mejor cuando se oscurezca la luna

Cómo ver (y fotografiar) las Leónidas, la gran lluvia de estrellas otoñal

No se observarán tantos meteoros como en las grandes ocasiones, pero cientos de estelas se divisarán desde cualquier punto de la Península a partir de medianoche

Foto: Una lluvia de estrellas, captada en 2013 por el astrofotógrafo Juan Carlos Casado.
Una lluvia de estrellas, captada en 2013 por el astrofotógrafo Juan Carlos Casado.

La popular lluvia de estrellas conocida como las Leónidas marca una de las citas otoñales más esperadas por los aficionados a la astronomía. El fenómeno es visible desde principios de noviembre y se prolongará hasta final de mes, pero su máximo apogeo tendrá lugar durante la medianoche de este sábado, cuando podrán observarse entre 10 y 20 meteoros cada hora.

La Luna entrará en fase creciente, con lo cual las condiciones de observación no serán las mejores. No obstante, el satélite se ocultará pronto, de forma que la noche se oscurecerá y los meteoros serán claramente visibles en toda la Península a partir de las 00:00 horas, de acuerdo al Observatorio Astronómico Nacional.

Nada comparable a las Leónidas más activas de las que se tienen registro, que provocaron 'tormentas de estrellas' con hasta 144.000 avistamientos por hora en 1966, cuando los testigos describieron el espectáculo como una ilusión que recordaba al salto a la velocidad de la luz representado en la saga de ciencia ficción 'Star Trek'. La última gran ocasión se produjo en 1999.

La constelación de Leo marca el radiante de la lluvia de meteoros. (NASA)
La constelación de Leo marca el radiante de la lluvia de meteoros. (NASA)

Toda lluvia de meteoros se produce tras el paso de un cometa cerca del Sol, cuya sublimación desprende fragmentos de hielo y roca que quedan suspendidos en el espacio para después vaporizarse al entrar en contacto con la atmósfera terrestre. Las Leónidas no son más que los restos polvorientos que deja a su paso el cometa 55P Tempel-Tuttle, que orbita en el sistema solar interior cada 33 años.

Un cielo despejado y una cámara réflex

Para percibir los meteoros no serán necesarios dispositivos ópticos especiales, sino que bastará con apuntar la vista hacia el radiante o foco de las estelas, que se sitúa en la constelación de Leo —por la que reciben su nombre—. Es preferible hacerlo desde un punto de observación aislado de la contaminación lumínica y conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, opuestas a la posición de la Luna en caso de que aún no se haya producido su ocaso.

Si el cielo lo permite, también será una ocasión irrepetible para la astrofotografía. Los más experimentados utilizan cámaras digitales de tipo CCD (siglas de dispositivo de carga acoplada), que pueden adquirirse por 300 euros en el caso de las más sencillas y hasta por 20.000 cuando se trata de equipos profesionales, pero lo cierto es que para captar imágenes de calidad basta una cámara réflex y atenerse a ciertas consideraciones contempladas por la NASA:

  • Evitar la contaminación lumínica y reducir el brillo de la pantalla.
  • Usar un trípode o programar el disparo sobre una superficie estable.
  • Reducir las vibraciones con el temporizador o un cable disparador.
  • Utilizar un objetivo gran angular para captar una mayor parte del cielo.
  • Apostar por el enfoque manual y aplicar la 'regla hiperfocal'.
  • Calcular el tiempo de exposición utilizando la 'regla 500', que consiste en dividir 500 entre la longitud en milímetros de la lente.
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