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PUEDE TENER GRANDES REPERCUSIONES

El secreto del sueño humano podría estar guardado en el dragón barbudo australiano

Un estudio científico revela el origen de los sueños de "onda lenta" que podrían ayudar a entender cómo se produce el sueño

Foto: El dragón barbudo australiano podría guardar el secreto del sueño humano (Reuters/Romeo Ranoco)
El dragón barbudo australiano podría guardar el secreto del sueño humano (Reuters/Romeo Ranoco)

Estudiar los orígenes del sueño es algo que ha llamado la atención del hombre durante siglos. Son muchos los científicos que han tratado de descubrir todo lo relacionado con el descanso del ser humano, pero ahora pueden haber encontrado algo importante en el dragón barbudo australiano. Un nuevo estudio publicado en la revista científica Nature revela que el sueño complejo evolucionó antes de lo que los investigadores pensaban en la evolución de los vertebrados.

Este trabajo no solo puede servir para conocer todo aquello relacionado con los mecanismos del sueño, sino que podría ayudar a las personas a descansar mejor por la noche. Tal y como explica el neurocientífico Stephen Smith a Science Mag, "las respuestas a las preguntas planteadas y reformuladas por esta investigación parecen extremadamente significativas en muchos sentidos, incluso clínicamente".

Los mamíferos y las aves comparten dos tipos de sueño: el conocido como sueño REM, por las siglas en inglés de movimiento ocular rápido, en el que los ojos revolotean, la actividad eléctrica se mueve a través del cerebro y, en los humanos, se produce el sueño. Pero, además, entre los distintos episodios de sueño REM hay los llamados sueños de "onda lenta", que se dan cuando la actividad del cerebro disminuye y la actividad eléctrica se sincroniza. Se trata de un estado cerebral menos intenso y que, según diversos estudios, ayudaría a formar y almacenar recuerdos.

Conexiones con los reptiles

En el año 2016, un neurocientífico del Instituto Max Planck llamado Gilles Laurent descubrió que los reptiles no solo comparten ambos tipos de sueño, sino que los dragones barbudos centrales (Pogona vitticeps) alternan entre los dos estados de sueño cada 40 segundos. Los investigadores usaron electrodos para rastrear la actividad eléctrica asociada con patrones de ondas lentas en cerebros de dragones barbudos disecados y se centraron en una pequeña parte de la cresta ventricular dorsal.

Este estudio podría ayudar a dormir bien a los seres humanos (Foto: Pixabay)
Este estudio podría ayudar a dormir bien a los seres humanos (Foto: Pixabay)

Evaluaron la actividad genética en células de diferentes partes del cerebro del lagarto y compararon esa actividad con el cerebro de un ratón, encontrando que ese patrón de "onda lenta" tenía una gran similitud con lo que ocurría en el claustrum del ratón, una lámina de células nerviosas profundas en el cerebro que tiene conexiones en todo el cerebro anterior. Las similitudes entre ambos indicaban que los reptiles también tenían claustrum. Yang Dan, neurocientífico de la Universidad de California, Berkeley, señala que "el claustrum ha sido un misterio durante mucho tiempo". Pocos lo han considerado importante para dormir y nadie pensaba que existía en reptiles.

El equipo de investigadores trazó las conexiones de este supuesto claustrum con el resto del cerebro del lagarto. Al igual que sucede en el claustrum de los mamíferos, éste se conecta a muchas partes del cerebro, incluidas las áreas involucradas con el sueño. Cuando dañaron el claustrum, el dragón aún dormía, pero ya no se generó un patrón de onda lenta. Según Yang Dan, "este artículo descubrió realmente dónde se originan las ondas lentas".

Creen que un claustrum no inicia ni detiene el sueño, sino que responde a las señales de un centro de comando de sueño más profundo en el cerebro

Laurent y su equipo creen haber encontrado un escenario de sueño de onda lenta que tiene sentido. Según la teoría que han elaborado a partir de este estudio científico, tanto en los reptiles como, posiblemente, en otros vertebrados, un claustrum no inicia ni detiene el sueño, sino que responde a las señales de un centro de comando de sueño más profundo en el cerebro. Después, genera el patrón de onda lenta y lo transmite a otras partes del cerebro. Un descubrimiento que puede ayudar a entender el funcionamiento del suelo y que, en el futuro, hará que los seres humanos duerman mucho mejor.

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