polémica por su uso como única prueba

TrueAllele, el 'software' de análisis de ADN que condenó a Pablo Ibar "no es infalible"

Este programa informático realiza un genotipado probabilístico y ha ayudado a resolver cientos de asesinatos, pero cuando es la única prueba su validez resulta muy controvertida

Foto: Un agente de la Oficina del Alguacil del Condado de Broward quita las esposas al hispano-estadounidense Pablo Ibar (Reuters)
Un agente de la Oficina del Alguacil del Condado de Broward quita las esposas al hispano-estadounidense Pablo Ibar (Reuters)

El sábado, un jurado de Fort Lauderdale (Florida, EEUU) declaró al español Pablo Ibar culpable de un triple asesinato ocurrido en 1994. La presencia de una pequeña cantidad de ADN de Ibar en una camiseta con la que uno de los asesinos se limpió la cara fue determinante para que el veredicto fuera en su contra.

Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo en que las pruebas de ADN sean tan infalibles como para condenar a una persona siendo ésta la única evidencia. Su uso ha crecido exponencialmente en los últimos años, pero también lo han hecho las dudas que genera su fiabilidad.

La defensa de Ibar trató de presentar al jurado una transcripción, realizada el pasado 18 de diciembre por el genetista Allan Jamieson, director del Instituto Forense de Glasgow. Jamieson es uno de los expertos más críticos con estos métodos. En un artículo publicado hace años en 'The Guardian' afirmaba que crear una base de datos genética nacional no reduciría el número de ciudadanos inocentes erróneamente condenados, sino que los aumentaría dado que una misma traza de ADN puede acabar arrojando diferentes conclusiones. Sin embargo, el jurado declinó escuchar la transcripción de estas opiniones de Jamieson antes de pronunciarse.

Según informa Nacho Carretero (autor de un reciente libro sobre el caso) en 'El País', otro de los genetistas que intervinieron en el juicio que tuvo lugar en 2016 fue Mark Perlin, creador de TrueAllele Casework, el 'software' de análisis genético que por primera vez aportó una prueba tangible contra Ibar. En la camiseta había cinco tipos distintos de material genético, uno de los cuales parecía estar asociado al condenado. Perlin fue convocado por la Fiscalía, que ayer siguió solicitando la pena de muerte para el reo español. TrueAllele, desarrollado por la empresa CyberGenetics, ha transformado la manera en la que los tribunales manejan las pruebas de ADN.

Un trozo de algodón basta para recolectar ADN de la escena del crimen.
Un trozo de algodón basta para recolectar ADN de la escena del crimen.

Hasta ahora, los departamentos de investigación forense sólo podían limitarse a recoger pruebas en el lugar del crimen y analizar sus restos de ADN. Pero esta tarea tenía muchas limitaciones, en especial con restos incompletos o en aquellos donde había material genético de varias personas. Lo que hace TrueAllele es aplicar una serie de algoritmos (fórmulas matemáticas) para calcular la probabilidad de que ese ADN hallado sea de la persona inculpada, una disciplina conocida como genotipado probabilístico.

Brandon Mayfield.
Brandon Mayfield.

Esto, por supuesto, plantea conflictos. Los lectores influyentes recordarán el caso del abogado estadounidense Brandon Mayfield, que en 2004 fue detenido en Portland, Oregon, acusado de perpetrar los atentados del 11 de marzo. La Policía Española había facilitado a la Interpol unas huellas dactilares incompletas halladas en una bolsa que el FBI rellenó gracias a un 'software' probabilístico, anunciando que la coincidencia de las huellas estaba "verificada al 100%". Luego resultó que las huellas pertenecían a Ouhnane Dahoud, un argelino residente en España, y el FBI tuvo que pedir perdón y compensar a Mayfield con dos millones de dólares.

Pese a que la comunidad científica no es unánime en torno a la fiabilidad del procedimiento, en los últimos cinco años TrueAllele ha sido empleado como prueba en más de 500 casos y su rival, el programa STRmix, en miles de procesos más. ¿Es compatible con la justicia basar un veredicto no en un hecho, sino en la probabilidad de un hecho? El de Pablo Ibar no es el único caso. Actualmente tribunales de siete estados norteamericanos han declarado culpables con TrueAllele como única prueba.

¡Liberen el código!

En un caso muy parecido al de Pablo Ibar, durante el verano de 2013 la policía de Bakersfield (California) detuvo a un hombre llamado Billy Ray Johnson como supuesto autor de una serie de violaciones que habían aterrorizado a la ciudad. Aunque las víctimas describieron diferentes 'modus operandi', la policía sostuvo la hipótesis de que se trataba de un sólo autor, bautizado como el violador del East Side.

Días más tarde, encontraron a Johnson —quien tenía antecedentes por robo y asalto— conduciendo con el carnet caducado y lo detuvieron. Sin embargo, resultó difícil conectarle con las escenas del crimen: las pruebas de ADN recolectadas eran demasiado frágiles o contenían genes de varias personas. Los métodos tradicionales fallaron, pero True Allele detectó que una de las muestras tenía que ser de Johnson. La probabilidad de que fuese de otra persona era de uno entre 211 trillones.

Lo mismo le ocurrió a Michael Robinson, acusado de matar a dos hombres en Pensilvania porque una bandana encontrada cerca de la escena de un asesinato contenía cierta cantidad de ADN. Según TrueAllele, la posibilidad de que fuera suyo y no de otra persona era 5.600 millones de veces mayor.

Así que los abogados de Johnson y de Robinson tuvieron la misma idea, preguntar: '¿ese programa es fiable?'

Si unos algoritmos van a mandar a nuestros clientes al corredor de la muerte, al menos queremos saber cómo funciona

Además, solicitaron al juez el código fuente de TrueAllele. Si unos algoritmos van a mandar a mi cliente al corredor de la muerte, al menos queremos saber cómo funciona. Perlin se negó a ofrecerlo alegando que eso era un secreto comercial. Actualmente Cybergenetics cobra a cada departamento de criminalística unos 60.000 dólares (52.800 euros) por la licencia de usuario del 'software'.

Perlin ha defendido que el código fuente es innecesario porque lo único que importa es que la validez de su método ha sido contrastada en múltiples estudios científicos. En la página de CyberGenetics listan 19 de estos estudios de validación de la tecnología, de los que 17 cuentan con el propio Perlin como autor y financiación de la empresa que fundó.

En cuanto a los otros dos estudios, los autores de uno de ellos agradecen a Perlin su asesoramiento y comentarios.

La ciencia detrás del programa

Siempre viene bien recordar que su ADN, estimado lector, el mío y el de Pablo Ibar son idénticos en un 99,9% y que las diferencias se reducen a unas variaciones mínimas en sitios específicos de los cromosomas. Para determinar con fiabilidad si alguien es o no el asesino, estas variaciones (técnicamente conocidas como alelos) deben ser comparadas en cuantos más loci (plural de locus, el término preciso para definir estos lugares del cromosoma) mejor.

Un reportaje en 'The Atlantic' expresaba esto de una forma muy clarificadora: "Hay miles de cuadros con un fondo azul, pero menos con un fondo azul y flores amarillas, y menos aún con fondos azules, flores amarillas y un caballero cabalgando en primer plano. Cuando un analista forense compara alelos en 13 sitios —el estándar para la mayor parte de los laboratorios— las posibilidades de que dos personas sin relación coincidan en todas ellas son de menos de uno entre mil millones".

El fiscal Chuck Morton asiste a una audiencia contra el español-estadounidense Pablo Ibar (EFE)
El fiscal Chuck Morton asiste a una audiencia contra el español-estadounidense Pablo Ibar (EFE)

Sin embargo, ya son muchos los tribunales que han descartado este tipo de pruebas en Estados Unidos, y no porque no las consideren fiables, sino porque quienes las realizan no siguen a menudo los estrictos protocolos para un uso adecuado de este 'software'. En 2016, el Consejo de Asesores en Ciencia y Tecnología del Presidente de Estados Unidos (PCAST) emitió un informe donde dictaminaban que el análisis de ADN "como todos los análisis forenses, no es infalible en la práctica" y apuntaba al factor humano como fuente de incertidumbres en una disciplina, el genotipado probabilístico, especialmente propensa a los errores.

En verano de 2018, un juez de Texas descartó el uso como prueba de un análisis genético realizado con STRmix que inculpaba a Meechaiel Criner como el asesino, dos años antes, de la joven de 18 años Haruka Weiser. Las probabilidades de que Criner hubiese estado en la escena eran 192.000 veces mayores que con cualquier otra persona, sin embargo, el juez desechó la prueba porque el analista forense no siguió al pie de la letra los protocolos de uso del 'software'. Es la segunda vez que algo así sucede en Estados Unidos.

El análisis de ADN, como todos los análisis forenses, no es infalible en la práctica

En aquel juicio, el experto presentado por los abogados de Criner fue, por supuesto, Allan Jamieson. "Todos estos desarrolladores de 'software' dicen que se trata de un sistema objetivo, que deconvoluciona mezclas genéticas que antes nunca se podían hacer", dijo a 'Forensic Magazine'. "Bueno, no es realmente objetivo, porque alguien tiene que elegir qué picos van a ser enchufados a la máquina y este caso ejemplificó que, dado que cuando usaron el programa por primera vez obtuvieron un número que no les encajaba, cambiaron los parámetros y volvieron a ejecutar el 'software', obteniendo un número que se adaptaba mejor a lo que buscaban".

La prueba de la que obtuvieron esa probabilidad de uno entre 192.000 sólo contenía cuatro alelos compatibles con el ADN del asesino, lejos de los 13 requeridos por el estándar internacional. El fabricante del STRmix siempre ha defendido que su 'software' funciona bien, siempre y cuando se sigan los protocolos y las muestras no resulten contaminadas.

Sin embargo, en 2014 se vieron obligados a hacer público su algoritmo para los abogados que lo solicitaran después de un escándalo: un "pequeño" fallo de programación alteró las probabilidades genéticas de los acusados en 60 casos en Australia y otros 100 en el estado de Nueva York.

Mark Perlin, fundador de True Allele (YouTube)
Mark Perlin, fundador de True Allele (YouTube)

Es decir, el 'software' de TrueAllele es el único que sigue siendo una caja negra. Sabemos que unos datos entran y un veredicto de probabilidad sale, pero desconocemos cómo la máquina llega a esa conclusión, los abogados desconocen cómo enfrentarse a una acusación así y los fiscales desconocen cómo dar veracidad a pruebas que, en el fondo, les dan la razón.

Tampoco sabemos qué tasa de falsos positivos o falsos negativos tiene el programa y, por tanto, no sabemos hasta qué punto Pablo Ibar puede ser uno de ellos.

Ciencia

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