anuncian un logro de trascendencia

CSIC y Grupo Pereira se lanzan a la guerra comercial del pulpo... de piscifactoría

La cría del cefalópodo en cautividad desata una carrera científica y comercial tras los primeros éxitos cosechados por Oceanografía y Pescanova

Foto: Foto: EFE.
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No hace ni dos meses, un grupo de investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO) anunció un avance histórico: el cultivo completo de pulpos desde su fase larvaria hasta que se convierten en adultos. Había superado lo que se conoce como el cuello de botella: la elevadísima mortalidad que se produce en ese crítico momento, en lo que constituye un paso de gigante hacia el pulpo de piscifactoría. Pero los científicos que lo lograron no son los únicos que persiguen la acuicultura del cefalópodo, de un interés comercial descomunal, y en pocas semanas otro grupo investigador, este del CSIC, ha revelado un logro al que este organismo concede una importancia similar.

La fiebre del pulpo de piscifactoría se desarrolla así en su doble vertiente científica y comercial. A su gran demanda y a la escasez de pulpo salvaje, que ha disparado sus precios en todo el mundo, hay que sumar las condiciones de la especie, con la puesta de hasta medio millón de huevos por hembra y una capacidad de crecimiento que convierte las crías en adultos de más de un kilo en apenas un año. Si en la carrera científica avanzan por separado el IEO y el Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo (IIM), integrado en el CSIC, desde la industria compiten Pescanova y la Armadora Pereira, otro grande de la pesca de altura con sede en Vigo, con 60 años de historia. La primera no tardó en hacerse con la patente de los investigadores de IEO, que ya trabajan en las instalaciones de Biomarine Center, el centro de investigación que la empresa construye en O Grove. Pereira, mientras, sufraga las investigaciones del IIM.

El proyecto del IEO y Pescanova parte con ventaja. Sus investigadores calculan que en un plazo de cuatro o cinco años, su pulpo de piscifactoría llegará a los establecimientos para venta al público, aunque destacan el importante trabajo que tienen por delante. El avance decisivo, en todo caso, ya está hecho y patentado. El engorde del pulpo ya se realiza de hecho en Galicia por empresas especializadas, aunque aún no se ha practicado con los que han superado la fase larvaria en cautividad, y emplea técnicas que se utilizan desde tiempos de los romanos.

Mientras, la gran baza que trata de explotar Investigaciones Marinas con Pereira, el denominado proyecto Aquopus, se basa en un perfil natural. Así lo subraya la nota del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en la que se da cuenta del avance. El comunicado destaca que el acuerdo con la armadora está en perspectiva de prorrogarse, para acometer una segunda fase “con el fin de obtener juveniles que sean sostenibles y rentables económicamente para poder criar pulpos ecológicos que alivien la presión pesquera sobre el recurso”.

El proyecto del CSIC —Nuevos métodos de cultivo de pulpo (Octopus vulgaris)— fue desarrollado por el grupo del IMM Ecología y Biodiversidad Marina (Ecobiomar). Su objetivo es el mismo que el del IEO: hacer viable la cría de las paralarvas de pulpo en cautividad. Los resultados demuestran que es posible alimentar las larvas de este cefalópodo sin las de crustáceo, al administrar enriquecedores a la artemia que simulan la composición nutricional de las presas naturales. Se supera así el problema fundamental del cultivo de la mayoría de los cefalópodos, que es conseguir durante los primeros dos meses de vida la alimentación viva adecuada para obtener valores aceptables de supervivencia. En el caso del proyecto de Oceanografía y Pescanova, esas tasas superan el 60%, un índice más que satisfactorio.

Casi 60 años intentándolo

La cría del pulpo en cautividad es un objetivo que persiguen los científicos desde hace casi 60 años, aunque ha sido en las dos últimas décadas cuando se intensificaron las investigaciones. Es el periodo que llevan trabajando los científicos del IEO y de Investigaciones Marinas. El anuncio de Ecobiomar consiste en la obtención por primera vez de larvas planctónicas en cantidades suficientes como para hacer estudios de correlación entre estas y las condiciones climáticas. Sus avances, “muy esperanzadores”, en palabras de los científicos, se aceleraron tras la firma en 2017 de un acuerdo comercial con Pereira por valor de 145.000 euros y que concluye su primera fase en marzo del año próximo.

“Hemos conseguido reducir bastante las mortalidades, con supervivencias en el día 60 de entre el 20% y el 30%. Esto es solo el principio, porque no teníamos experiencia previa en cultivo”, afirma Álvaro Roura, cuya tesis de doctorado, dirigida por Ángel Guerra, Ángel F. González y Gabriel Rosón, fue fundamental para acertar con la dieta de las paralarvas, un muro prácticamente infranqueable hasta el presente 2018. La explotación comercial de esta vertiente de las investigaciones carece todavía de plazos.

Pese a coincidir en el tiempo, los avances del grupo que lidera Ángel F. González, que han sido publicados en la revista 'Progress in Oceanography', son totalmente independientes de los del IEO. La línea de investigación del grupo del CSIC se centra en la vida de las larvas en libertad. “Hasta ahora, la acuicultura del pulpo se hizo algo a ciegas, pero la línea que desarrollamos en Ecobiomar tiene más en cuenta la perspectiva ecológica. Queremos criar pulpo de acuicultura, pero imitando y recreando su vida en libertad”, relata Roura.

Se desconocen las condiciones de la compra por Pescanova de la patente del proyecto del Instituto Español de Oceanografía, protegido por un acuerdo de confidencialidad. En todo caso, la histórica pesquera ha contratado a la mayoría de los investigadores que han desarrollado hasta ahora el proyecto, para que completen sus trabajos en la sede del centro investigador que Pescanova inaugurará próximamente en O Grove. Fuentes del sector consideran de una enorme trascendencia empresarial la posibilidad, cada vez más cercana, de ofrecer al consumidor el pulpo de acuicultura.

En paralelo a los estudios sobre el cultivo del pulpo en cautividad, Ecobiomar continúa con una investigación sobre el cefalópodo en el medio marino, a través de un proyecto financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. La última publicación sobre el ciclo de vida y la ecología de las larvas de pulpo común cuenta con la colaboración de investigadores australianos, en el marco de otro proyecto denominado Caibex. “El ciclo de vida del pulpo esconde todavía muchos secretos, especialmente en lo referente a su etapa de vida planctónica. La especie tiene un ciclo de vida complejo, que incluye una etapa de dispersión larvaria en el plancton, la planctónica, que dura unos dos meses, seguida de una etapa de asentamiento en el fondo donde se desarrollan hasta ser adultos, la bentónica, completando el ciclo en menos de dos años” explica Ángel F. González.

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