alejandro epelde solo tiene 17 años

El Chico de Oro de la ciencia española: "No sé cómo será mi vida dentro de diez años"

Alejandro Epelde Blanco es un adolescente madrileño que se ha convertido en el primer estudiante español que gana una medalla de oro en una Olimpiada Internacional de Física

Foto: Alejandro Epelde, en el medio (Foto: Universidad Complutense / Montaje: E. Villarino)
Alejandro Epelde, en el medio (Foto: Universidad Complutense / Montaje: E. Villarino)

Alejandro Epelde Blanco no sabe aún si ha aprobado la asignatura de Matemáticas, bueno ni el resto de las disciplinas (se rige por el sistema de educación inglés), pero sería bastante raro que no lo hiciese. Este adolescente madrileño de 17 años (cumple los 18 en octubre), es, a su corta edad, una de las grandes promesas de la ciencia española. Y lo es más aún tras convertirse hace solo unas semanas en la primera persona de nuestro país en ganar una medalla de oro en la Olimpiada Internacional de Física.

“Eran unos exámenes complicados de cinco horas cada uno, pero parece que me salieron muy bien. Yo sabía que al menos la prueba experimental la había hecho mejor que el resto de mis compañeros españoles, la sorpresa fue acabar tan alto”, explica Epelde en conversación con Teknautas. La competición que le llevó a ganar ese metal constaba de dos partes: una teórica que, dice, le salió peor, y una experimental de la que se siente mucho más orgulloso. “Teníamos que construir un pequeño circuito eléctrico, y en esa, la verdad, lo hice muy bien”, comenta con una voz tímida y pensando bien cada palabra.

Su buen hacer le valió para ganar ese oro en la primera participación en esta prueba. En 2017 estuvo en la de Matemáticas en la que ganó una plata (este año se llevó un bronce), pero nunca antes había ido a una Olimpiada internacional de Física. Pero, ¿cómo se llega hasta aquí?

El joven madrileño lo recuerda como un proceso de lo más lógico y normal. Estudiante del colegio privado Los Fresnos-Mataespesa de Alpedrete (Madrid), perteneciente al Grupo Montessori School, desde que entró en el instituto vio que le encantaban los números. Tras conocer un poco la materia, pronto llegó a un programa llamado Estalmat (Estímulo de Talento Matemático) creado por la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales para apoyar el talento joven en estas disciplinas. En estas clases extras impartidas en la Universidad Complutense de Madrid conoció las competiciones y empezó a participar en ellas. “Era el paso natural que dábamos todos. Estas pruebas son retos que te motivan y te ayudan a seguir creciendo”, explica Epelde.

Alejandro Epelde, tercero po la derecha, tras ganar la Olimpiada Matemática española en marzo de 2018 (Foto: Nova Ciencia)
Alejandro Epelde, tercero po la derecha, tras ganar la Olimpiada Matemática española en marzo de 2018 (Foto: Nova Ciencia)

Sin referentes

Su gusto por estas áreas fue aumentando, pero, aunque sorprenda, no tiene ni disciplina favorita ni referentes científicos claros. “No hay una parte de las matemáticas que me guste más que otras, solo sé que se me dan bien y que me encantan. Quiero entrar en la universidad para ir viendo por qué áreas me decanto y qué investigaciones me llaman más la atención. Si te digo la verdad no tengo ni idea de cómo será mi vida en cinco o diez años, ahora mismo lo veo como algo muy lejano”, explica el joven.

Su afición a los números se ve en los resultados cosechados en un entorno en el que España sigue estando muy por detrás de otras potencias mundiales. “En Europa todos estamos muy igualados en estas competiciones. Aquí los que dominan son los países asiáticos, Estados Unidos y Rusia”, comenta Epelde, que achaca estas diferencias a que en esos países se estimula mucho más a los estudiantes para que se interesen por estas disciplinas.

Si algo critica del sistema educativo español es el enfoque demasiado teórico que tienen las asignaturas. Frente a lo que se ve en otros países, en España se apuesta mucho por la teoría y se ve muy poco el aspecto práctico de las disciplinas, el cómo se aplican los conocimientos en el laboratorio. Bueno, critica eso y las pocas opciones que ofrecen a los estudiantes para promocionarse en los aspectos en los que destacan. “Casi necesitas salir del instituto para poder mejorar en lo que de verdad te gusta”, añade.

Los cinco estudiantes españoles que han ido a la Olimpiada Internacional. de Física (Foto: Real Sociedad Española de Física)
Los cinco estudiantes españoles que han ido a la Olimpiada Internacional. de Física (Foto: Real Sociedad Española de Física)

Por suerte, lo conseguido este año en Lisboa demuestra que las cosas están empezando a cambiar. En esta última olimpiada que, como la Matemática, tampoco contó con financiación del gobierno, el equipo español volvió de Portugal con el oro de Epelde, dos bronces de Félix Moreno (L'Eliana, Valencia) y Joan Hernanz (Barcelona) y la mención de honor de José Antonio Castro (Valladolid). Un nada desdeñable resultado que denota que se está haciendo un buen trabajo en el terreno nacional tras 40 años participando en este tipo de competiciones. Hay que recordar que los chicos, ni las instituciones, se llevan premios, salvo el honor de demostrar su valía.

A punto de irse a Cambridge

Fuera de las olimpiadas y de la educación secundaria, Epelde solo piensa en su siguiente paso, que se sitúa, a falta de que se lo confirmen, en la Universidad de Cambridge (Reino Unido). ¿Por qué allí? El prestigio del centro juega un papel importante, pero, como siempre, hay una historia mucho más cotidiana detrás. “Yo he estudiado en un colegio que se basa en el sistema educativo británico. El director ha estudiado en Cambridge, me recomendó ir allí y me ha estado ayudando para que pueda hacerlo”, explica con tranquilidad Epelde.

Puede parecer otra cosa, pero su decisión no tiene que ver con el nivel de las universidades españolas. Él prefiere no entrar en polémicas, pero a sus 17 años sí que piensa que en España no se trata demasiado bien a los científicos. “No conozco de cerca cómo debe ser la vida de los investigadores, pero sí creo que en España es mucho más difícil dedicarte a investigar que en otros países, se valora mucho menos a los científicos”, explica este joven.

A la espera de conocer sus notas y saber si tienen un sitio para él en Cambridge, Epelde, como cualquier joven de su edad, disfruta del verano. Según confiesa, tiene muchas series que recuperar tras pasar los últimos meses preparando exámenes y olimpiadas.

Ciencia

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
3 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios