la web 'smell dating' es el tinder de los olores

Enamorarte por internet oliendo camisetas es posible, y según la ciencia funciona

Una web ofrece oler camisetas de otras personas para hallar el amor. Científicos indagan en la información que nos ofrece un sentido que hasta ahora se mantenía en un segundo plano

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A las aplicaciones para encontrar pareja como Tinder les falta algo y puede que sea el olor. Está muy bien ver fotos y descripciones que tienen la misma credibilidad que el currículum de algunos políticos, pero quizá echamos de menos la información que ofrecen otros sentidos a los que no les solemos dar mucha importancia.

Smell Dating propone algo diferente. Te mandan una camiseta para que te la pongas un tiempo –“tres días y tres noches”, recomiendan– sin desodorante ni perfumes. Se la vuelves a enviar y te mandan trozos de camisetas usadas por otras personas, las hueles y dices cuál te gusta. Si dos personas coinciden, las ponen en contacto.

La idea original es de la artista australiana Tega Brain, profesora de la Universidad de Nueva York. “Todavía estoy con alguien con quien coincidí en Smell Dating”, afirma en declaraciones a Teknautas.

La propuesta ha despertado curiosidad y se ha hecho popular. “Hemos tenido relaciones desde el principio. A la gente realmente le encanta porque, ¿cuándo más puedes tomar decisiones basadas únicamente en el olfato? Además, gran parte de los servicios de citas se basan sólo en imágenes y de esa manera pasan por alto gran parte de lo que produce la atracción”, destaca.

Este servicio requiere unos costes (la tarifa para el usuario es de 25 dólares) y actualmente no se está ejecutando, pero el lanzamiento piloto, con un centenar de usuarios en Nueva York y otros tantos en Shanghái​, resultó un éxito rotundo. “Obviamente, una relación no se puede basar en una sola cosa, pero el olor es un factor muy importante. Para mucha gente es decisivo, si no encuentran que alguien tiene un olor atractivo, no pueden enamorarse o tener una relación”, asegura.

Su promotora reconoce que “todavía hay mucho que aprender sobre cómo el cuerpo y el cerebro interpretan el olfato” y que “sigue habiendo cierta controversia sobre el papel que juega el olfato”. No obstante, “algunos investigadores plantean la hipótesis de que el olfato tiene una función genética, que las personas cuyos sistemas inmunes son muy diferentes entre sí se sienten atraídos por el nivel olfativo. Otros consideran que la salud, la edad o el género pueden ser sutilmente legibles por el olfato”, añade.

Jean-Michel Deiss, enólogo francés, huele una copa de vino (Reuters)
Jean-Michel Deiss, enólogo francés, huele una copa de vino (Reuters)

En efecto, hay investigaciones científicas que evidencian cómo los compuestos volátiles que desprende el cuerpo humano proporcionan una gran cantidad de información a pesar de nuestra obsesión por taparlo con productos de limpieza, desodorantes y perfumes.

El usuario de Smell Dating no tiene información previa sobre edad, sexo u orientación sexual. “Hemos tenido muchos hombres heterosexuales preocupados de que hubieran elegido a otros hombres. Probablemente les estamos haciendo un gran favor abriéndoles a otras posibilidades para el amor”, comenta Tega Brain. De hecho, “muchas personas eligen a otras que pueden no ajustarse a su idea predefinida de por quién se sienten atraídos. Eso es lo mejor del servicio”, afirma.

Un encuentro para oler camisetas

La promotora de este servicio no tiene constancia de que hayan tenido usuarios españoles, pero al menos la idea ha llegado hasta aquí por otras vías. Yihan Chen, estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas de Taiwán, ha venido a España de intercambio. Conocía la web de Smell Dating, pero quería vivir la experiencia de una forma más directa, así que hace unas semanas organizó un evento en un bar de Salamanca para gente de entre 18 y 25 años con la misma filosofía. “Traes tu camiseta sudada, la metemos en una bolsa y ponemos en una mesa las de chicas y en otra las de chicos. Damos unos minutos para oler todas las camisetas y para que cada uno apunte el número de la que le gusta”, explica.

“Estos encuentros se hacen en Estados Unidos, pero no sé que se hayan hecho nunca ni en España ni en mi país, por eso tenía curiosidad”, afirma la organizadora del evento. Sin embargo, en plena época de exámenes la convocatoria tuvo poco éxito y no se pudo celebrar tal y como hubiera querido.

Antiguo presidente de Nicaragua Enrique Bolaños compra una camiseta (Reuters)
Antiguo presidente de Nicaragua Enrique Bolaños compra una camiseta (Reuters)

Esmeralda –su nombre español– no tiene dudas acerca de la efectividad del método. “Tienes una probabilidad más alta de encontrar una pareja adecuada, las feromonas influyen en las relaciones y por eso nos gusta abrazar a otras personas”, asegura.

La ciencia dice que funciona… al menos en parte

David Díaz, investigador del Instituto de Neurociencias de Castilla y León (INCYL) y experto en olfato, ratifica la importancia de este sentido, aunque aporta algunos matices. “Una cosa es sentirse atraído por el olor de una persona y otra cosa es que luego nos parezca fea o desagradable, está claro que puede influir pero no es determinante”, comenta.

En el caso del ser humano, pone en duda que se pueda hablar de feromonas. “Eso implicaría un comportamiento innato y yo más bien hablaría de los olores como algo aprendido. Es cierto que de forma inconsciente podemos distinguir entre el olor de un hombre y el de una mujer pero eso se puede explicar por nuestra experiencia, ya que tenemos hormonas y olores distintos”, afirma.

Las feromonas, ¿un mito?

En cualquier caso, considera que se ha creado un mito en torno a las feromonas que carece de sentido. Son sustancias químicas secretadas por los seres vivos que hacen que otros de su misma especie se comporten de una manera determinada, pero sólo hay un caso comprobado en el ser humano: la feromona del ciclo menstrual que provoca la sincronización de la regla entre mujeres que comparten un mismo espacio. Incluso hay algunos científicos que dudan de su existencia y creen que todo se debe al azar. En general, los estudios descartan que haya feromonas humanas con un papel determinante, como ocurre en muchos animales.

Lo que está claro es que las colonias que prometen éxito sexual porque contienen feromonas son un timo, como ya ha demostrado alguna investigación: “No se pueden aislar las feromonas e introducirlas en un frasco, se lo inventan; pero incluso aunque así fuera, sólo sería un factor más de la atracción que no sería tan importante como el sentido de la vista, por ejemplo”.

Cuando el olor hace que rechaces a tu hermano

No obstante, detectar una afinidad a través del olor, como plantea Smell Dating, encaja perfectamente con lo que dicen las investigaciones científicas sobre el olfato. De hecho se han realizado experimentos que parecen inspirados en su propuesta.

Uno de ellos se llevó a cabo hace seis años en una televisión española. Fue en el programa Quèquicom del Canal 33 de Cataluña con el título de Seducció Invisible. “Cuatro chicas jóvenes debían oler camisetas sudadas de varios chicos y darles una puntuación. Dos de ellas estaban en fase de ovulación, es decir, el momento de máxima receptividad reproductiva, y percibieron los olores como muy agradables; mientras que las otras dos estaban en fase de menstruación, que es la menos receptiva, y los percibieron como desagradables”, explica Josep de Haro Licer, que en aquel momento era jefe de Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Municipal de Badalona y se encargó de realizar la prueba.

El olor fomentaría la variabilidad de la especie y podría explicar por qué a esa chica no le gustó el olor de la camiseta de su hermano

Sin embargo, lo más curioso fue que sólo una de ellas dio 0 puntos a una camiseta en concreto. “Sus compañeras habían valorado el olor como muy agradable o al menos le habían dado alguna puntuación, pero ella lo rechazaba por completo”, comenta. ¿Cuál era la razón? Ella no lo sabía, pero aquella camiseta era de su hermano.

En una investigación similar que acaba de publicarse, a un grupo de mujeres le resultaron atractivos los olores de hombre con “un complejo mayor de histocompatibilidad diferente al suyo”, es decir, un grupo de genes que tiene un papel fundamental en el desarrollo de la respuesta inmune. En la línea de lo que comentaba la creadora de Smell Dating sobre una posible “función genética” del olfato, esto tendría un claro motivo: “Serviría para fomentar la variabilidad de la especie y podría explicar por qué a la chica del experimento de la tele no le gustó el olor de la camiseta de su hermano”, apunta David Díaz.

Aceptar que esto es así inclinaría la balanza a favor de la existencia de un componente innato y de feronomas. En cualquier caso, “la frontera en humanos es difusa”, concede.

Oler lágrimas rebaja el deseo sexual

Algunos estudios que abordan esta cuestión resultan casi increíbles. En 2011 Science publicó que oler lágrimas de mujer provocaba una disminución del deseo sexual en los hombres heterosexuales, algo que sólo se puede explicar por la existencia de algún tipo de señal química que hasta ese momento era insospechada.

Muchas investigaciones recientes tienden a darle un papel cada vez más importante al sentido del olfato. Aunque pasa desapercibido en nuestro día a día, todo parece indicar que es determinante para la memoria, la conducta y la alimentación, entre otros asuntos, y algunos científicos le atribuyen un papel importante en la evolución.

Hayden Stebbins, etnobotánico, huele un ramito de hiedra silvestre (Reuters)
Hayden Stebbins, etnobotánico, huele un ramito de hiedra silvestre (Reuters)

El olfato, el más olvidado de los sentidos

De hecho, estudios en mamíferos atribuyen al olor una enorme importancia de cara al aprendizaje de conductas sociales. En el caso de los humanos, cuando pensamos en acciones relacionadas con la comunicación solemos limitarnos al sentido de la vista y del oído, pero la ciencia ya ha puesto de relevancia la importancia que tienen las señales químicas transmitidas por el olfato.

Perderlo por cualquier circunstancia, habitualmente una enfermedad, puede suponer un problema importante para algunas personas. Una revisión de estudios sobre esta cuestión publicada en 2014 destaca que se produce al menos una disminución de la calidad de vida en los casos más leves y que en determinadas circunstancias puede derivar incluso en una depresión. Imaginen si además nos impide disfrutar del amor.

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