la polémica de las amalgamas

¿Pueden intoxicar los empastes de mercurio? "No hay motivo para retirarlos, solo negocio"

En su lucha contra la contaminación por mercurio, Europa prohíbe las amalgamas dentales en niños, pero no existe evidencia científica que recomiende su sustitución en adultos

Foto: Un dentista extrae un diente en San José, noviembre de 2012. (Reuters)
Un dentista extrae un diente en San José, noviembre de 2012. (Reuters)

La Unión Europea ha prohibido los empastes que llevan mercurio para el tratamiento de los dientes de leche, de niños menores de 15 años y de mujeres embarazadas o en periodo de lactancia. La norma está vigente desde el pasado mes de julio, aunque deja cierto margen al criterio del profesional en caso de que sea "estrictamente necesario debido a las necesidades médicas específicas del paciente". Además, a partir de este mes de enero, no permite el uso a granel del mercurio por parte de los dentistas y pide a los estados que próximamente tengan un plan para reducir gradualmente el uso de la amalgama dental.

De hecho, ya está sucediendo en la práctica: los empastes ya no son lo que eran. Hoy en día, los nuevos materiales permiten realizar reconstrucciones que nos dejan unos dientes blancos casi perfectos, como si no hubiera pasado nada. En cambio, las antiguas amalgamas dentales llevan una aleación que, como máximo, puede estar compuesta por un 50% de mercurio, aunque en la mayoría de los casos se queda en un 30 o en un 40%. El resto son otros materiales, como zinc, plata, estaño y cobre. El resultado era un empaste plateado de aspecto muy poco estético.

Las medidas que ahora está implementando Europa derivan de la firma del 'Convenio de Minamata sobre el mercurio', un texto internacional que entró en vigor en 2017 para proteger el medio ambiente y la salud frente al peligro que supone este mineral. Minamata es una ciudad japonesa en la que murieron decenas de personas en la década de los cincuenta por un envenenamiento por mercurio, así que su nombre está asociado a la lucha contra sus efectos medioambientales y sobre la salud.

¿Significa esto que las amalgamas dentales que millones de personas aún tienen en sus bocas suponen algún riesgo para la salud? Según los profesionales, un 80% de los mayores de 30 años que tienen empastes lleva estas amalgamas con mercurio. ¿Se están intoxicando?

Marcos Moradas Estrada, investigador del Servicio de Odontología Conservadora de la Clínica Universitaria de la Universidad de Oviedo, ha estudiado a fondo esta cuestión, realizando una revisión de decenas de publicaciones científicas que han visto la luz desde 2010. Su conclusión es clara y contundente: no existe ningún peligro para la salud de los pacientes. "Cada vez se usa menos por una cuestión meramente estética, la amalgama es fea por su color plateado", asegura, "pero no hay evidencia científica para evitar su uso, no está prohibido y aún se utiliza".

Su conclusión es clara y contundente: no existe ningún peligro para la salud de los pacientes

De hecho, para algunos tratamientos, aún es la mejor alternativa. “Cuando la caries está próxima a la encía, ofrece el mejor resultado", señala. Además, “puede durar hasta 30 años", frente a los nuevos materiales utilizados en empastes, fundamentalmente composites o resinas que podrían dañarse con mayor rapidez. "Yo mismo tengo tres amalgamas desde los años noventa, cuando era niño, sin ningún problema", añade el dentista.

En su opinión, "no hay criterios científicos ni clínicos para evitar su uso, porque no libera sustancias que puedan ser patológicas. Lo que sí hay son intereses comerciales. Imagine que ahora mismo les digo a todos mis pacientes que tienen que sustituir sus amalgamas dentales. En España, este sector está en manos privadas, y no se manejan con criterios sanitarios sino de negocio. Solo aquí en Asturias calculo que varios miles de personas viven de la odontología, entre los propios dentistas, enfermeras, personal y proveedores".

Se ha demostrado que las amalgamas de mercurio no son peligrosas. (PxHere)
Se ha demostrado que las amalgamas de mercurio no son peligrosas. (PxHere)

No obstante, el estudio publicado en 2016 en la revista 'Ecotoxicology and Environmental Safety' encontró un incremento de mercurio en sangre en personas que tenían más de ocho empastes en comparación con quienes no llevaban ninguno. Sin embargo, incluso los niveles más altos estaban dentro de los límites seguros para la salud. El artículo recopiló los historiales clínicos de cerca de 15.000 pacientes de Estados Unidos, pero tenía un problema: no distinguía las amalgamas que incluían mercurio de las compuestas por otros materiales, como el composite.

La FDA, agencia americana responsable de la regulación de alimentos y medicamentos, considera que las amalgamas dentales que contienen mercurio presentan el mismo nivel de seguridad para los pacientes que los empastes de oro y que los composites. La opinión del Consejo General de Dentistas de España es exactamente la misma.

Inhalación de vapor

Tras revisar las evidencias científicas disponibles, la FDA explica que la amalgama dental puede liberar "bajos niveles de mercurio en forma de vapor que puede ser inhalado y absorbido por los pulmones". Sin embargo, después de analizar 200 investigaciones sobre esta cuestión, su conclusión es que esto no tiene efectos sobre la salud.

Aun así, reconoce que no existen datos clínicos para menores de seis años, por lo que recomienda que no se utilice en estos niños ni en mujeres embarazadas. No obstante, "los bebés no corren riesgo de sufrir efectos adversos para la salud derivados del mercurio en la leche materna de mujeres expuestas a vapor de mercurio proveniente de la amalgama dental".

La ampliación de esta recomendación por parte de la Unión Europea hasta los 15 años responde simplemente a un criterio de máxima precaución "ante tanta información sesgada", según el investigador de la Universidad de Oviedo, pero no está basada en ningún dato objetivo que indique algún tipo de peligro.

Entonces, ¿me los quito?

La FDA recomienda específicamente que no se retiren las amalgamas. "La eliminación de los empastes de amalgama sanos produce una pérdida innecesaria de una estructura dental", asegura, además de exponer al paciente "a vapor de mercurio adicional liberado durante el proceso de extracción".

Aunque muchas veces "lo pide el paciente", apunta Moradas, retirar una amalgama puede dañar gravemente un diente. El problema es que la forma de sujeción de las amalgamas es mecánica, de manera que para encajarlas en el diente había que hacerles su hueco, nada que ver con los modernos composites, que prácticamente se fusionan con la pieza dental.

La eliminación de los empastes de amalgama sanos produce una pérdida innecesaria de una estructura dental

"En ningún caso está justificado su levantamiento porque sí, y si algún compañero lo hace, allá cada cual con su ética", advierte. "Hace años, la higiene bucal estaba más descuidada, así que cuando se intervenía ya eran casos de caries grandes, con lo cual, si ahora lo quitamos, generamos un boquete importante", apunta.

El 'negocio' y el peligro de retirar amalgamas

"Entre un 30 y un 60% de los casos acaban en endodoncia, con reconstrucción y corona, con lo cual, el paciente que pensaba gastarse 30 euros acaba gastándose 300", según el experto. Y ahí está la clave: sustituir una amalgama "no es un problema sanitario, es un negocio", advierte.

Para los dentistas, el antiguo procedimiento tenía una ventaja: las amalgamas eran más baratas que los nuevos materiales. Sin embargo, “son muy difíciles de manipular, suponen mucho más trabajo y tiempo en la clínica, y el tiempo es dinero”.

Consulta de un dentista en Gaza, 2015. (Mohammed Salem / Reuters)
Consulta de un dentista en Gaza, 2015. (Mohammed Salem / Reuters)

En España, existe una asociación de pacientes que aseguran tener problemas de salud derivados de las amalgamas de mercurio. Se denomina Mercuriados, pero sus miembros no han querido realizar declaraciones para este reportaje. Alegan que, como consecuencia de su exposición al mercurio, un alto porcentaje de ellos ha desarrollado electrosensibilidad —enfermedad que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recoge como un trastorno de origen psicosomático— y no están de acuerdo con el tratamiento informativo que anteriormente ha hecho este medio de la misma.

Moradas considera que incluso se puede hablar de "un 'lobby' contrario a las amalgamas", que no se basa en criterios científicos sino en "cuentos y charlatanería". Es más, "hay compañeros que defienden que hay que retirarlas y no ofrecen ningún argumento. La publicidad basada en la moda de lo biológico y lo natural consigue que haya gente que cree que se está intoxicando basándose en cualquier cosa que encuentran en internet".

Otras medidas en las consultas

Por otra parte, la legislación exige un tratamiento específico cuando los dentistas trabajan con mercurio. "Cuando levantamos la amalgama, se genera una nube de polvo y agua, por eso utilizamos mascarilla, y además trabajamos con un decantador específico y un filtro extra para evitar que la amalgama acabe en el circuito del agua. Tenemos que depositarla en un bote cerrado que se llevan las empresas de reciclaje para su destrucción", explica. No obstante, la mayoría de estas medidas están más relacionadas con evitar la contaminación ambiental que con posibles efectos directos sobre la salud.

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