ÚNICO CAPAZ DE VIVIR A 8.000 M DE PROFUNDIDAD

Los secretos del pez baboso de las Marianas: el gran 'killer' de las profundidades marinas

Ningún pez nada tan profundo como el 'Pseudoliparis swirei' o pez baboso de las Marianas. Ahora un nuevo estudio revela cómo son capaces de sobrevivir a esas condiciones extremas

Foto: Un ejemplar capturado en la fosa de las Marianas (Shunping He)
Un ejemplar capturado en la fosa de las Marianas (Shunping He)

Tiburones, ballenas, delfines... el océano está lleno de especies fascinantes, pero cuando uno desciende lo suficiente —unos 4.000 metros, aproximadamente a medio camino entre la superficie y el fondo del Atlántico— todos ellos empiezan a desaparecer. La mitad de abajo, lo que se conoce como el océano profundo, está sumida en la oscuridad y habitada por especies capaces de resistir una temperatura que baja hasta los 4ºC y una presión que multiplica por más de 40 veces la de la superficie.

Aquí, el auténtico rey no es el misterioso calamar gigante sino un pez que, gracias a su capacidad de resiliencia, se ha convertido en el mayor depredador de la llamada zona hadal, la más profunda de entre todos los abismos oceánicos. Es el pez baboso de la Fosa de las Marianas o 'Pseudoliparis swirei', del que se unos investigadores japoneses llegaron a encontrar ejemplares a 8.178 metros de profundidad.

Ahora, un nuevo estudio publicado esta semana en 'Nature Ecology & Evolution' ofrece más detalles sobre la forma, estructura y genoma de este pez baboso. El trabajo, liderado por Kun Wang, de la Universidad Politécnica del Noroeste de Xi'an (China) revela las adaptaciones que han permitido a este pez sobrevivir en las extremas condiciones que impone la profundidad de la Fosa de las Marianas.

La zona hadal en la que habita esta especie se sitúa entre los seis y los 11 kilómetros de profundidad. Pese a la temperatura, la presión, la baja concentración de oxígeno y los escasos recursos alimenticios que explican por qué casi todas las especies marinas viven en los primeros 200 metros, en la zona hadal se han identificado cientos de especies. Y de todas ellas, el pez baboso es el principal depredador, la parte más alta de la cadena trófica en las ultraprofundidades.

¿Cómo es capaz de resistir? Según describieron Wang y su equipo, gracias a varias adaptaciones clave: piel transparente, estómago grande, músculos delgados, un esqueleto solo ligeramente osificado y un cráneo incompleto.

El pez es básicamente una bolsa de gelatina, casi como una medusa, gracias a que la osteocalcina, el gen que regula la mineralización de los tejidos y el desarrollo del esqueleto, funciona a medio gas en esta especie, lo que explica el esqueleto blando.

Además, como consecuencia de vivir en la oscuridad, el pez ha perdido varios fotorreceptores que le impiden ver correctamente la luz y, a nivel molecular, posee membranas celulares más fluidas que ayudan a las células del pez baboso a funcionar a presiones tan extremas.

Haber estudiado el genoma de esta inusual especie ayudará a los investigadores a conocer mejor la adaptación de ciertas especies a los ambientes de las profundidades marinas.

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