SEGÚN LA UNIVERSIDAD DE HELSINKI

Los datos no mienten: "Los hombres con cochazos conducen como imbéciles"

Una investigación finesa concluye que fue antes el huevo que la gallina: los coches caros no idiotizan, sino que son un polo de atracción para los más cafres

Foto: Un Mercedes invadiendo el paso de cebra. (Lloyd Alter)
Un Mercedes invadiendo el paso de cebra. (Lloyd Alter)

Como tantas otras historias, esta comenzó con un tuit: "¿Son los idiotas los que se compran un Mercedes o es el Mercedes el que los hace idiotas?", se preguntaba en 2018 Benjamin Ban Allen, un 'postdoc' de la Universidad de California. En la red social nadie pareció hacerle mucho caso, pero al otro lado del Atlántico, en la Universidad de Finlandia, recogieron el guante. "Sí, hemos observado que los que más se saltan los semáforos, dejan de ceder el paso a los peatones y conducen más rápido e imprudentemente son aquellos que tienen coches Audi y BMW", dice a este periódico Jan Erik Lönnqvist, investigador del centro.

Lönnqvist y su equipo han analizado casi 2000 casos de propietarios de coches para concluir que la opción correcta de las que propone Ban Allen es la primera: primero son idiotas y después se hacen ricos y se compran un coche de gama alta. De hecho él utiliza el término 'assholes', con connotación más negativa que 'idiota'. "Para conseguir esta respuesta estudiamos a 1982 conductores fineses a los que se les preguntó no solo cuestiones relativas al coche, sino también sobre hábitos de consumo y riqueza, además de dedicar una batería de preguntas para descubrir sus rasgos de personalidad", explica el equipo de investigadores, "y después sometimos las respuestas a un análisis basado en un modelo de cinco factores, el marco más habitual a la hora de tratar los rasgos de personalidad. Los factores son empatía, meticulosidad, tendencia a estar neurótico, extroversión y amabilidad".

(Universidad de Helsinki)
(Universidad de Helsinki)

Como muestra el gráfico superior, los investigadores han descubierto que, a medida que crece el status del coche que conduce un hombre, más se exacerban las cualidades negativas en la conducción. "Es complicado decir por qué estos conductores se comportan peor, ya que obedece a la suma de varios factores, pero dos de ellos son una mayor competitividad y la sensación de que están por encima de ciertas normas", dice Lönnqvist. "Son personas que normalmente tienen tendencia a poseer productos de lujo, y esos mismos rasgos de personalidad les llevan a romper ciertas normas de tráfico".

La situación con las mujeres es opuesta: las que llevan coches caros son mejores conductoras que las demás. Son más empáticas, no fomentan las broncas de tráfico y cometen menos infracciones que las que conducen utilitarios. "Para ellas, tener un cochazo no es un símbolo de estatus", afirma Lönnqvist, si bien el investigador sostiene no tener una respuesta clara para esta tendencia. El estudio expone que el vínculo entre una personalidad egocéntrica y un coche de alta gama es solo perceptible en el caso de los hombres: "También hemos descubierto que los hombres con una actitud de conducción más desagradable, se sienten atraídos por los coches caros. Son personas que a menudo se sienten superiores a los demás y tienen ambición por demostrarlo".

 (Universidad de Helsinki)
(Universidad de Helsinki)

En lo que sí coinciden los géneros es en un rasgo concreto: la meticulosidad. La gran mayoría de los dueños de cochazos, independientemente de su género, tienden a ser personas meticulosas, ambiciosas, respetables y organizadas. Cuidan de su salud y a menudo rinden muy bien en el trabajo. "Explicamos esta relación a través de la importancia que le dan a la alta calidad. Cada coche ofrece una imagen concreta de su conductor, y poseer un coche alemán de alta gama, que se percibe como de gran credibilidad, envía el mensaje de que quien lo conduce es igual de confiable", dice Lönnqvist.

Ricos al volante

El de Lönnqvist no es el primer estudio que señala a los ricos como peligros del asfalto. En 2013, el investigador de Berkeley Paul K. Piff, como parte de un estudio mucho mayor sobre los hábitos de la alta sociedad, escogió un cruce de cuatro carriles en California para observar el comportamiento de los conductores. Piff descubrió que el 80% de los conductores hacían lo correcto —respetar los turnos de paso y frenar ante los peatones—, si bien en el 20% restante eran mayoritariamente coches caros. "Detectamos un dramático incremento de conductores que no frenaban ante un peatón en un paso de cebra, algo que no sucedió en ningún caso con coches baratos", explicó a 'The New York Times'. "Por marcas, sin duda BWM es la que obtiene peores resultados".

 (Universidad de Berkeley)
(Universidad de Berkeley)

(Universidad de Berkeley)
(Universidad de Berkeley)

En cuanto a géneros, Piff afirma que los hombres son menos dados a frenar en los pasos de cebra, mientras que ambos sexos están mejor dispuestos a detenerse cuando el peatón es una mujer. Los investigadores de Berkeley sumaron los resultados de siete estudios independientes para concluir que las personas acaudaladas tienen mayor tendencia a las decisiones poco éticas con respecto a los pobres: "Es una multiplicación determinada por varios factores", explican desde California, "por un lado los individuos de clase alta, gracias a sus profesiones, gozan de una mayor independencia y privacidad que los demás, lo que desemboca en una diferente percepción de los riesgos a la hora de cometer actos poco éticos. Además, tienen recursos para hacer frente a las consecuencias de su comportamiento".

Los ricos saben que pueden enfrentarse a las consecuencias de sus infracciones

Continúan los investigadores de Berkeley: "También notamos que el proceso de construcción personal está más acentuado entre los ricos. Se preocupan menos por la opinión de los demás que por alcanzar los objetivos que se han marcado, y esto puede instigarles a seguir tendencias poco éticas. Juntos, estos dos factores se erigen como un conjunto de normas compartidas entre la clase alta que les incitan al comportamiento individualista".

Por último, tanto fineses como norteamericanos coinciden en que estos malos hábitos de conducción se están trasladando de los clásicos alemanes de gran cilindrada, como Audi o Mercedes, hacia modelos que se relacionan con el alto estatus a través del cuidado por el medioambiente: los coches eléctricos. "Si nos fijamos solo en los coches de más alta gama, los Prius son los que más infracciones cometen", sentencia Piff.

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