aplicación de la ley de memoria histórica

El "franquista" Juan de la Cierva pierde sus calles, pero el fascista Marconi las conserva

Este verano, el ayuntamiento madrileño de Coslada aprobó sustituir de una de sus calles el nombre del inventor murciano por colaborar con los sublevados. ¿Habría que actuar igual con los extranjeros?

Foto: El inventor murciano, con su autogiro (Archivo RTVE)
El inventor murciano, con su autogiro (Archivo RTVE)

A finales del pasado mes de junio, el Ayuntamiento de Coslada (Madrid) resolvió cambiar de nombre a siete calles de la ciudad apelando a la Ley de Memoria Histórica. Entre ellas se encontraban las de dos españoles que hasta ahora habían sido más reconocidas por su faceta científica que por sus posiciones políticas: Juan de la Cierva, inventor del autogiro que precedió al helicóptero y muchos otros aviones biplanos, y el ingeniero vasco Alejandro Goicoechea, que diseñó el Talgo y aportó la G a su nombre (Tren Articulado Lenticular Goicoechea Oriol).

Las protestas, especialmente desde Murcia, tierra natal del inventor, no tardaron en llegar. Una semana más tarde, todos los grupos del ayuntamiento a excepción de Cambiemos Murcia apoyaron una iniciativa del Partido Popular para exigir al consistorio madrileño que rectificara su intención de desterrar a De la Cierva de su callejero.

Aunque murió en el aeropuerto de Londres en diciembre de 1936, poco después del comienzo de la Guerra Civil, el nombre de Juan De la Cierva siempre ha llevado encima la acusación de colaborar con el bando sublevado al sugerirles el alquiler del modelo Dragon Rapide, el avión que llevó a Franco desde el aeródromo de Gando (Gran Canaria) hasta Tetuán, donde se hizo con el ejército del Norte de África que lanzó la invasión.

Aunque bastantes historiadores y biógrafos han disputado o matizado esta tesis (al parecer fue el corresponsal del diario ‘ABC’ en Londres quien hizo de interlocutor con De la Cierva) para la Comisión Técnica de Memoria Histórica de Coslada, el inventor fue “un colaborador de Franco, sin cuya ayuda es posible que no se hubiera producido la Guerra”, detalló a ‘La Verdad’ la presidenta de la misma, Macarena Orosa.

Como suele suceder, la calle Juan de la Cierva de Coslada está ubicada junto a muchas otras calles con nombres de inventores en un polígono industrial. Por ejemplo Torres Quevedo o Guglielmo Marconi, el pionero de la radio italiano que cuenta, además de con una calle paralela a De la Cierva y una travesía que conecta ambas.

La historia de Marconi, sin embargo, no resistiría ningún escrutinio histórico, dado que él mismo se definió políticamente: “Reivindico el honor de haber sido el primer fascista en la radiotelegrafía, el primero en reconocer la utilidad de unir los rayos eléctricos en un haz, como Mussolini ha reconocido por primera vez en el campo político la necesidad de reunir en un haz las sanas energías del País, por la mayor grandeza de Italia”, dijo en su discurso de entrada al partido en 1923 el ya premiado con un Nobel de Física por su contribución al desarrollo de la telegrafía inalámbrica.

Reivindico el honor de haber sido el primer fascista en la radiotelegrafía

En nuestro país, Marconi goza de calles, además de en otros municipios madrileños como Alcalá de Henares, Getafe o Rivas-Vaciamadrid, en ciudades como Sevilla, Málaga o Ciudad Real, además de en numerosos pueblos de toda la geografía española. También en la propia Italia, que hasta el momento parece ajena a este tipo de polémicas.

De la Cierva aparecía también en la lista preliminar de calles a renombrar elaborada en 2016 por el Ayuntamiento de Madrid junto a otros nombres que generaron estupor, como Salvador Dalí o Josep Pla. El equipo de Manuela Carmena, sin embargo, decidió no moverlos de su sitio: en las placas y en la historia de la ciudad.

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