maneja un presupuesto de dos millones para hacer informes

Mona Nemer, la asesora científica de Justin Trudeau: "No dicto sus políticas, las informo"

Nemer emigró de Líbano con su familia cuando era pequeña y cruzó el Atlántico, donde ha tenido una exitosa carrera como genetista molecular hasta que en 2017 fue llamada por el presidente

Foto: El primer ministro canadiense y su asesora científica (Adam Scotti)
El primer ministro canadiense y su asesora científica (Adam Scotti)

Abril de 2016. El primer ministro canadiense Justin Trudeau está en Waterloo, Ontario, visitando el Instituto Perimeter de Física Teórica. Tras presentar un programa para estimular la presencia de jóvenes mujeres en carreras científicas y otras inversiones, el mediático Trudeau se somete a las preguntas de la prensa delante de una pizarra llena de fórmulas.

Un incauto periodista comienza diciendo "iba a preguntarle por el ordenador cuántico, pero..." y Trudeau pone esta cara.

A continuación, el redactor lanza la verdadera pregunta, pero el primer ministro tenía otros planes y convierte la rueda de prensa en otra cosa.

Empieza a decir: "Los ordenadores normales funcionan así: hay electricidad que va por un cable o no. Son sistemas binarios. Lo que los sistemas cuánticos permiten es codificar una información mucho más compleja en un solo bit. En un ordenador normal es uno o cero, encendido o apagado. En un estado cuántico es más complejo, porque como sabemos las cosas pueden ser onda y partícula al mismo tiempo y esa incertidumbre en torno a estos estados nos permite incorporar mucha más información en un ordenador mucho más pequeño, eso es lo más excitante sobre la computación cuántica".

Como divulgador científico podría mejorar, sin duda, pero como presidente 'nerd' se situó a varios órdenes de magnitud por delante de cualquier otro mandatario mundial con la única excepción de Barack Obama, que siendo candidato a presidente llegó a saludar a Leonard Nimoy con el saludo vulcaniano.

La doctora Mona Nemer (Canada Chief Science Office)
La doctora Mona Nemer (Canada Chief Science Office)

Por anécdotas así, no cabía duda de que Trudeau no tardaría en recuperar a una figura de la que su predecesor, el conservador Stephen Harper, prescindió durante sus años de mandato: el Científico Jefe de Canada, un investigador con un presupuesto de dos millones de dólares a su disposición para elaborar informes que asesoren tanto a Trudeau como a su Ministro de Ciencia en un sinfín de asuntos científicos, biomédicos o medioambientales.

Desde septiembre de 2017, ese honor le corresponde a la doctora Mona Nemer, doctora en Química Orgánica por la Universidad de McGill que en los últimos años ha centrado su carrera investigadora en la regeneración cardiaca. Con Canadá, son tres los países cuyo presidente cuenta con un asesor científico, los otros son Reino Unido y Nueva Zelanda.

PREGUNTA: Teniendo en cuenta que sólo otras dos personas en el mundo hacen su función, ¿cómo aprende uno a hacerla? ¿Hay algún manual para asesorar a presidentes del gobierno?

RESPUESTA: No había manuales, no. Lo primero que hice, por supuesto, fue hablar con los asesores de Nueva Zelanda y Reino Unido, donde el puesto de Asesor Científico Jefe ha existido durante más de 60 años. En realidad hablé con muchos científicos que ha sido asesores presidenciales a lo largo de los años, principalmente para tener una noción de lo que necesita ser hecho y de cómo empezar. Hubo mucho aprendizaje por todas las partes, también por la del Gobierno, ya que aunque habían creado ese puesto no sabían muy bien cómo trabajar con un asesor científico.

P: ¿Fue complicado al principio que su voz se escuchara entre los otros muchos asesores que tiene un Jefe de Estado?

R: Por supuesto, ahora mismo el primer ministro, como cualquier otro político importante, cuenta con muchos asesores, incluso en ciencia, procedentes de otras organizaciones. No es que sea difícil que tu voz sea oída, es que hay que escoger muy bien en qué asunto quieres intervenir, porque hay tantas cosas ocurriendo que tienes que establecer prioridades y pensar: ¿en qué puedo aportar realmente valor, dónde puedo ser importante?

P: Eso por su parte, ¿y por la del gobierno canadiense?

R: Ellos siempre insistieron en que mi puesto era no-partidista, no es un trabajo político sino técnico. Pese a eso, siempre es necesario andar haciendo ajustes. Soy independiente del Gobierno, pero al mismo tiempo les asesoro, por tanto... ¿cuándo pueden decirme algo, cuándo deben dejarme a mi aire...? Eso ha sido bastante interesante.

P: ¿Cómo suele trabajar? ¿Se adelanta a algún acontecimiento donde vaya a participar Trudeau o es él quien le solicita un informe sobre un tema determinado?

R: Las dos. Generalmente es el equipo del primer ministro quienes vienen a mí y me dicen 'tenemos la oportunidad de visitar un centro de investigación o académico, ¿qué opinas?' pero a veces soy yo quien sugiere 'ya que van a viajar a este país, visitar tal cosa podría ser una buena opción'.

P: ¿Puede poner un ejemplo más concreto, uno en el que su participación haya sido decisiva?

R: Es difícil de decir, yo siento que soy escuchada y que piden mi opinión. A veces no veo que ocurra nada, hasta que varios meses más tarde algo sucede de repente y digo '¡Oooh! Me han escuchado después de todo'. Quiero decir que estas cosas no tienen por qué ser necesariamente inmediatas. Ayer por ejemplo publicamos un informe sobre acuicultura, lo que la ciencia sugiere para la gestión de las granjas, y me consta que muchas de nuestras recomendaciones ya se están aplicando.

Por otro lado, desde el Gobierno también me piden recomendaciones sobre cómo hacer accesible la investigación realizada con fondos públicos, o cómo hacer que los científicos que trabajan para el Estado hablen con los medios de comunicación. Creamos unas Políticas de Integridad Científica, el Gobierno las aceptó y ahora se aplican a cualquier científico que trabaje en el sector público.

P: Si en las próximas elecciones canadienses gana otro partido, ¿mantendrán el cargo de asesor científico? ¿Existe consenso en torno a su figura?

R: ¡Eso espero! En las últimas elecciones hubo dos partidos que prometieron instaurar el puesto de Científico Jefe, el Partido Liberal, que ganó las elecciones, y el NDP (New Democratic Party). El otro gran grupo, el Partido Conservador, nos ha mostrado su apoyo y recientemente organizamos un evento que se llamaba Ciencia en el Parlamento donde tres diputados, cada uno de un partido, hicieron de anfitriones para los científicos. Varios políticos conservadores participaron en estas jornadas, así que espero que mi puesto pueda llegar a ser permanente.

P: Uno de los principales retos para usted es que hay situaciones en las que directamente no se pueda decir 'porque lo dice la ciencia'. Por ejemplo, al decidir qué hacer con la energía nuclear uno encuentra tanto estudios que dicen que es buena ya que no emite CO2, como estudios en contra porque genera residuos. No siempre hay respuestas definitivas.

R: Esto es muy importante porque la ciencia también evoluciona, aparecen nuevas técnicas que nos permiten explorar cosas que antes no conocíamos. Por ejemplo, Frances Arnold, una de las ganadoras del Nobel de Química este año, ha descubierto enzimas capaces de degradar algunos de estos residuos. Esto no existía hace 50 años. Hay que incluir siempre el contexto y el conocimiento actual, así como las incertidumbres que existen y darle a cada cosa el peso apropiado. La ciencia no dicta las políticas, informa las políticas.

P: España ha estado haciendo recientemente esfuerzos por incorporar esta figura a través de iniciativas como Ciencia en el Parlamento. ¿Qué nos ha recomendado?

R: Estuvimos hablando de los diferentes modelos que hay para tener un asesor científico y, de hecho, tuve la oportunidad de discutirlo con la Secretaria de Estado, Ángeles Heras. Creo que es un movimiento positivo porque proporciona al público confianza: ven que existen evidencias detrás de las decisiones, algo objetivo, y esto genera más confianza en las instituciones.

P: ¿Cree que lo mejor es que este nuevo órgano, de crearse, asesorara al Gobierno o al Parlamento?

R: Son trabajos muy distintos y creo que hay hueco para ambos. En el Congreso te encargas de elaborar informes para diferentes comités, lo cual es muy positivo, pero al final del día quieres asegurarte de que todos esos esfuerzos acaban formando parte de una ley, y para eso lo mejor es estar cerca del Gobierno.

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