JOHN WILKINS QUISO LLEGAR AL SATÉLITE

El 'barco con alas', la loca idea de un clérigo británico del siglo XVII para volar a la Luna

John Wilkins se quedó prendado de lo que Galileo pudo ver con el recién inventado telescopio y, desde entonces, trabajó para conseguir alunizar en nuestro satélite

Foto: El 'barco con alas', la loca idea de un clérigo británico del siglo XVII para volar a la Luna. (Reuters)
El 'barco con alas', la loca idea de un clérigo británico del siglo XVII para volar a la Luna. (Reuters)

Era un frío enero de 1610 cuando Galileo Galilei consiguió ver algo que ningún ser humano había conseguido antes: sus ojos acaban de observar montañas, llanuras y lo que pensaba que eran ríos. Impresionado por lo que había captado, pronto dio a conocer su secreto al mundo entero: la Luna era un 'mundo', un lugar en apariencia física como la Tierra al que quizá algún pudiéramos llegar. Unas décadas más tarde, el 'barco volador' soñaba con hacerlo posible.

A través del entonces recién inventado telescopio, el científico italiano fue capaz de observar con detenimiento la Luna, pudiendo analizar buena parte de los accidentes geográficos de su superficie. Sin tener excesivo conocimiento sobre las condiciones reales de nuestro satélite, las formaciones que pudo observar le recordaban a las de nuestro planeta, por lo que soñar con llegar allí no era tan improbable: unas décadas después, comenzaban los proyectos.

Y es que desde que Galileo fue capaz de ver la Luna, un estudio que fue complementado por varios expertos en los años siguientes, otros estudiosos iniciaron sus trabajos en una nueva vía: si nuestro satélite parecía un lugar habitable, ¿por qué no construir máquinas con las que tratar de llegar a la Luna? Posiblemente, el proyecto más ambicioso, pero también menos conocido del siglo XVII fue llevado a cabo por John Wilkins, un clérigo que soñaba con hacer historia.

Solo 28 años después de que Galileo observara la Luna por primera vez, Wilkins publicó un libro analizando pormenorizadamente los descubrimientos del científico italiano, en un estudio aproximado para comprender qué nos ofrecía nuestro satélite: 'Descubrimiento de un nuevo mundo en la Luna'. El religioso, apasionado de la nueva ciencia, no dudó en seguir investigando sobre la Luna y, por qué no, soñando con poder llegar allí. Así es como elaboró su gran proyecto: un barco con alas.

Así lo explica Allan Champman en 'BBC History Magazine', donde explica la 'idea loca' del clérigo. Teniendo en cuenta la tecnología más avanzada de la época y algunas de las ramas científicas mejor estudiadas de la época, decidió hacer un proyecto único: la construcción de un barco que iría acompañado de un gran motor y de unas alas, con las que conseguir 'abandonar' la Tierra, navegar por el espacio y conseguir aterrizar en la Luna sin ningún problema.

John Wilkins, el clérigo que soñó con ir a la Luna. (CC)
John Wilkins, el clérigo que soñó con ir a la Luna. (CC)

Pólvora y el mecanismo de un reloj

La nave en sí no guardaba ningún secreto, pues no era más que un barco al uso, algo que en pleno siglo XVII estaba más que controlado cómo construir. Su principal novedad radicaba en la manera en la que iba a conseguir cruzar el cielo: un potente motor con el corazón de un reloj que iría conectado a unas alas. La idea era 'fácil': hacerlo despegar con una explosión de pólvora y, ya en el aire, que el reloj hiciera que las alas se batieran cuando la nave lo necesitara.

Para ello, Wilkins calculó con un imán y una brújula que la atracción de la Tierra paraba una vez pasados los 30 kilómetros de altura -cálculos que años después se confirmaron que no era reales, pues se estaba confundiendo la gravedad con el poder del campo magnético de la Tierra-. Ayudado de las alas, la nave superaría esa barrera y, a partir de ahí, 'solo' habría que 'flotar' hasta la Luna. Cuando se notara la atracción de nuestro satélite, las alas ayudarían a aterrizar suavemente.

Evidentemente, todo quedó en un simple proyecto que nunca llegó a convertirse en realidad, pues evidentemente hubiera resultado en un gran fracaso dado el enorme desconocimiento sobre vuelos y el espacio. Pero aquel clérigo británico sí sentó la pasión por tratar de conquistar la Luna, algo que no se consiguió hasta siglos más tarde y que sigue siendo considerado como uno de los momentos cumbres de la tecnología del ser humano. Pero el 'barco con alas' despertó las ganas de volar a la Luna.

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