no hay una explicación científica a lo sucedido

¿Por qué los sismógrafos de medio mundo se volvieron locos y nadie notó este temblor?

La comunidad científica no se pone de acuerdo para explicar un episodio ocurrido a mediados de noviembre en una isla francesa del Océano Índico

Foto: Mayotte, entre África y Madagascar, desde donde habrían partido las misteriosas ondas (Google Maps)
Mayotte, entre África y Madagascar, desde donde habrían partido las misteriosas ondas (Google Maps)

Domingo 11 de noviembre, 9:30 de la mañana. Los sismógrafos de todo el planeta comienzan a localizar ondas sísmicas en las costas de Mayotte, una isla francesa ubicada junto a Madagascar. Las ondas se expanden por medio mundo, pero nadie nota ni siquiera un ligero temblor de tierra. Sólo un usuario de Twitter aficionado a los terremotos sube un gráfico a esta red social, pero es suficiente para que científicos de todo el planeta comiencen a preguntarse qué ha sucedido.

Göran Ekström, sismólogo especializado en terremotos extraños, asegura al National Geographic que nunca ha visto "nada igual" y que las características de las ondas son realmente extrañas.

Stephen Hicks, sismólogo de la Universidad de Southampton, explica al mismo medio que en los terremotos normales las tensiones acumuladas en la corteza terrestre se liberan con una sacudida en unos pocos segundos. Esa sacudida envía una señal llamada "tren de ondas" desde el punto de la ruptura. Eso no pasó en Mayotte.

Como tampoco se dieron las típicas ondas con una gran cantidad de frecuencias diferentes que se repiten en todos los terremotos. El de Mayotte fue un zigzag limpio dominado por un solo tipo de onda que tardó en repetirse 17 segundos.

La isla se mueve

Desde mediados del mes de julio, la isla se ha deslizado, según las mediciones por GPS, llegándose a mover 6 centímetros hacia el este y casi 3 hacia el sur. Eso hace pensar a algunos científicos que hay algo en el subsuelo cerca de la isla que está intentando abrirse hueco hacia la superficie.

Según Göran Ekström, lo sucedido el 11 de noviembre podría haber pasado inadvertido por tratarse de un ‘terremoto lento’. Se trataría, al contrario de lo que hemos visto como terremotos normales, de una liberación gradual de la tensión que en vez de producirse en pocos segundos se extendería durante minutos, horas o, incluso, días.

De hecho, estos terremotos lentos están asociados a la actividad volcánica como sucedió con el volcán Nyiragongo en la República Democrática del Congo. Pero ninguna de estas teorías explicaría las ondas registradas aquel día en los sismógrafos de todo el mundo procediendo de Mayotte.

Las suposiciones más aceptadas hasta el momento especulan con la existencia de una cámara de magma que colapsara, pero no hay pruebas al respecto. Los modelos preliminares de Stephen Hicks apuntan a que las ondas salieron de una inflación subsuperficial, y no de una cámara de magma que hubiera colapsado. Incluso podrían ser ambos los fenómenos que, combinados, hubieran provocado las ondas. Pero no hay evidencias: el misterio continúa.

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