MÁS DE 'COACHING' QUE DE CIENCIA

El nuevo concurso de Roberto Leal en TVE se basa en una mentira: la inteligencia múltiple

Una teoría muy popular en el mundo de la educación pero que carece de evidencia científica se cuela ahora en la televisión pública

Foto: La broma de Roberto Leal a Carlos Right en 'OT 2018'. (TVE)
La broma de Roberto Leal a Carlos Right en 'OT 2018'. (TVE)

Televisión Española prepara un nuevo concurso que se va a llamar ‘Vaya crack’ y que va a contar con su presentador estrella, Roberto Leal. El ente público acaba de anunciar castings en Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla. Y esta vez no buscan un cocinero extraordinario ni al mejor bailarín, lo que se valora es la inteligencia.

El formato está basado en el programa Canada's Smartest Person, de la productora Media Headquarters, que ha emitido la televisión pública canadiense y ya se ha exportado a Turquía y Argentina. Según anuncia TVE, la idea que sustenta el concurso y que se plasma en diferentes pruebas es la teoría de las inteligencias múltiples.

El autor de este término es Howard Gardner, psicólogo de la Universidad de Harvard que en 1983 publicó 'Frames of Mind: The Theory of Multiple Intelligences', una obra que ha tenido una extraordinaria influencia y popularidad. En ella planteaba la existencia de siete inteligencias independientes y la idea de que cada ser humano destacaba en alguna de ellas.

“Gardner trató de formular su teoría de manera rigurosa, intentando establecer una serie de criterios, pero reconoció que en realidad se refería a que las personas tienen diferentes talentos y que sólo usó el término inteligencias para llamar la atención”, explica a Teknautas Marta Ferrero, doctora en Psicología e investigadora de la Universidad de Deusto.

En realidad se refería a que las personas tienen diferentes talentos y que sólo usó el término inteligencias para llamar la atención

La inteligencia lingüístico-verbal tiene que ver con el dominio del lenguaje. La lógica-matemática, con relaciones lógicas entre acciones o símbolos. La visual-espacial se centra en las imágenes. La corporal se centra en la coordinación de movimientos. La musical es la capacidad de producir música. La interpersonal es la habilidad de relacionarse. Y la intrapersonal, la de conocerse a uno mismo.

A estas siete inteligencias añadió más tarde la naturalista, que hace referencia a la sensibilidad hacia el mundo natural. La lista se amplía o se reduce según la fuente que consultemos, pero ya se han definido 12 tipos diferentes.

Sin embargo, “a día de hoy esta teoría está más que refutada, hay consenso entre los investigadores acerca de que sólo hay una inteligencia general, ni existe debate ni hay lugar a dudas, y sabemos que las habilidades están correlacionadas entre sí”, señala la experta.

“Jamás pensó que tuviera aplicación”

La propuesta del psicólogo estadounidense era teórica y “jamás pensó que tuviera aplicación”, pero con el paso de los años comenzó a tener un éxito sorprendente en el ámbito de la educación. “Se interpretó que todos somos inteligentes de diferentes formas y esa idea caló muy bien entre los padres de niños con necesidades educativas especiales, porque venía a decir que nadie es más que nadie”, señala Marta Ferrero.

“A muchas familias les ha ayudado a reconciliarse con la sociedad, que arrinconaba a sus hijos. Esta idea pone a todos los alumnos en un nivel humano, así que bienvenida sea en ese sentido. Lo que ocurre es que eso no se puede confundir con pensar que todos somos igualmente inteligentes, porque hay evidencias de que no es así”, puntualiza.

Ya en 1995 el propio Gardner publicó un artículo titulado 'Reflections on Multiple Intelligences: Myths and Messages' en el que alertaba sobre los “mitos” que se habían creado en torno a su teoría y reflexionaba sobre posibles aplicaciones. “Pensaba que no había una única forma correcta de llevarla a la práctica pero alertaba de las maneras no apropiadas de hacerlo”, apunta la investigadora de Deusto.

Investigando la implantación en la escuela

De hecho, en Australia tuvo una gran implantación en los colegios, aunque de una forma “muy distorsionada” con respecto a las ideas de su autor, que había desarrollado una iniciativa llamada Project Spectrum en Harvard dando por buena la popularidad de sus ideas en el ámbito escolar.

Marta Ferrero está investigando en profundidad el impacto del concepto de inteligencias múltiples en las aulas y está a punto de publicar sus resultados junto a Samuel Parra León (Universidad de Jaén) y Miguel Ángel Vadillo (Universidad Autónoma de Madrid). “La teoría no tiene respaldo científico y no hay evidencias de que su aplicación ofrezca resultados positivos”, asegura.

La teoría no tiene respaldo científico y no hay evidencias de que su aplicación ofrezca resultados positivos

Al hacer una revisión de los estudios publicados sobre esta cuestión han encontrado algunos favorables. Sin embargo, “tienen una calidad muy baja, algunos ni siquiera describen las intervenciones que han realizado o incluyen actividades que el propio Gardner tachaba de incorrectas, otros ni siquiera tienen un grupo de control”; en definitiva, “los resultados son ciencia ficción”.

Popularidad entre los profesores

¿Cómo se trabaja en las aulas con la idea de que existen diferentes tipos de inteligencia? “No hay un manual, cada centro decide cómo aplicarlo. Por ejemplo, un profesor puede decidir trabajar la inteligencia musical pidiendo que sus alumnos escriban una canción que explique un tema de cualquier asignatura, como Conocimiento del Medio, o la inteligencia interpersonal simplemente haciendo que trabajen en grupo”, explica.

En realidad, el instrumento más adecuado lo marca la propia naturaleza del contenido: “Si voy a enseñar geometría, tengo que apoyarme en lo visual; y si quiero enseñar redacción, no queda más remedio que escribir”.

Cientos de colegios podrían estar aplicando estas teorías (EC)
Cientos de colegios podrían estar aplicando estas teorías (EC)

Aún así, experimentar con la teoría de las inteligencias múltiples no tiene por qué ser negativo en sí mismo, opina la experta, pero “supone un coste de oportunidad” y en algunos casos algo más. “En España muchos centros han invertido dinero público en formar a sus docentes. No tenemos datos de cuántos colegios lo aplican, pero me atrevería a decir que son cientos. Es más, hay universidades que incluyen asignaturas enteras sobre este tema en la formación de los futuros maestros y cuando ejercen a veces se les pide que especifiquen qué inteligencias han trabajado”, comenta.

Por eso no es de extrañar que “una gran parte del profesorado” crea que este planteamiento es eficaz y tiene un impacto positivo. En un estudio publicado en 2016 en Frontiers in Human Neuroscience, Marta Ferrero reveló que entre los profesores españoles son muy populares algunas prácticas que parecen proceder de las neurociencias, pero que en realidad no tienen ninguna evidencia empírica.

Las técnicas de neuroimagen, en contra

En este caso ocurre lo mismo. Gardner pensaba que cada uno de sus tipos de inteligencia tendrían que estar localizados en una zona específica del cerebro. Sin embargo, las modernas técnicas de imagen que permiten medir la actividad cerebral cuando estamos concentrados en una tarea demuestran que no es así. “Los estudios de neuroimagen no apoyan la existencia de inteligencias múltiples, sino lo contrario”, explica John Geake, investigador de la Universidad de Oxford, en una revisión de trabajos científicos publicada en la revista Educational Research que pretende desmontar “neuromitos” educativos. “El cerebro humano parece operar con una inteligencia general, aplicada a múltiples áreas de esfuerzo”, añade.

El psicólogo americano defendía la existencia de una base biológica y genética de su teoría, pero “como los neurocientíficos afirman lo contrario, que sus inteligencias no se pueden ubicar en el cerebro, últimamente ha reculado diciendo que en realidad no son tan independientes”, comenta Marta Ferrero.

Buscando panaceas educativas

En general, los expertos critican que estas ideas, a pesar de no tener una validación científica, se vendan como panaceas educativas. “Carecen del apoyo empírico adecuado y no deberían ser la base de la práctica educativa”, concluye Lynn Waterhouse (The College of New Jersey) tras llevar a cabo otra revisión de estudios. John White, de la Universidad de Londres, habla de “inteligencias ilusorias” para asegurar que la división no se puede justificar.

Gardner, que con el paso de los años ha ido asumiendo la influencia que tiene su teoría en la educación y en parte ha pasado a defenderla, responde a estas críticas diciendo que otros investigadores entienden mal y simplifican sus teorías, aunque él mismo sigue rechazando muchas de las aplicaciones que se realizan.

A pesar de todo, la experta de la Universidad de Deusto concede un aspecto positivo a la teoría de Gardner: “Al poner el foco sobre las distintas habilidades de las personas, puede ayudar a los profesores a que no olviden que, junto con la tarea de enseñar, también tienen la capacidad de descubrir los puntos fuertes y débiles de los alumnos y ayudarles a dirigirse hacia ellos. Además, tenemos que ser conscientes de que si eliminamos asignaturas como la música, la educación física o la plástica, es más difícil que lleguemos a descubrir cuáles son esos puntos fuertes en cada niño”.

Cambios por ideología, no por ciencia

“El problema es que los cambios que se llevan a cabo en la educación se realizan más por ideología que por evidencia científica”, opina Juan Lupiáñez, catedrático del Departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Granada. “La ciencia no tiene que decidir lo que se hace, pero la política debería basar sus decisiones en pruebas científicas. Es decir, primero tenemos que preguntarnos cuál es el mejor método para aprender a leer y luego podemos decidir no aplicarlo en el caso de que nuestra prioridad política es que todos los alumnos tengan el mismo nivel y ese método no lo garantice”, añade, “pero lo importante es que esté justificado”.

La ciencia no tiene que decidir lo que se hace, pero la política debería basar sus decisiones en pruebas científicas

Este experto se sorprende de que “hay muchos conocimientos de la psicología que no se trasvasan al entorno educativo”, mientras que rápidamente se adoptan ideas que aparentemente provienen de la neurociencia. Sin embargo, “se hace mal, porque no se adoptan realidades, sino mitos”.

Es el caso de las inteligencias múltiples, que “está de moda”, pero también de una idea similar que tampoco tiene mucho sustento empírico, la existencia de diferentes estilos de aprendizaje. “Se habla de que cada persona tiene un estilo de aprendizaje, por ejemplo, más visual o más auditivo, cuando lo importante sería cuál es el bueno para que lo utilizase todo el mundo”, destaca.

El 'coaching' abraza el concepto

Con todo ello, a Marta Ferrero le llama la atención que TVE programe un concurso basado en la idea de las inteligencias múltiples. No obstante, “en realidad no me sorprende, porque está teniendo una difusión extraordinaria”. Y no sólo en la educación y en la tele.

Aunque desde el punto de vista científico la discusión se ha centrado en el ámbito educativo, una simple búsqueda en internet revela que el concepto de inteligencias múltiples ha invadido también el mundo de la empresa de la mano del 'coaching': miles de páginas ofrecen asesoramiento sobre cómo aplicar esta teoría al mundo de los negocios. El que no corre vuela.

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