensiones y desequilibrios causados por las emociones de tristeza”.

La web que ofrecen como referencia (http://chromoson.net/) aparece en varios idiomas europeos, pero no en español. Según explica, los principios fundamentales de esta técnica se basan en “colores, sonido y vibración”. También informa de que se desarrolló en Bélgica en 1980 y que la palabra Chromoson proviene de la palabra griega "chroma" (color) y de la palabra francesa “son” (sonido), con lo cual, “no tiene nada que ver con los cromosomas genéticos”, aclara. La máquina que utilizan sería “un instrumento estético y energético, hecho de latón, cuyas pirámides y cúpula son los creadores de su energía”, según la descripción de la web. Así, “restaura el equilibrio energético en el cuerpo y el aura, para que el cuerpo pueda recuperar su función original”.

“Hemos tenido que informarnos y, al parecer, utiliza campos magnéticos, alambiques y recipientes de cobre por los que pasan líquidos”, explica a Teknautas Santiago Santa Cruz, presidente del Colegio de Médicos de Salamanca. “Es una mezcla de varias cosas en el intento de que la mente se relaje y que el estrés o la ansiedad se pase. En cualquier caso, es una de las charlatanerías más que hay sin una base científica, que es lo que siempre pedimos los colegios profesionales”.

Publirreportaje en prensa local
Publirreportaje en prensa local

Esa evidencia científica tiene que ir “más allá del efecto placebo”, reclama Santa Cruz. Por placebo se entienden aquellos tratamientos que no ejercen una acción curativa en sí mismos, pero producen un efecto terapéutico si el enfermo está convencido de que son eficaces. Sin embargo, los profesionales creen que esto no justifica su aplicación. “En primer lugar, es un fraude, porque se está vendiendo humo”, señala. Además, “el problema es que este tipo de pseudoterapias siempre implican un coste elevado, no se trata de que ofrezcan unos ejercicios de relajación de manera altruista”.

No obstante, en este caso no se anuncia ningún precio. “Generalmente, eso no lo publicitan ni lo dicen de manera explícita. Cuando ven que hay personas sensibles, las van convenciendo de que deberían realizar alguna sesión y, a medida que se van metiendo en ese mundo, empiezan a pedir honorarios. Es una manera de atraer a gente que puede tener una necesidad y que ven vulnerable”.

Lo más grave es que “pueden caer personas que sufre algunas patologías creyendo que es mejor dejar un tratamiento indicado para una depresión o una ansiedad y sustituirlo por este tipo de cosas, que no tienen ninguna evidencia de su eficacia”. En este caso, la referencia al público infantil agrava el problema. “Los padres hacemos cualquier cosa por los hijos, así que probablemente querían captar a progenitores preocupados por la conducta de sus niños. De hecho, si fuese una terapia realmente eficaz, en principio, sería válida también para adultos o para cualquier persona”, comenta.

Sin referencias científicas

Al realizar una búsqueda en Google Académico, una plataforma que recopila artículos científicos de múltiples fuentes, no aparece ni una sola referencia al término en inglés (Chromoson therapy) y, por supuesto, tampoco en español. Lo habitual es que el nombre de muchas pseudociencias aparezca decenas, cientos o incluso miles de veces en los repositorios científicos aunque esté descartada su valía, simplemente porque alguien se ha molestado en realizar estudios para comprobar su eficacia. Parece que en este caso ni siquiera es así.

“El mundo de las pseudociencias es tan variado y sorprendente que cada día sale una nueva. A veces tengo que pensar si es una broma o si realmente alguien cree que ciertas cosas pueden curar”, comenta Vicente Prieto, presidente del Círculo Escéptico, una organización que aboga por el pensamiento crítico, el escepticismo y la divulgación científica. “Cada vez que surge algo nuevo aparece alguien que dice que con eso se cura, lo próximo pueden ser las ondas gravitacionales”, bromea. “O al contario, cuando surge una nueva tecnología dicen que eso te provoca alguna enfermedad que ellos te pueden curar, que es lo que está pasando ahora con las ondas de los móviles”, añade.

Imágenes de la web de esta pseudoterapia
Imágenes de la web de esta pseudoterapia

Un rasgo habitual en las pseudociencias es que “se adornan como si fuera algo científico”, comenta Santa Cruz. Según explica, es habitual que en el mundo de las pseudoterapias haya gente que se presente “con un título esotérico de una universidad que no se sabe cuál es y que, como mucho, hace referencia a algún cursillo que se organiza en un determinado círculo para darse publicidad”. En este caso, la web de referencia aparece encabezada por el nombre “European Institute for Education in Holistic Therapy”, que no arroja ningún resultado en internet que no tenga que ver, precisamente, con esta actividad.

En cualquier caso, esta confusión plantea la cuestión de cómo pueden los ciudadanos saber si una terapia es fiable o no. “En ninguno de estos anuncios va a incluirse un sello de una consejería de Sanidad ni de colegios profesionales ni de sociedades científicas. Hay que sospechar de todo lo que no esté avalado por un organismo oficial y fijarse en qué entidades avalan las actividades para saber que tienen consistencia y que no van a ser dañinas”, comenta el presidente del Colegio de Médicos de Salamanca.

El caso denunciado por este organismo hacía referencia específicamente a la ansiedad y el estrés en los niños, problemas que en caso de ser patológicos deberían ponerse en manos de un psicólogo infantil, según los expertos. En concreto, la Biblioteca Cochrane, que recoge bases de datos sobre ensayos clínicos, contiene una revisión de estudios sobre este tema que explica que la terapia cognitiva conductual es un tratamiento eficaz para los trastornos de ansiedad en la infancia y la adolescencia. Según la Asociación de Psiquiatría Americana, debe ser la primera elección terapéutica.

Imagen de la web de la pseudoterapia
Imagen de la web de la pseudoterapia

Una mayor vigilancia

En cambio, el desconocimiento sobre la chromoson-terapia es absoluto. Ni siquiera viene en la lista de pseudoterapias elaborada por el Gobierno, que está marcando la línea a través de campañas como #coNprueba. “Ese listado va a estar abierto durante mucho tiempo porque cada pocos días surge una nueva pseudoterapia o una nueva ocurrencia”, lamenta el presidente del Círculo Escéptico.

De hecho, Vicente Prieto aplaude que sean los colegios médicos los que se encarguen de denunciar este tipo de actividades. Según explica, algunas personas que, a nivel individual, trabajan en contra de las pseudoterapias o se manifiestan contra ellas están recibiendo denuncias por parte de quienes promocionan estas actividades. “No es lo mismo que ataquen a un particular que a un colegio profesional. Para empezar, un juez ya no lo ve igual, porque se supone que la opinión de un colegio de médicos sobre una terapia está cualificada. Además, una de sus funciones es velar por la buena praxis y, obviamente, tienen más recursos para ello”, asegura.

“Afortunadamente, se empieza a tomar conciencia, fruto del trabajo de muchos divulgadores científicos. En los colegios médicos ha entrado gente joven que se preocupa por estas cosas y está habiendo un cambio de actitud, ya no se es tan permisivo con ciertas pseudoterapias”, comenta. Aún así, “hace tiempo que tenía que haberse producido. Tanto las autoridades sanitarias como los colegios profesionales deben vigilar, porque están para eso”, opina.

Imagen de la web de la pseudoterapia
Imagen de la web de la pseudoterapia

No obstante, desde los colegios profesionales consideran que no es fácil. “La picaresca ha existido durante toda la historia, pero parece que últimamente está habiendo un rebrote. Parece mentira que en la sociedad de la información haya tanta desinformación y mucha gente con ánimo de lucro se aproveche”, comenta Santa Cruz.

Ir por la vía judicial “es muy difícil”, asegura, “porque no existe una ley que prohíba las pseudociencias. Acudir a los juzgados sólo da sus frutos “cuando se puede comprobar que ha habido un daño o si alguien ajeno a la profesión médica recetase algún tipo de fármaco que está sujeto a prescripción por parte de un facultativo, lo que sería un delito de intrusismo”. Sin embargo, lo más habitual es que quienes promocionan pseudoterapias no utilicen medicamentos. “Se valen de estrategias que rozan la ley para evitarla y que no haya sanciones. Lo que nos queda es tomar medidas de presión, de prevención y de información a la ciudadanía”, asegura.

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