NO VAN AL CALOR, HUYEN DEL FRÍO

La ciencia ya sabe cómo nos encuentran los mosquitos para picarnos

Esta investigación abre la vía a poder desarrollar repelentes o "trampas" para engañar a mosquitos que puedan contagiar enfermedades como la malaria, el dengue o el zika

Foto: Un ejemplar de mosquito tigre pica a una persona (Pixabay)
Un ejemplar de mosquito tigre pica a una persona (Pixabay)

Un grupo de investigadores ha descubierto una parte importante de cómo los mosquitos se centran en el calor humano para encontrar y picar a las personas. Su estudio ha sido publicado por la revista científica 'Science'.

Los hallazgos representan la primera vez que unos investigadores identifican algunos de los genes y células responsables de la atracción del calor por los mosquitos. Su importancia radica en que abre la vía a poder desarrollar repelentes o "trampas" para engañar a mosquitos que puedan contagiar enfermedades como la malaria, el dengue o el zika.

"Todo el mundo sabe que los mosquitos son molestos: pican y están en todas partes. Pero todavía tenemos algunos signos de interrogación sobre los mecanismos básicos subyacentes que los impulsan. Este estudio realmente aborda esa brecha en el conocimiento", señala el profesor de biología Paul Garrity, autor principal de la investigación.

Sensores de temperatura

Los investigadores se centraron en unos receptores que, tradicionalmente, se pensaba que actuaban como termómetros, tomando la temperatura del entorno para que el insecto supiera si el ambiente estaba caliente o frío. En cambio, Garrity y sus colegas descubrieron que los receptores sólo detectaban si la temperatura estaba cambiando, haciendo saber al insecto si las cosas se estaban calentando o enfriando.

"Todavía tenemos algunos signos de interrogación sobre los mecanismos básicos subyacentes que impulsan a los mosquitos"

Por esta razón, Garrity renombró estos sensores de temperatura, de una sensibilidad extrema capaces de detectar un cambio de centésimas de grado en un segundo, como células de enfriamiento y células de calentamiento. Además, consideró una hipótesis alternativa: tal vez los mosquitos no volaran hacia el calor, sino que escapaban del frío, lo que significaría que las células de enfriamiento eran las que los guiaban.

Así, las células de enfriamiento, o receptor IR21a, se activan cada vez que los mosquitos se mueven hacia una temperatura más fría. Dado que los seres humanos son generalmente más cálidos que su entorno, esto significa que a medida que un mosquito se acerca a un humano, IR21a permanece silencioso. Pero si el insecto se desvía de su camino y comienza a alejarse de su presa de sangre caliente, IR21a se activa, solo se apaga una vez que el insecto corrige el rumbo.

Más investigación

Así, los investigadores estuvieron realizando pruebas de laboratorio, inhibiendo este receptor en mosquitos, y demostraron que aquellos insectos que carecían de él no mostraban interés ante la sangre caliente. No obstante, deshabilitar IR21a no es suficiente para desconcertar por completo a los mosquitos, pues estos volvieron a mostrar interés cuando se les "ofrecieron", como reclamo, las manos desnudas de los investigadores. De esta manera, aunque se trata de una investigación valiosa, aún es necesario un mayor estudio para conocer cómo se guían los mosquitos para localizarnos y picarnos.

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