Nueva vía para el desarrollo de fármacos

Una mutación 'blinda' el cerebro frente al alzhéimer y abre el camino a su tratamiento

Científicos han dado con una mujer que no había desarrollado el alzhéimer al que estaba abocada por sus genes. Una mutación la protegía. El hallazgo es ahora una esperanza para curar la enfermedad

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En la mayoría de los casos, las causas del alzhéimer son desconocidas, pero en un pequeño porcentaje de personas, es hereditario. Esta predisposición genética, que apenas aparece en el 1% de los casos, hace que la enfermedad aparezca décadas antes de lo habitual, mucho antes de cumplir los 65 años.

Al analizar personas con este problema, una investigación liderada por la Escuela de Medicina de Harvard ha encontrado ahora una extraña mutación que protegió a una mujer contra el desarrollo de la enfermedad, a pesar de que sus genes indicaban que tenía todas las papeletas para sufrirla a una edad muy temprana. Los científicos creen que este hallazgo va mucho más allá de una anécdota particular y que podría convertirse en una puerta hacia la prevención y el desarrollo de posibles fármacos para tratarla.

Uno de los aspectos más impresionantes del estudio, publicado en 'Nature Medicine', es que los investigadores reunieron a 1.200 personas de Colombia que tienen esa predisposición genética al alzhéimer temprano. En realidad, el trabajo comenzó hace más de 30 años, cuando Francisco Lopera, neurólogo de la Universidad de Antioquia de Medellín, que también participa en este trabajo, localizó a familias con esta extraña forma de alzhéimer.

“Las familias son muy grandes y todos estos individuos tienen la misma mutación en un gen llamado presenilina 1”, explica a Teknautas Joseph Arboleda, autor principal de este trabajo e investigador de la Escuela de Medicina de Harvard. "Como se trata de familias numerosas y la mutación es antigua, la prevalencia es alta", agrega.

La mutación del gen presenilina 1 se conoce desde hace tiempo y “tiene muchos efectos, uno de los cuales es que produzca mucho más amiloide de lo que el cerebro necesita y puede manejar. Esta proteína es tóxica cuando se acumula en grandes cantidades”, explica Arboleda. Por eso, los pacientes que sufren este problema experimentan problemas cognitivos y demencia a una edad increíblemente joven, en algunos casos a partir de los 40 años.

(EFE)
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Sin embargo, al estudiar a las familias colombianas, los investigadores colombianos y estadounidenses se encontraron con un caso excepcional. Era una mujer que tenía un alto grado de patología amiloide cerebral, como cabía esperar por sus características genéticas. Sin embargo, no presentaba un deterioro cognitivo (problemas de memoria, comprensión o comunicación) ni ninguno de los síntomas asociados con la enfermedad.

Sus capacidades mentales estaban en perfecto estado de salud y así permanecieron hasta los 70 años. Al estudiar su genoma, los científicos descubrieron que, además de la mutación causante de la enfermedad, tenía una variante rara del gen APOE, llamada Christchurch.

Así protege al cerebro

"Creemos que la mutación en APOE es protectora porque se genera un bloqueo en la cascada de los eventos que unen el amiloide con la patología de la enfermedad", comenta el investigador colombiano de Harvard. De alguna manera, esa mutación adicional puede haber contrarrestado los efectos perjudiciales de la mutación del gen presenilina 1 y, a pesar de la alta presencia de amiloide en el cerebro, la persona está protegida contra la enfermedad.

Los científicos han comprobado que, efectivamente, esto es así a través de estudios moleculares y bioquímicos. Estos experimentos sugieren los mecanismos por los cuales la mutación puede ejercer sus efectos protectores, ya que parece afectar a la unión de APOE a un tipo de azúcar implicado en el alzhéimer. No obstante, advierten de que hacen falta más investigaciones con muestras más grandes para establecer una relación causal definitiva entre esta mutación (llamada específicamente APOE3 Christchurch) y la protección contra la enfermedad.

(iStock)
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En cualquier caso, los autores creen que este estudio proporciona nuevas ideas sobre los mecanismos involucrados en el desarrollo, el tratamiento y la posible prevención de la enfermedad, tanto del alzhéimer temprano de carácter hereditario, que es muy minoritario, como del alzhéimer común, que afecta a millones de personas en todo el mundo. “Hace falta más investigación para confirmarlo, pero yo creo que todos podrían beneficiarse”, afirma Arboleda.

Y también tiene una idea clara de cómo hacerlo: “Podrían desarrollarse fármacos que mimeticen el efecto de la mutación que hemos encontrado”, lo que potencialmente serviría “para tratar la enfermedad o para prevenirla”.

Tampoco descartan que, aparte de la vía farmacológica, se puedan desarrollar terapias génicas, es decir, insertar algún elemento que no esté presente en el genoma con el objetivo de curar el alzhéimer, pero ante esta posibilidad se muestran mucho más prudentes: “Es factible, pero hay que tener en cuenta todas las normativas legales y éticas”. En este caso, estaríamos ante el primer gen que podría usarse para detener la progresión de la enfermedad.

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