EN UNA ZONA EN RUINAS DE TORONTO (CANADÁ)

Por qué la ciudad más inteligente del mundo de Google llega con polémica

Se trata de Quayside, donde Sidewalks Labs tiene la intención de diseñar una localidad llena de sensores que automaticen buena parte de los servicios... si los ciudadanos les dejan

Foto: Por qué la ciudad más inteligente del mundo de Google llega con polémica. (Sidewalk Toronto)
Por qué la ciudad más inteligente del mundo de Google llega con polémica. (Sidewalk Toronto)

La ciudad del futuro ya está aquí, pero no parece tan bonita como la pintaban. ¿Se imaginan un lugar completamente automatizado y con todas las facilidades al alcance de la mano para conseguir que sus habitantes no tengan que preocuparse absolutamente de nada? Pues ahora ese lugar está próximo a existir de la mano de Google... de no ser por la polémica que se ha generado entre los futuros habitantes por el miedo a perder el control de su privacidad.

En 2017, Toronto anunciaba que una de las zonas más pobres de la ciudad iba a ser convertida en el lugar más avanzado del mundo. Se trataba de Quayside, un tramo en ruinas del litoral de la localidad canadiense que sería reconstruida desde cero por Sidewalks Labs, una de las filiales de Alphabet, la matriz de Google. Para convertirla en la ciudad más inteligente del mundo, la empresa basaría su trabajo en la recopilación masiva de datos... y la polémica está servida.

Medios de transporte con pilotos automáticos, un sistema de recogida de basura robótica, aceras que se calientan solas para impedir que la nieve se acumule en ellas o sensores que indican cuándo hay que reparar un banco del parque o si la calidad del aire es la idónea, son algunas de las ideas básicas del proyecto, donde se incluyen otras como semáforos adaptativos qué entiendan cuándo tienen prioridad los peatones o cuándo un carril bici debe ser un acceso para viandantes.

La idea está basada en sensores automáticos capaces de tomar decisiones autónomas para que los ciudadanos tengan que preocuparse del menor número de problemas posibles, con incluso un sistema de salud que fuera capaz de avisar, en base a diferentes factores, de cuándo uno debe de acudir al médico. Una ciudad tan avanzada que podría formar parte perfectamente de un capítulo de 'Black Mirror', ante la que los ciudadanos han decidido rebelarse.

Las dudas han llegado cuando los futuros habitantes han sido conscientes del importante volumen de datos que sería necesario ofrecer a la 'hermana' de Google para poder llevar a cabo una ciudad inteligente a tantos niveles. Una recopilación masiva de información de todo tipo de los habitantes con los que, efectivamente, afinar lo máximo posible en las necesidades de la población, pero con los que también tener un control excesivo sobre parámetros privados de la ciudadanía.

Compromiso con la privacidad

Sidewalks Labs se defiende asegurando que, en ningún momento, su intención es crear una base de datos para venderla, además de asegurar que está "fuertemente comprometida con la protección y la privacidad", tal y como aseguró a la 'BBC'. Sin embargo, la Asociación Canadiense para las Libertades Civiles considera que hay que tener precaución: "Ellos creen que si tienen suficientes datos, resolverán todos nuestros problemas y hay que ser escépticos sobre esas afirmaciones".

FOTO: Sidewalk Toronto
FOTO: Sidewalk Toronto

Cuando el proyecto salió a la luz, buena parte de la población de Toronto vía con buenos ojos la creación de la ciudad más inteligente del mundo en su propio territorio pero, con el paso de los meses, esa situación ha cambiado. De hecho, en la última encuesta que se ha realizado entre sus habitantes el apoyo ha bajado al 54%: aunque porcentualmente gana el ´si', la importante campaña que se ha hecho en redes a través del hashtag #BlocSidewalk está haciendo mella en el proyecto.

La filial de Alphabet se ha comprometido a seguir trabajando junto a los ciudadanos para conseguir llegar a un entendimiento que deje conformes a ambas partes, pero el miedo a que se dé demasiado poder a la compañía sobre la privacidad de la población puede detener su creación o, al menos, retrasarla con respecto a los planes iniciales. Algo parecido sucedió con Amazon en Nueva York, donde la presión social acabó tumbando un proyecto para construir su segunda sede en Long Island.

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