a más de 200 kilómetros de cualquier humano

Encuentran plásticos dentro de los huevos de las aves en pleno Océano Ártico

Algunos estudios recientes sugieren que los químicos procedentes del plástico pueden estar cambiando el comportamiento animal, haciéndolos más vulnerables

Foto: El veinte por ciento de los huevos analizados contenían restos de plásticos (EFE/Jeffrey Arguedas)
El veinte por ciento de los huevos analizados contenían restos de plásticos (EFE/Jeffrey Arguedas)
Autor
Tiempo de lectura2 min

El avance de la contaminación por plásticos parece imparable. Ya hemos visto vertederos llenos de plástico, playas llenas de plástico, incluso islas de plástico de varios kilómetros de longitud en mitad del océano. Y cuando parecía que esta invasión no podía ir a peor, los científicos avisan de que sí es posible: han encontrado aditivos químicos procedentes del plástico en los huevos de algunas aves que viven cerca del Océano Ártico.

Se han encontrado rastros de ftalatos, una sustancia química utilizada como plastidificador y que ya ha sido prohibida en los juguetes para niños por sus efectos secundarios. ¿Y cómo ha llegado este químico hasta los huevos de las aves? Según los científicos proceden de los tapones de las botellas y las colillas de cigarrillos que las aves marinas comen al confundirlas con alimentos.

Los investigadores recogieron algunos huevos de fulmares procedentes de una isla en el Estrecho de Lancaster, cerca del Ártico y a más de 200 kilómetros de cualquier asentamiento humano. De los cinco analizados, uno de ellos contenía ftalatos, aunque avisan de que el problema sólo puede ir a más.

Los resultados pueden ser dramáticos

En declaraciones que recoge el Independent, la doctora Jennifer Provencher, del Servicio de Vida Salvaje de Canadá, explica que "éstas son algunas de las aves que tienen los niveles más bajos de plástico acumulado", pero asegura que en el Mar del Norte, donde los restos de plásticos son mucho mayores, los resultados podrían ser dramáticos.

También han analizado huevos de fulmares y rissas de patas negras, una especie de gaviotas, y ahí encontraron antioxidantes y estabilizadores UV, todos derivados del plástico y “que se transfieren maternalmente al huevo". Esto sucede porque los plásticos que comen las aves no pueden atravesar el sistema digestivo por su tamaño y se alojan en el estómago, por lo que después pasan al huevo.

Para el doctor Alex Bond, biólogo conservacionista, se trata de "otro ejemplo de los impactos a menudo invisibles que los plásticos pueden tener en la vida salvaje. Puede que no sea suficiente para causar mortalidad, pero ciertamente no es algo positivo". Algunos estudios recientes están concluyendo que los químicos procedentes del plástico pueden, incluso, estar cambiando el comportamiento animal, haciéndolos más vulnerables.

Ciencia

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
3 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios