"¡Zoom, zoom! ¡Culombio, culombio!" Así fue como Lolo Rico nos metió la ciencia en casa
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adiós a la creadora de la bola de cristal

"¡Zoom, zoom! ¡Culombio, culombio!" Así fue como Lolo Rico nos metió la ciencia en casa

Cada sábado por la mañana, niños frente al televisor escuchaban términos como ánodo, cátodo o faradio. 'La Bola' no era un programa infantil, pero... ¿era un programa de ciencia?

Foto: La Bruja Avería, personaje principal de 'La bola de cristal'
La Bruja Avería, personaje principal de 'La bola de cristal'

Lolo Rico, fallecida este domingo a consecuencia de un fallo cardíaco, vivía con su perra Selva en un piso en el centro de San Sebastián. La periodista, que tenía 83 años, tuvo la fortuna de ver reivindicada en vida su labor al frente de la icónica obra televisiva 'La Bola de Cristal', que se emitió en RTVE entre 1984 y 1988.

Coincidiendo con el 30º aniversario del estreno del programa, Rico accedió a abrirnos las puertas de su refugio donostiarra para un reportaje que apareció publicado en la agencia de noticias científicas SINC. Además de su faceta musical o teatral, La Bola sirvió, insospechadamente, de altavoz para una serie de conceptos y términos científicos o tecnológicos por entonces inauditos, mucho menos un sábado por la mañana.

"¡Zoom, zoom, culombio, culombio! ¡Zoom, zoom, faradio, faradio! Apréndete estas palabras, son el nuevo abracadabra". Hoy nos parece evidente, dado que entre sus guionistas había plumas como las del matemático y divulgador Carlo Frabetti, pero en aquel momento introducir en un programa infantil dos de las medidas del Sistema Internacional de Unidades resultaba osado, como todo en aquel programa.

Foto: 'Los electroduendes', la sección más emblemática de 'La bola de cristal'

La creadora se sorprendía de que su creación hubiera recobrado tanto vigor entre las generaciones más jóvenes; espectadores digitales que ni siquiera estaban vivos cuando el programa fue censurado por la dirección del ente, pero que, años más tarde, lo reivindicaban como un oasis de libertad en una televisión pública hoy desconocida.

El uso de tanto amperio, "azufre o manganeso", recordaba Rico, se debía a que "todos teníamos una curiosidad y una sensibilidad muy grande hacia la técnica", algo que siguió conservando durante sus últimos años de vida junto a su perra, Selva.

Todos teníamos una curiosidad y una sensibilidad muy grande hacia la técnica

Su casa estaba llena de libros, unos 7.000 según sus propios cálculos. Los libros infantiles, tarea a la que dedicó gran parte de su carrera, formaban el núcleo principal, pero estaban convenientemente salpimentados por novelistas como Stevenson, Melville o Conan Doyle y, por supuesto, con tratados de dilvulgación científica. De especial interés para Rico era la física.

En su torre de libros apilados aquel día destacaban un volumen de Michio Kaku y 'El enigma cuántico: encuentros entre la física y la conciencia', de Bruce Rosenblum y Fred Kuttner.

placeholder La periodista y realizadora de TVE y directora de 'La Bola de Cristal', María Dolores Rico Oliver, conocida profesionalmente como Lolo Rico (EFE)
La periodista y realizadora de TVE y directora de 'La Bola de Cristal', María Dolores Rico Oliver, conocida profesionalmente como Lolo Rico (EFE)

"Me interesa mucho, una barbaridad", reconocía la hoy añorada creadora. "La física cuántica me parece algo verdaderamente verosímil y, al mismo tiempo, misterioso: los universos paralelos, la posibilidad de ser uno mismo y estar en dos sitios diferentes, la teoría de cuerdas..."

También reveló haber leído bastante a científicos como Edison, Einstein o Hawking en su 'best seller' sobre el tiempo, además de a escritores como Isaac Asimov. "Al saber algo de física cuántica, otros autores que me gustan mucho, como Murakami, ya no me parecen tan raros ni disparatados".

La realizadora fue, además, una prolífica escritora. Muchas de estas batallas aparecieron publicadas en su biografía '¿Cómo es posible que el tiempo pase tan deprisa y no me dé cuenta?', publicada en 2008 y extraída de los múltiples diarios que rellenó a lo largo de su vida, hoy conservados en el centro Koldo Mitxelena de la capital donostiarra.

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