El gas liberado en Tarragona

Óxido de etileno: qué es, para qué se usa y qué efectos tiene para tu salud si lo respiras

Los expertos aseguran que este gas se desvanece rápido, de forma que no debería causar problemas tras la explosión, pero una exposición directa tiene consecuencias graves

Foto: Explosión en una industria del polígono sur de Tarragona. (EFE)
Explosión en una industria del polígono sur de Tarragona. (EFE)

La planta petroquímica que ha explotado en La Canonja (Tarragona) causando varios heridos, un muerto y un grave incendio pertenece a la única empresa de España que procesa óxido de etileno, un compuesto que en la industria se emplea para producir otras sustancias químicas, como anticongelantes y productos plásticos. Tras el suceso, Protección Civil recomendaba a los vecinos no salir de sus casas y encerrarse en los edificios, aunque posteriormente levantó esta alerta. La pregunta es si hay motivo para la alarma.

El óxido de etileno es un gas inflamable, incoloro y de olor dulce. “Deriva del petróleo y, una vez tratado, se utiliza como precursor de otros compuestos, lo que técnicamente llamamos un reactivo, que se emplea sobre todo en los procesos de fabricación de plásticos y polímeros en general”, explica a Teknautas Xavier Giménez Font, profesor de química, investigador y divulgador científico de la Universidad de Barcelona.

Además, se puede utilizar directamente como desinfectante, por ejemplo, en el caso de equipos y materiales médicos. “Para esterilizar los quirófanos de los hospitales, se crea una atmósfera de óxido de etileno y eso se come las bacterias”, comenta. Algunos pesticidas usados en agricultura también pueden contenerlo, pero se evapora o se descompone tan rápido que no pasa a los alimentos.

Óxido de etileno: qué es, para qué se usa y qué efectos tiene para tu salud si lo respiras

“Se desvanece rápido”

Protección Civil llegó a pedir que la población de La Canonja, Vilaseca y tres barrios de Tarragona capital se quedaran en casa (aunque luego desactivo esta alerta). “Es una medida de precaución, pero lo más probable es que no se haya expandido mucho. Como es muy reactivo, enseguida se desnaturaliza, así que es poco probable que en un caso como este se forme una nube de óxido de etileno”, apunta el experto. No obstante, advierte de que todo depende de la cantidad de esta sustancia que pudiera haberse liberado.

En cualquier caso, el hecho de que se haya producido una explosión “significa que ya ha reaccionado y ya no queda óxido de etileno en el aire; lo que se produce es dióxido de carbono y agua, con lo cual no debería suponer un problema para la población”.

Teniendo en cuenta estas características del gas, el experto de la Universidad de Barcelona considera que la población podría estar segura. “Una atmósfera de óxido de etileno se desvanece rápido, no tiene por qué ser un problema grave”, pero, “en todo caso, estoy hablando en el aspecto teórico, así que la mejor recomendación es seguir las indicaciones de Protección Civil, ellos están 'in situ', han evaluado la situación y saben lo que ha ocurrido”.

Los efectos para la salud

Aunque no sea este caso, precisamente porque la explosión y la dispersión del gas hacen que sus efectos desaparezcan, el contacto directo con el gas puede ser grave. Según la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades (ATSDR, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, el óxido de etileno puede causar irritación de ojos, piel y mucosas, además de problemas en el funcionamiento del sistema nervioso y el cerebro.

Estas graves consecuencias se han observado tanto en trabajadores expuestos durante años a niveles bajos de este producto como en personas expuestas a niveles más altos fruto de accidentes o averías, como podría ser el caso de la explosión de Tarragona.

Explosión en Tarragona. (EFE)
Explosión en Tarragona. (EFE)

“Si hablamos de los efectos que provoca esta sustancia, podría decir que es como estar a medio camino entre un exceso de agua oxigenada y de lejía”, pone como ejemplo el experto de la Universidad de Barcelona. “En poca cantidad, podría esterilizar y cauterizar una herida, pero en un gran volumen, llevaría a quemaduras en la piel y a irritar las vías respiratorias, sería bastante grave”. En definitiva, las consecuencias directas de someterse a una concentración muy alta son muy visibles, hasta llegar a principios de quemadura en la piel.

Otra cosa son los efectos que puede causar este compuesto a personas que sufran una exposición a dosis muy bajas pero de forma prolongada. Según el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, se relaciona con linfoma y con leucemia en el caso de enfermedades profesionales. “Alguien que profesionalmente se ve expuesto a cantidades pequeñas pero prolongadas durante un tiempo debería estar sometido a vigilancia”, apunta el científico de la Universidad de Barcelona.

Los usos industriales

Con una capacidad para producir 140.000 toneladas anuales de óxido de etileno en sus instalaciones, Industrias Químicas del Óxido de Etileno (Iqoxe), la planta que ha sufrido el accidente, también trabaja con glicoles —puede manejar hasta 95.000 toneladas al año— y otros derivados. Los productos finales son muy variados: detergentes, fibra poliéster, anticongelantes, resinas, cosméticos y espumas de poliuretano, entre otras aplicaciones.

En el caso de Iqoxe, según la información de la propia empresa, el 50% de su producción está destinado a la fabricación de glicol. “El glicol más conocido es el anticongelante de los automóviles. Es una sustancia que se añade al agua y evita que se congele cuando hace frío. No obstante, tiene otros muchos usos y, de hecho, hay muchos glicoles, porque es una familia de compuestos”, comenta Giménez.

Polígono donde ha ocurrido la explosión. (EFE)
Polígono donde ha ocurrido la explosión. (EFE)

En concreto, la empresa de Tarragona apunta en su página web a que el glicol es una de las principales materias primas para la producción de los polímeros PET, un tipo de plástico muy utilizado en envases de bebidas, por ejemplo, e incluso en prendas textiles. Visto desde fuera, a un químico como Xavier Giménez Font le resulta muy difícil entender qué ha podido pasar en unas instalaciones de este tipo, necesariamente muy sofisticadas para ofrecer la máxima seguridad, para que llegue a producirse una explosión.

“Es muy difícil especular sobre ello, porque en teoría no tendría que pasar nada. Los protocolos que existen hoy en día deberían ser más que suficientes para evitar un accidente, así que pienso que habrá sido una enorme serie de problemas encadenados, uno tras otro. Los actuales sistemas de protección están tan desarrollados que, para que ocurra algo así, tienen que fallar varias cosas a la vez”, comenta.

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