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Solo Jaime Bosch ha vencido al asesino que está matando a todas las ranas del mundo
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LA QUITRIDIOMICOSIS, UNA PLAGA GLOBAL

Solo Jaime Bosch ha vencido al asesino que está matando a todas las ranas del mundo

Este investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales logró en 2015 contener en Mallorca una infección letal del hongo que ya afecta a más de 700 especies de anfibios. ¿Cómo lo hizo?

Foto: El investigador Jaime Bosch sostiene un sapillo balear. (MNCN)
El investigador Jaime Bosch sostiene un sapillo balear. (MNCN)

En Panamá, la rana dorada es conocida aún como un símbolo de buena suerte. Como relataba Elizabeth Kolbert en 'La sexta extinción', libro ganador del Pulitzer en 2015, en las calles de El Valle de San Antón hay por doquier dibujos de ranas color amarillo-taxi neoyorquino. Alguna vez han servido incluso para decorar billetes de lotería, sin embargo, desde hace más de 10 años es imposible verlas en plena naturaleza.

La invasión del hongo quítrido de los anfibios, también conocido como Batrachochytrium dendrobatidis o Bd, comenzó a causar estragos hace más de dos décadas. Desde entonces, ha acabado con la rana dorada panameña —se conservan unos pocos ejemplares en cautividad, pero está extinta en libertad— y otras 90 especies de anfibios en todo el mundo.

Foto: Una rana muerta a causa de la quitridiomicosis. (Forrest Brem)

Y las otras 501 especies afectadas con las que aún no ha acabado han reducido hasta en un 90% su población a causa de la quitridiomicosis. Hace unos días, un estudio de la revista 'Science' anunciaba que esta enfermedad mortal de los anfibios estaba llegando a sitios totalmente inesperados en todo el planeta. Quizá, pensaron, el comercio ilegal de especies tuviera que ver más de lo que sospechábamos.

Claire Foster, de la Universidad Nacional de Australia y coautora del artículo, dice que "desgraciadamente, no se han logrado métodos viables para erradicar este hongo, salvo en algunas masas de agua pequeñas y aisladas, en experimentos realizados en Mallorca".

placeholder La rana dorada de Panamá, extinta en libertad a causa del hongo. (B. Gratwicke / Instituto Smithsonian)
La rana dorada de Panamá, extinta en libertad a causa del hongo. (B. Gratwicke / Instituto Smithsonian)

Ocurrió hace cuatro años, pero a día de hoy sigue siendo el primer y único caso conocido de eliminación de la mortal enfermedad en el mundo. Un equipo liderado por Jaime Bosch, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), con participación también el Imperial College de Londres, logró revertir la situación de unos cuantos ferrerets o sapillos baleares en varios torrentes de la isla. Combinaron una terapia antifúngica en los renacuajos con la desinfección química del entorno para erradicar la infección del hongo quítrido.

Meses y años después, "la infección está controlada en uno de los torrentes infectados", confirma Bosch a Teknautas. "Por suerte, el torrente donde no conseguimos erradicar el hongo es un medio muy soleado donde los animales, aunque permanecen infectados, no mueren, y el otro torrente, donde la población estuvo a punto de extinguirse por el hongo, permanece limpio desde que actuamos", explica el investigador, que estuvo por allí sacando muestras hace apenas una semana.

¿Por qué es tan difícil luchar contra esta epidemia? Para empezar, el enemigo es el peor imaginable: el hongo Bd está presente en todo el mundo, pero solo una virulenta cepa asiática se ha mostrado capaz de atacar a un abanico muy amplio de anfibios y de transmitirse, además, con gran facilidad por el agua. Para una rana o tritón indefenso, no existe defensa, cura o escapatoria posible.

placeholder Rana de dardo de Vicente. (B. Gratwicke / Instituto Smithsonian)
Rana de dardo de Vicente. (B. Gratwicke / Instituto Smithsonian)

Mucho más si, como ocurre en Mallorca, el hábitat de estas ranas es difícilmente accesible para los rescatadores. Bosch y sus compañeros tuvieron que usar material de escalada para acceder a los torrentes y hacer 'rappel' por caídas de hasta 20 metros para poder capturar a todos los animales, hasta la última larva de sapito, para llevarlos al laboratorio y tratarlos con fungicidas durante días.

"Luego tuvimos que vaciar el agua de todas las pozas y desinfectarlo todo", explica, "el problema de todo esto es acceder a todos los animales, por eso lo intentamos en Mallorca, porque es un sitio muy seco y donde toda el agua está concentrada en unas zonas muy concretas".

Dejarse atrás un simple renacuajo infectado habría mandado al traste todo el plan.

"En otras condiciones, sería imposible", dice Bosch, que lleva más de 20 años trabajando en zonas alpinas o lagos de montaña. "La humedad del ambiente está totalmente distribuida incluso en verano, es imposible en ese ambiente". Ya ni hablemos de lugares tropicales como Panamá.

placeholder Un científico italiano busca quitridiomicosis en una rana pintada del Tirreno. (Corbis)
Un científico italiano busca quitridiomicosis en una rana pintada del Tirreno. (Corbis)

Más allá de esto, nada ha funcionado

En otros lugares del mundo, se apostó hace años por las bacterias simbiontes, que los anfibios tienen de forma natural en su piel y les sirven para defenderse de otros microorganismos. Unas de ellas, de hecho, atacan al hongo, por lo que se convirtieron en una atractiva línea de investigación. Pero tras años de experimentos, la idea de las bacterias no acaba de funcionar. "Sabemos positivamente cómo funcionan, pero son muy difíciles de manipular", dice Bosch.

El otro campo de batalla contra la quitridiomicosis está en la búsqueda de una vacuna, una forma atenuada del hongo que pueda proveer a los anfibios de la protección suficiente. En el laboratorio funciona, pero cuando saltamos a la realidad, la quitri impone su ley y todo lo que estaba planeado por los investigadores salta en mil pedazos.

Se han probado muchos métodos contra el hongo, como las bacterias simbiontes o una vacuna... Pero nada parece funcionar en la naturaleza

Por eso, a día de hoy, nadie ha repetido el éxito de aquel experimento balear.

Pero pronto, el ejemplo de Mallorca podría dejar de ser único, dado que Bosch y su equipo están iniciando en estos momentos un proyecto de la Junta de Andalucía para ensayar estrategias similares en el caso de una especie hermana del ferretet, el sapo partero bético. "El hábitat es muy semejante al del ferreret y también se trata de una especie endémica en serio peligro por el Bd, por lo que resulta un escenario ideal, y urgente, donde replicar el método que funcionó en Mallorca".

placeholder Un grupo de ferrerets o sapillos baleares. (Jaime Bosch)
Un grupo de ferrerets o sapillos baleares. (Jaime Bosch)

Entre las pocas noticias positivas que hay al respecto, tenemos que la investigación básica sobre la quitridiomicosis está muy avanzada. Entre las muchas noticias negativas, que pocos grupos se han puesto a ensayar soluciones.

"En los últimos años, son muchos los científicos que se han apuntado al carro de trabajar y publicar en un tema ’sexy’ con el que es fácil conseguir recursos, pero son pocos los que dedican esfuerzo a intentar estrategias costosas que rara vez generan resultados publicables", reflexiona Bosch. "En otras palabras, tras 20 años de investigaciones en este tema, sabemos ya lo suficiente para pasar al siguiente nivel, el de desarrollar métodos para controlar la infección, aunque ese trabajo es mucho más duro e ingrato... Y también infinitamente más necesario".

En Panamá, la rana dorada es conocida aún como un símbolo de buena suerte. Como relataba Elizabeth Kolbert en 'La sexta extinción', libro ganador del Pulitzer en 2015, en las calles de El Valle de San Antón hay por doquier dibujos de ranas color amarillo-taxi neoyorquino. Alguna vez han servido incluso para decorar billetes de lotería, sin embargo, desde hace más de 10 años es imposible verlas en plena naturaleza.

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