MATA HASTA EL 90% DE LAS CÉLULAS CANCEROSAS

Tratar el cáncer con microgravedad funciona en laboratorio… ¿y en el espacio?

Las pruebas son más que esperanzadoras en la Tierra, con buenísimos resultados sin la utilización de medicamentos

Foto: Joshua Chou, junto a las células cancerosas que llevará al espacio. Foto: UTS
Joshua Chou, junto a las células cancerosas que llevará al espacio. Foto: UTS

Viajar al espacio conlleva una serie de riesgos para la salud, pero quizás pueda tener beneficios médicos para el tratamiento de ciertas enfermedades gracias a la microgravedad. Científicos de la Universidad Tecnológica de Sydney (Australia) lo están estudiando y el año que viene se desplazarán a la Estación Espacial Internacional para probar un tratamiento contra el cáncer.

Desde 2014, Joshua Choi, profesor titular de Ingeniería Biomédica en la Universidad Tecnológica de Sídney, ha estado investigando cómo la microgravedad afecta a la medicina y a las células en el cuerpo humano. La inspiración para su investigación vino de una conversación que tuvo con el difunto Stephen Hawking en la que éste comentó cómo nada en el Universo desafía a la gravedad. Más tarde, cuando un amigo de Chou había sido diagnosticado con cáncer, recordó lo que Hawking había dicho y comenzó a preguntarse: "¿Qué pasaría con las células cancerosas si las sacamos de la gravedad?".

Resumiendo, el cáncer es una enfermedad donde las células comienzan a dividirse incontrolablemente y se propagan a ciertas partes del cuerpo y las toman. Las células cancerosas lo hacen uniéndose para formar un tumor sólido en el cuerpo, que luego crece hasta que las células invaden los tejidos sanos, como el corazón, los pulmones, el cerebro, el hígado, el páncreas, etc.

Gracias a Stephen Hawking

Los investigadores biomédicos entienden que la única manera en que las células cancerosas podrían sentirse entre sí es a través de fuerzas mecánicas, y que esas fuerzas evolucionaron para trabajar en un entorno donde hay gravedad. Esto motivó a Chou a pensar en maneras en que la falta de gravedad podría impedir la capacidad de las células cancerosas para dividirse y propagarse.

"¿Qué pasaría con las células cancerosas si las sacamos de la gravedad?", la pregunta que motivó todo

Chou ya tiene cierta experiencia en la realización de investigaciones médicas en el espacio, ya que participó en un proyecto para la creación de un medicamento para tratar la osteoporosis que, en parte, se desarrolló a bordo de la Estación Espacial Internacional. Como Chou explica a Universe Today: "Esta primera experiencia de ver cómo el entorno espacial afecta nuestra comprensión de la biología celular y la progresión de la enfermedad me inspiró a preguntar: '¿Por qué no podemos aplicar la misma estrategia al estudio de otras células y enfermedades?'".

El equipo de Chou ya ha realizado pruebas de laboratorio con células cancerosas en espacios que simulan la microgravedad. "Nuestro trabajo ha descubierto que cuando se colocan en un ambiente de microgravedad, entre el 80 y el 90 por ciento de las células de los cuatro tipos de cánceres diferentes que probamos (ovario, mama, nariz y pulmón) fueron discapacitadas. Por discapacitadas, quiero decir que o mueren o quedan a la deriva porque ya no pueden aguantar. Esos cuatro tipos de cánceres son algunos de los más difíciles de matar".

Lo más sorprendente es que estos estos resultados se obtuvieron simplemente alterando las fuerzas gravitacionales, es decir, sin la ayuda de medicamentos. Cuando se sometían a condiciones de microgravedad, las células cancerosas eran incapaces de sentirse entre sí y, por lo tanto, les costaba mucho unirse.

El siguiente paso, que tendrá lugar a principios del próximo año, será enviar el experimento a la Estación Espacial Internacional. Allí, Chou y su equipo estarán siete días monitorizarán el progreso del experimento. Una vez completado el experimento, las células se congelarán para su viaje de regreso a la Tierra, donde se examinarán en busca de cambios genéticos.

Cura, no, complemento

Si los resultados en el espacio confirman lo que Chou y su equipo han descubierto en el laboratorio, podría ser un gran avance para el desarrollo de nuevos tratamientos que pueden tener el mismo efecto que la microgravedad y neutralizar la capacidad de las células cancerosas para sentirse mutuamente.

Estos tratamientos no constituirían una cura, pero podrían complementar las terapias existentes. Combinándolos con medicamentos y quimioterapia, los tratamientos derivados de esta investigación ralentizarían la propagación del cáncer en el cuerpo humano, haciendo que los tratamientos convencionales sean más eficaces, menos duraderos y menos costosos.

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