el descubrimiento da esperanza a miles de mujeres

El extraño caso del cáncer de mama que se saboteó a sí mismo para evitar la metástasis

El cáncer de mama avanza hacia la metástasis y amenaza cada año la vida de 6.200 mujeres en España. Pero a veces el tumor va y se 'congela' a sí mismo. ¿Cómo lo hace?

Foto: Una pantalla muestra un cáncer de mama en México DF. (Edgar Garrido / Reuters)
Una pantalla muestra un cáncer de mama en México DF. (Edgar Garrido / Reuters)

Es un hallazgo rarísimo, pero con un enorme potencial de ayudar a los investigadores contra el cáncer de mama avanzado. Resulta que, en algunos casos, el tumor primario emite unas señales que detienen el crecimiento de tumores secundarios en otras partes del cuerpo en lugar de avanzar hacia ese fatídico escenario conocido como metástasis.

La mayoría de los cánceres se vuelven mortales al cruzar esta línea, y en España el cáncer de mama es de largo el más común en mujeres. Cada año se diagnostican más de 27.000 casos y unas 6.200 españolas fallecen a consecuencia del tumor, según los últimos datos de la Sociedad Española de Oncología Médica.

Es decir, 17 mujeres cada día. Por eso este nuevo descubrimiento, que hoy publica la revista 'Nature Cell Biology', es tan prometedor.

La investigadora principal, Christine Chaffer, del Instituto Garvan de Investigación Médica, coincide en llamar "cosa rara" a lo que han descubierto. "Es una pista que el propio cáncer nos ha dado sobre nuevas posibilidades para detener su propagación", explica. "Nuestro objetivo es determinar cómo podemos imitar esta 'congelación' de los cánceres secundarios para que un día podamos influir en todos los cánceres de mama y mantener esos tumores secundarios bajo control".

El sabotaje del tumor

Chaffer, junto con investigadoras del hospital Brigham and Women's de Boston y la Escuela Médica de Harvard, encontró que —en ratones— estos tumores de mama primarios tienen la capacidad de influir en las células que se han disociado de ellos para establecer nuevos tumores en otras partes del cuerpo. ¿Cómo hacen esto? Provocando una respuesta inflamatoria y enviando un mensaje a través del sistema inmune. Estas células localizan los sitios donde las células disidentes se han asentado antes de lanzar nuevos tumores secundarios y les dan la orden de que se congelen, deteniendo el crecimiento del tumor.

Es una pista que el propio cáncer nos ha dado sobre nuevas posibilidades para detener su propagación

"Cuando estas células separatistas se están estableciendo, antes de que hayan establecido un nuevo tumor, son particularmente vulnerables", explica Chaffer, "porque están en un estado intermedio y su identidad no es muy sólida". En este momento es cuando el sistema inmune puede intervenir para detener el cáncer.

Si estas células disidentes del cáncer principal se ven obligadas a permanecer en este estado de transición, "no crecen muy bien", dice Sandra McAllister, investigadora en el hospital bostoniano y coautora del trabajo, "y su capacidad para formar un nuevo tumor queda gravemente comprometida". Es decir, el tumor principal se sabotea e impide su propia diseminación.

¿Podría funcionar en humanos?

Actualmente, Chaffer y McAllister están viendo cómo este descubrimiento podría llegar a aplicarse en clínicas y hospitales. Hay algunas evidencias, débiles pero esperanzadoras. Las científicas encontraron que en un grupo de 215 pacientes con cánceres de mama que tenían un alto riesgo de acabar en metástasis, aquellas que mostraron niveles altos de este mismo tipo de respuesta inmune tenían mejores tasas de supervivencia que las que no.

"Cuando tienes un tumor primario, hay un número incalculable de células disidentes que viajarán por todo el cuerpo, pero no todas acabarán formando tumores", añade Chaffer. "Según algunas estimaciones, menos del 0,02% de estas células formarán tumores secundarios, por lo que tenemos una oportunidad real de reducir este número a cero".

Una mujer se hace su chequeo anual. (iStock)
Una mujer se hace su chequeo anual. (iStock)

Actualmente, este equipo de investigadoras está tratando de identificar algunas de las señales enviadas por las células inmunes para mantener la metástasis a raya. "Queremos entender exactamente qué está liberando el tumor para activar esta respuesta inmune, y cómo las células inmunes se dirigen a los tumores secundarios", dice la australiana. "En principio, todos estos pasos presentan oportunidades terapéuticas que podrían usarse para evitar que un cáncer siga extendiéndose".

Por supuesto, además de intentar aplicar toda esta información para suprimir la propagación del cáncer de mama, las investigadoras esperan aplicar sus hallazgos más allá y determinar si pueden aprovecharse en otro tipo de tumores.

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