NIEGAN LA MUERTE DE LA GRAN MARCHA ROJA

La tormenta más grande del Sistema Solar no está desapareciendo de Júpiter

Científicos estadounidenses han llevado a cabo un estudio que concluye lo contrario: la gran tormenta no morirá, por lo menos de manera inmediata

Foto: La gran mancha roja de júpiter en color real. Foto:  EFE NASA JPL-Caltech
La gran mancha roja de júpiter en color real. Foto: EFE NASA JPL-Caltech
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La Gran Mancha Roja de Júpiter, la tormenta más grande del Sistema Solar, ha venido dando señales de su posible desaparición en los últimos años. No obstante, un equipo de científicos californianos asegura que la gigantesca tormenta goza de buena salud.

La megatormenta, que lleva al menos 200 años apalancada en Júpiter, ha aminorado su potencia en los últimos años y diversas observaciones sugerían que sus nubes se estaban dispersando, lo que hacía pensar que desaparecería en unos años.

Esos avistamientos confirmaban un estudio previo de la NASA, de 2018, en el que la agencia sostenía que la tormenta se había contraído desde 1878, pasando de medir más de cuatro veces el diámetro de la Tierra hasta ser solo un poco más grande que nuestro planeta.

"No morirá"

Científicos de la Universidad de California en Berkeley (Estados Unidos) han llevado a cabo un estudio que concluye lo contrario: la Gran Mancha Roja no morirá, por lo menos de manera inmediata.

Los eventos observados recientemente por los astrónomos son normales en Júpiter, señalan los científicos

Philip Marcus, profesor de Ingeniería Mecánica de la universidad californiana, afirma que no hay ninguna evidencia que apunte a que el tamaño o la intensidad del vórtice subyacente a la tormenta hayan cambiado. Marcus añade que la pérdida de nubes que han observado los astrónomos puede explicarse por los habituales fenómenos meteorológicos en el planeta, siendo "trozos no digeridos de anticiclones fusionados".

Sondear las profundidades de la atmósfera de Júpiter es muy difícil cuando no se puede ver más allá de la superficie, aunque está claro que las nubes de la Gran Mancha Roja están cambiando, sostiene Amy Simon, que investiga atmósferas planetarias en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, pero es difícil saber lo que significan esos cambios. "No sabemos lo profundo que realmente está. Podría ser que muy, muy en el fondo nada esté cambiando".

Tanto Marcus como Simon están de acuerdo en que la tormenta no se está desintegrando. Los eventos observados recientemente por los astrónomos son bastante normales en Júpiter. Tienen lugar cuando los vientos de la tormenta tiran del material circundante y lo mantienen el tiempo suficiente para volverlos rojos (nadie sabe cómo las nubes obtienen su tono rojizo, pero algunos sospechan que está relacionado con la altitud y la exposición a la luz solar). Luego, cuando esas mini tormentas se encuentran con secciones entrantes que vuelan en la otra dirección, el material rojizo puede volar en cualquier dirección. "Es como tener dos mangueras de fuego dirigidas entre sí", indica Marcus, a Popular Science.

Mandar una sonda al vórtice podría poner fin a la especulación y ayudar a vincular modelos más profundos con observaciones superficiales. Pero con tantas características extrañas para explorar en el espacio, Simon no espera una misión dedicada para Gran Mancha Roja, al menos próximamente. "¿Es más importante aprender sobre esa estructura o aprender sobre el planeta en general?", se pregunta. A pesar de todo, "me gustaría llevar una sonda allí".

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