el domingo, a las 3 serán las 2

El cambio de hora de invierno es mejor que el de verano: así lo explica la ciencia

En la madrugada del domingo a las 3:00 el reloj volverá a marcar las 2:00 y el cuerpo tendrá que volverse a acostumbrar a un nuevo cambio horario

Foto: Cambio de hora de invierno. (iStock)
Cambio de hora de invierno. (iStock)

En la madrugada del sábado al domingo (hora peninsular) a las 3:00 volverán a ser las 2:00. Los que estén de fiesta podrán disfrutar de una hora más de música y bailes y quienes se hayan acostado ya podrán disfrutar del pequeño placer de dormir una hora más. Sin embargo, todos pronto notarán los efectos de este retraso en el reloj. Quienes se levanten muy tarde el domingo se darán cuenta de que les quedan pocas horas de luz por delante, y quienes madruguen podrán disfrutar de un amanecer más temprano. Como pasa casi siempre, no lloverá a gusto de todos.

Eso sí, más allá del debate sobre la necesidad de este cambio horario y sobre sus efectos sobre el ahorro energético, el paso del horario de verano al de invierno será, en general, mucho más llevadero que el cambio de verano. Adaptarnos a tener una hora más para dormir, a que amanezca más temprano y a que anochezca también antes, es biológicamente mucho más sencillo que hacer el proceso a la inversa.

Así lo indica la ciencia. De hecho, a una persona que no sufra ninguna patología este cambio debería no afectarle, o de hacerlo, debería notarse muy ligeramente. Después de este cambio de hora el organismo se regula de manera rápida, por lo que adelantar el reloj no debería tener efectos negativos notables si no se tienen problemas de salud previos.

El de verano es más complicado

Los verdaderos efectos del cambio de hora se producen cuando se pasa de la hora de inverno a la de verano. En este caso, según desvela un estudio publicado en 'Sience Direct', sí tiene consecuencias sobre la cantidad y la calidad del sueño. Analizando el sueño de varios individuos durante los cambios de hora de verano de dos años consecutivos, descubrieron que el tiempo de sueño se reduce en un poco más de 60 minutos y que la calidad del mismo disminuye un 10% en los 10 días siguientes a la transición.

El cambio de hora de verano disminuye la cantidad y la calidad del sueño durante los 10 días siguientes

Además, varios estudios indican también que durante la semana de después del cambio de horario de verano aumenta también el riesgo de infarto de miocardio. Desde la institución universitaria sueca Instituto Karonksa indicaron en 2008 que el aumento del riesgo es ligero pero real, y que de hecho, durante los tres primeros días después del cambio es mayor. Los motivos a los que apunta la publicación son la interrupción de los ritmos cronobiológicos, la pérdida de una hora de sueño y la alteración del mismo.

En 2011, una publicación recogida por 'The Amercian Journal of Cardiology' apuntó hacia la misma dirección, sosteniendo que aunque no de manera significativa, los cambios horarios sí afectan al riesgo de sufrir infartos de miocardio u otras enfermedades similares. Este estudio, llevado a cabo por un grupo de científicos del Instituto de Investigación del Hospital William Beaumont de Michigan, va un paso más allá que el sueco e indica que, aunque en el cambio de hora de invierno también en menor escala, el día en el que aumenta más el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares es el día siguiente al cambio de hora de verano, es decir, el domingo de después del cambio.

Además, la transición hacia el verano también provoca un aumento en el riesgo de padecer un ataque cerebral isquémico. En este caso, un estudio elaborado por la Academia Americana de Neurología sostiene que los días en los que más aumentan los afectados por esta patología son el segundo y el quinto después de la transición. Además, señalan que las mujeres son más susceptibles a los cambios que los hombres.

También puede afectar al tráfico

Por último, y fuera del campo de la salud física, otro estudio elaborado por tres científicos españoles y publicado por la revista 'Epidemology' el pasado mes de septiembre, apunta también a que la hora de sueño que roba la transición al cambio de hora de verano, provoca también un aumento de accidentes de tráfico durante el día siguiente del 30%, así como el número de muertes en carretera. Así, el estudio concluye que entre los años 1990 y 2014, 40 muertes se pueden atribuir a los efectos del cambio de hora, unas 23 al de verano, y unas 14 al de invierno.

Ciencia

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