TIENE MÁS ENERGÍA DE LA QUE NECESITA

¿Por qué China sigue apostando por el carbón y el resto del mundo no?

Aunque parecía que China se alejaba del carbón hacia la energía limpia, este elemento sigue siendo una parte bastante importante de la economía del país

Foto: El carbón, uno de los principales contaminantes mundiales. Foto: EFE Archivo Georgi Livocski
El carbón, uno de los principales contaminantes mundiales. Foto: EFE Archivo Georgi Livocski

Parecía que el carbón era algo que todos los países estaban abandonando. Las consecuencias del cambio climático ya se están empezando a sentir y las máximas potencias llevan tiempo tomando medidas para evitarlo o paliar sus efectos. Todas las potencias… excepto China.

"Durante un tiempo parecía que China se alejaba del carbón hacia la energía limpia, pero el carbón sigue siendo una parte bastante importante de la economía del país", señala a Wired Christine Shearer, directora del programa de carbón del Global Energy Monitor. "No tenemos mucho tiempo en términos de reducción de emisiones, pero el desarrollo de energía limpia está llevándose a cabo junto con la construcción de plantas de carbón cuando la primera debería desplazar a la segunda".

Un informe de Global Energy Monitor, una ONG que rastrea los activos de combustibles fósiles en el planeta, destaca que China parece estar ignorando que el mundo está dejando de lado el carbón.

A la contra

Se estima que la electricidad generada por el carbón registre su mayor reducción mundial este año, siguiendo la tendencia marcada por la ONU, que afirma que el planeta necesita reducir la electricidad proveniente del carbón en dos tercios en la próxima década para cumplir con los objetivos climáticos.

Más de la mitad del tiempo, las plantas de carbón de China no están funcionando, ¿por qué construye más?

China, para hacer lo propio, debería reducir en un 40 por ciento esta variable durante la próxima década, algo poco realista si tenemos en cuenta que el gigante asiático tiene en la actualidad 1.000 gigavatios de capacidad de energía proveniente del carbón y 121 gigavatios más de plantas de carbón en construcción, que supone más de lo que se está construyendo en todo el resto del mundo.

Pero aquí está lo extraño: más de la mitad del tiempo, las plantas de carbón de China no están funcionando. Si China ya tiene más energía del carbón de la que necesita, ¿por qué sigue construyendo nuevas plantas?

El presidente de China,  Xi Jinping, a la derecha
El presidente de China, Xi Jinping, a la derecha

La respuesta se puede encontrar en las regulaciones energéticas elaboradas durante el auge del carbón chino de la década de 1980, dice Lee Branstetter, un economista de la Universidad Carnegie Mellon. A medida que China se abrió a las reformas, su desarrollo económico se aceleró y su suministro de energía simplemente no pudo mantenerse al día. El carbón es un recurso natural abundante en China, por lo que el gobierno adoptó varias políticas energéticas para fomentar la construcción de plantas de carbón. Como resultado, las plantas proliferaron tan rápido como el gobierno pudo procesarlas.

Todo esto se complicó a partir de 2014, cuando el gobierno federal de China permitió que los gobiernos provinciales aprobaran las centrales eléctricas por su cuenta. Este proceso de descentralización, en un principio beneficioso, tuvo un efecto perverso.

Culpa de la descentralización

Los gobiernos locales estaban bajo una enorme presión política para aumentar la productividad económica de sus respectivas regiones y vieron las nuevas plantas de carbón como una gran solución. Solo un dato, en 2015 la capacidad de las plantas de carbón recién aprobadas en China se triplicó.

La dependencia del carbón de China hace que su huella de carbono encabece las listas mundiales de emisiones

No obstante, el gobierno federal chino, dándose cuenta de su error, revirtió en 2016 las normas de construcción de nuevas plantas y retrasó o canceló docenas de plantas aprobadas. Sin embargo, como demuestra Global Energy Monitor, muchas plantas todavía están en construcción activa en la actualidad.

A pesar de ello, la generación de electricidad alimentada por carbón en China se ha aplanado, a pesar del crecimiento explosivo del número de plantas de carbón. Según Daisy Ren, una estudiante de doctorado en Carnegie Mellon que estudia la economía de la política energética, se espera que el uso máximo del carbón de China se alcance en 2020.

Aunque China sigue siendo líder mundial en el despliegue de recursos de energía renovable, su continua dependencia del carbón también significa que su huella de carbono encabeza las listas mundiales de contaminación. El camino a seguir es claro, pero no lo es si los funcionarios chinos pueden encontrar un equilibrio entre los imperativos económicos y las soluciones a una creciente emergencia climática.

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