SE ALIMENTABAN DE LÁGRIMAS

Encuentran cuatro abejas vivas en el interior del ojo de una mujer de 29 años

Entraron en su ojo cuando estaba limpiando la tumba de un familiar y no ha perdido la vista gracias a que no se frotó

Foto: Las abejas estaban bajo el párpado alimentándose de las lágrimas de la mujer (Foto: Youtube)
Las abejas estaban bajo el párpado alimentándose de las lágrimas de la mujer (Foto: Youtube)

Una mujer de 29 años acudía esta semana al oculista en Taiwán aquejada de que el ojo estaba inflamado. Pero lo que los médicos pensaban en principio que era una simple infección se convirtió en algo casi increíble: descubrieron que había cuatro abejas vivas bajo sus párpados que se estaban alimentando a base de lágrimas.

Los médicos del Hospital Universitario de Fooyin califican lo sucedido como "la primera vez que sucede en el mundo" y lograron extraer las cuatro abejas vivas del conducto lagrimal de He. En declaraciones que recoge The Guardian, el jefe de oftalmología Hung Chi-ting, explica que vio "algo que parecían patas de insecto, así que las saqué con un microscopio lentamente, una a una sin dañarlas".

He recuerda que estaba limpiando la tumba de un familiar cuando sintió que algo entraba en su ojo. Pensó que se trataba de tierra, por lo que se lavó con agua y pensó que era suficiente. Sin embargo, por la noche el ojo comenzó a hincharse y sintió un dolor punzante bajo el párpado.

Pudo perder la vista

Cuando a la mañana siguiente se presentó en el hospital, los médicos pensaron que se trataba de una infección. Pero cuando el doctor Hung inspeccionó el ojo a través de un microscopio, vio las diminutas patas de las abejas en su conducto lagrimal, donde sobrevivían alimentándose de la humedad y de la sal de sus lágrimas.

El médico que descubrió a los insectos cree que He ha salvado su vista gracias a que no se frotó los ojos, ya que de lo contrario podría haberse quedado sin visión.

Las abejas sobrevivían en el ojo alimentándose de la humedad y de la sal de sus lágrimas

Estas pequeñas abejas se conocen con el nombre de abejas sudoríparas o Halictidae y son comunes en todo el mundo. El doctor Hung explicó que se sienten atraídas por la transpiración humana y no son agresivas, ya que sólo pican cuando las tocan. Suelen encontrarse en las montañas, pero también cerca de tumbas, lo que explicaría cómo llegaron al ojo de He.

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