CRISTALES DE CIRCÓN TIENEN LA CLAVE

El primer campo magnético de la Tierra era más poderoso de lo que se pensaba

Esta investigación sobre el magnetismo podría ayudar a dar pistas sobre cómo surgió la vida en nuestro planeta

Foto: Auroras boreales en islandia
Auroras boreales en islandia

Una colección de pequeños cristales de circón, hallados en Australia, están ayudando a los científicos a saber más sobre el primer campo magnético de nuestro planeta, que desapareció hace cientos de millones de años, y que era más poderoso de lo que se pensaba.

En el estudio, publicado en la revista científica 'Proceedings of the National Academy of Sciences', los investigadores han descubierto una serie de pequeños y antiquísimos cristales de circón, encerrados en rocas que datan de hace más de medio billón de años, que podrían ayudar a saber cómo surgió la vida en nuestro planeta.

Según el estudio, estas partículas flotaban en la roca fundida, pero cuando esta se enfrió, las partículas, que se alineaban con la orientación del campo magnético en ese momento, quedaron encerradas dentro de la roca. Lo curioso es que esas partículas sugieren que fueron influenciadas por un campo magnético mucho más poderoso de lo que los científicos habían asumido.

Creado sin nucleo

"Esta investigación nos está diciendo algo sobre la formación de un planeta habitable", señala a Live Science John Tarduno, científico de la Tierra de la Universidad de Rochester (Estados Unidos) y autor del estudio. "Una de las preguntas que queremos responder es por qué la Tierra evolucionó como lo hizo y esto nos da aún más evidencia de que el blindaje magnético se registró muy temprano en el planeta".

"Este campo magnético temprano protegió la atmósfera y la eliminación de agua de la Tierra primitiva"

Utilizando datos paleomagnéticos y geoquímicos, junto con microscopios electrónicos, los investigadores analizaron estos cristales de circón, el material terrestre conocido más antiguo, y comprobaron que estos cristales, con un tamaño aproximado de dos décimas de milímetro, contienen partículas magnéticas aún más pequeñas que las que dejo grabado el magnetismo de la Tierra en el momento en que se formó el mineral.

El campo magnético de la Tierra tiene al menos 4.200 millones de años y se pensaba que tenía una intensidad débil. Este hallazgo sugiere la existencia de un campo de mucho más fuerza, aunque la ausencia de un núcleo interno en nuestro planeta (que es el que genera el magnetismo en la actualidad) hace pensar que debía haber sido impulsado por un mecanismo diferente.

En Marte no ocurrió así

"Creemos que ese mecanismo es la precipitación química del óxido de magnesio dentro de la Tierra", afirma Tarduno. El óxido de magnesio probablemente se disolvió por el calor extremo generado tras el gran impacto que formó la Luna. A medida que el interior de la Tierra se enfriaba, el óxido podía precipitarse, impulsando el geodinamo. Los investigadores creen que el núcleo finalmente agotó la fuente de óxido de magnesio hasta el punto de que el campo magnético colapsó casi por completo hace 565 millones de años, fecha en la que comenzó a formarse el núcleo interno, que se encargó de proporcionar una nueva fuente para alimentar el geodinamo y el escudo magnético que la Tierra tiene en estos momentos.

"Este campo magnético temprano fue extremadamente importante porque protegía la atmósfera y la eliminación de agua de la Tierra primitiva cuando los vientos solares eran más intensos", explica Tarduno. Una teoría que manejan los científicos es que Marte, como la Tierra, tuvo un campo magnético al principio de su historia. No obstante, cuando éste colapsó en el Planeta Rojo, Marte no generó uno nuevo. "Una vez que Marte perdió su blindaje magnético, perdió su agua", concluye Tarduno.

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