próximo reto de la biotecnología

Así será el otoño del futuro: la ciencia hará que todas las hojas se caigan a la vez

La acumulación de hojas durante meses genera problemas de salud, limpieza y seguridad,así que los biólogos moleculares pretenden sincronizar esta caída al llegar el otoño

Foto: Un árbol del parque del Retiro muestra los primeros síntomas del otoño (EFE)
Un árbol del parque del Retiro muestra los primeros síntomas del otoño (EFE)

Nada representa mejor la llegada del otoño (un momento que justo la viviremos este fin de semana, con el equinoccio) que la caída de las hojas y, entre ellas, las del plátano de sombra (Platanus sp) son el gran icono de esta época del año. A lo mejor no sabías que este árbol se llama así, pero seguro que lo reconoces: su hoja es grande, con muchas puntas, la recogen los niños y la dibujan en el cole.

Podemos encontrar ejemplares casi en cualquier calle y en cualquier parque de cualquier ciudad española, con la característica corteza de su tronco, que recuerda a un uniforme militar y se desprende a tiras. Tanta presencia no es casualidad, porque crece rápido, soporta bien la poda y –haciendo honor a su nombre– ofrece mucha sombra.

Sin embargo, no todo es ideal. Si nos fijamos bien, la caída de sus hojas excede con mucho los límites del otoño. En los peores casos estos árboles pueden estar soltándolas entre agosto y marzo y esto es un problema más grave de lo que parece tanto para los servicios de limpieza como para los ciudadanos.

Así que los científicos se ha puesto manos a la obra y ya avanzamos cuál va a ser el resultado: es bastante probable que en un futuro próximo todas las hojas se caigan de forma sincronizada en apenas dos semanas.

Al menos ese es el resultado que espera la empresa Valoriza Medioambiente, que pertenece al grupo Sacyr y se encarga de la limpieza urbana en más de 100 municipios españoles que suman cuatro millones de habitantes. Jesús María Hernández Berrocal, gerente de Servicios de la compañía, explica a Teknautas que estos desechos vegetales se contabilizan por toneladas y generan inconvenientes insospechados.

Por qué es mejor retirarlas cuanto antes

“No debemos olvidar que se trata de recoger un residuo”, afirma, y no es tan fácil como parece. Las hojas del plátano de sombra tienen características muy peculiares, son de un gran tamaño y muy resistentes, así que a menudo se atascan en la maquinaria de limpieza.

No debemos olvidar que se trata de recoger un residuo

Si se utiliza una sopladora, “se levanta polvo nocivo para la salud relacionado con alergias y asma”. Y para colmo “cada año hay unas cuantas reclamaciones en los ayuntamientos”, asegura, por incidentes relacionados con las hojas no recogidas, resbalones y caídas.

Además, la empresa pretende reutilizar las hojas para hacer compost y así tener un abono natural para los suelos, pero tratar de hacerlo cuando la caída se prolonga durante meses no es lo más eficiente, sin contar el hecho de que muchas ni siquiera se pueden aprovechar, pisadas y troceadas por los viandantes.

Propagan enfermedades

Por otra parte, los plátanos de sombra comienzan a tener más enfermedades, probablemente debido al cambio climático. Una de ellas es la antracnosis, provocada por un hongo que hace que se cierre la hoja y se seque incluso en primavera. Muchas hojas están contaminadas y son focos de infección que ayudan a que la enfermedad se transmita de unos árboles a otros. La solución está en aplicar más fungicidas –lo que supone un gasto extra– o realizar una poda agresiva que tampoco es lo más recomendable para el árbol.

Sí, nos perderíamos la entrañable estampa de las calles cubiertas por un manto de colores ocres, pero quizá merezca la pena por razones de salud, limpieza, seguridad… Y por razones económicas, claro: para los servicios de limpieza supondría un ahorro apreciable.

Laboratorio del CIALE (Óscar Lorenzo)
Laboratorio del CIALE (Óscar Lorenzo)

Así que no es de extrañar que Valoriza Medioambiente se embarcase ya hace años en un proyecto “muy ambicioso”, reconoce Hernández, que aún está lejos de concluir pero que ya ha dado algunos resultados. Al menos, los biólogos moleculares de plantas ya saben por dónde van los tiros.

Cuestión de hormonas

“Las hormonas más importantes que regulan la caída de la hoja son las auxinas y el etileno”, explica Óscar Lorenzo, investigador del Instituto Hispanoluso de Investigaciones Agrarias (CIALE) de la Universidad de Salamanca, que ha llegado a tener en su laboratorio hasta a tres personas estudiando este fenómeno.

La clave está en lograr la muerte de las células del peciolo, el apéndice que une el tallo y la hoja. Cuando ocurre, los haces vasculares por donde circulan los nutrientes colapsan y la hoja se desprende. Los investigadores han probado diversas combinaciones de compuestos que inhiben las auxinas y liberan etileno, provocando este efecto con casi un 80% de éxito en experimentos que se llevaron a cabo tanto en invernaderos como en exterior. Y resultó efectivo incluso en primavera, así que la cosa tenía buena pinta. “Era un otoño inducido”, comenta el científico.

Agentes prohibidos

De hecho, al principio parecía que todo iba a ser más sencillo, porque ya se habían desarrollado productos con propósitos parecidos. Se llaman agentes defoliantes y se utilizaban para facilitar la recolección de la flor del algodón (haciendo que la planta perdiese sus hojas) y también para acelerar la recogida de cítricos.

Óscar Lorenzo y su equipo llegaron a probarlos descubriendo un curioso efecto que parecía contrario a su objetivo: “Hacían que las hojas se quedasen en las ramas, como las hojas marcescentes, por ejemplo las de los robles, que se mantienen secas en el árbol durante todo el invierno”. En realidad este resultado también podría haber sido útil si una vez que llega la primavera consiguieran hacerlas caer al mismo tiempo, pero el caso es que Europa prohibió los agentes defoliantes.

Experimentos con plátano de sombra en exterior (Óscar Lorenzo)
Experimentos con plátano de sombra en exterior (Óscar Lorenzo)

En cambio, los compuestos que han mezclado ellos mismos no tienen ese problema. Podrían aplicarse en una solución acuosa que se pulverizase sobre el árbol con los mismos camiones cisterna que se emplean para otros tratamientos en parques y jardines, como los insecticidas. No obstante, la empresa considera que aún queda mucho trabajo por delante hasta llegar a sintetizar un producto que sea válido.

Asimismo, al margen de que pudiera ser más o menos eficaz, sería fundamental conocer cuál es exactamente el mejor momento para provocar la caída sincronizada. Para ello habían pensado en desarrollar un modelo matemático que tuviera en cuenta, por ejemplo, la influencia de la meteorología. “Un verano seco puede acelerar la caída”, comenta el investigador. Sin embargo, “nosotros sólo hemos experimentado un par de años y un modelo predictivo necesita mucho más tiempo”.

Vigilar los genes

Por eso propone una alternativa molecular basada en otra parte de su investigación. “Habría que coger una muestra de los árboles, extraer los ácidos nucleicos y ver si la expresión de determinados genes está empezando a aumentar. Ese sería un buen momento para aplicar el tratamiento y podemos desarrollar un kit predictivo para ello”, señala.

La secuenciación del genoma del árbol daría la clave definitiva para conocer mejor los genes y ver cuáles aumentan y disminuyen en condiciones normales y con el tratamiento.

¿Pero todo esto no tendría alguna consecuencia negativa para los plátanos de sombra? Óscar Lorenzo cree que no: “Esta larga duración del periodo de la caída de la hoja es muy excepcional, por ejemplo, en los tilos el proceso dura tan solo unos días. Pensamos que puede ser una estrategia para continuar haciendo fotosíntesis, pero que el hecho de que perdiesen todas a la vez no debería suponer ningún inconveniente. Es más, cuando caen debajo del peciolo ya está la yema del año siguiente”.

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