tenía ideas muy extravagantes

Apocalíptico y obsesionado con los 'aliens': las ideas más extravagantes de Hawking

El físico británico creía que abandonar la Tierra es la única esperanza que tiene el ser humano para sobrevivir y advertía contra la falta de control de la inteligencia artificial

Foto: El físico Stephen Hawking. (EFE)
El físico Stephen Hawking. (EFE)

En los últimos tiempos se mostró especialmente contundente: "No hay ningún Dios, soy ateo", decía Stephen Hawking hace cuatro años en Tenerife, pero ya había sembrado la polémica mucho antes.

En 'El gran diseño', libro publicado en 2010, concluía que todos los universos, el nuestro y otros muchos que posiblemente existen, se pueden explicar por las leyes físicas y sin ninguna intervención sobrenatural. En pocas palabras: Dios no es necesario.

De esta forma hacía saltar por los aires un amplio consenso intelectual según el cual la ciencia y la religión pertenecen a diferentes ámbitos del saber, más o menos compatibles, y que no deben mezclarse, así que muchos líderes religiosos se le tiraron a la yugular.

Hawking consideraba que los descubrimientos científicos ya habían superado a las ideas religiosas y, en todo caso, cuando le planteaban si algún dios era el responsable de la creación del universo, rebatía que "la pregunta en sí no tiene sentido".

Escultura de arena creada por el artista indio Sudarsan Pattnaik honra el fallecimiento del científico británico Stephen Hawking. (EFE)
Escultura de arena creada por el artista indio Sudarsan Pattnaik honra el fallecimiento del científico británico Stephen Hawking. (EFE)

Si el tiempo no existía antes del Big Bang, "no hay tiempo para que Dios haga que el universo nazca", aunque precisamente la última aportación del genio, hace pocos días, ha sido explicar que probablemente sí hubo algo antes de esa gran explosión inicial.

Además, echaba mano de un viejo principio de la ciencia, conocido como la navaja de Ockham: la explicación más simple es probablemente la más correcta y "la explicación más simple es que no hay Dios". Por eso, en su opinión, nadie creó el universo, nadie dirige el destino y seguramente no hay cielo ni vida eterna.

El miedo a los extraterrestres

Sin embargo, el ateísmo del británico no fue ni de lejos su idea más jugosa ni más extravagante. Con frecuencia hablaba de los extraterrestres, consideraba que su existencia es casi segura, pero estaba horrorizado ante la posibilidad de descubrirlos o que nos descubran porque podrían acabar con nosotros.

"Hallar una civilización avanzada podría ser como cuando los nativos americanos se encontraron con Colón, no les salió nada bien", afirmó en 2016 en el documental Stephen Hawking’s Favourite Places.

Stephen Hawking durante el anuncio del Breakthrough Starshot que organizó con Yuri Milner. (Reuters)
Stephen Hawking durante el anuncio del Breakthrough Starshot que organizó con Yuri Milner. (Reuters)

Aunque consideraba que la mayor parte de la vida en otros lugares del universo debe consistir tan solo en simples microbios, creía que si hay alienígenas suficientemente evolucionados y con grandes capacidades tecnológicas, lo más probable es que se hayan convertido en nómadas depredadores que vayan conquistando otros mundos para hacerse con sus recursos.

La idea es muy poco popular y ha sido muy criticada, pero ese es precisamente el escenario que se imagina y que podría haber salido de la cabeza de un guionista de Hollywood: un planeta Tierra arrasado por visitantes sin la menor posibilidad de que los humanos podamos defendernos.

Abandonar la Tierra

De hecho, el genio británico consideraba que también es esa la única esperanza que tiene el ser humano para sobrevivir en un futuro: nos estamos cargando nuestro mundo y deberíamos ir pensando en mudarnos. Para eso, lo primero es encontrar la solución habitacional más adecuada.

Así que manos a la obra: una de sus últimas ideas ha sido lanzar mini sondas hacia el sistema estelar más cercano, Alfa Centauri, situado a 4,37 años luz, para intentar encontrar vida o lugares compatibles con ella. Es el proyecto Starshot o "Disparo Estelar", que cuenta con el apoyo de multimillonarios como el ruso Yuri Milner y Mark Zuckerberg, creador de Facebook.

El genio británico consideraba que salir de la Tierra era la única esperanza que del ser humano para sobrevivir en un futuro

El modelo de sonda de esta misión sería ligero y diminuto, apenas de unos milímetros, y se podría propulsar a través de un rayo láser que lo haría extraordinariamente rápido, hasta 1.000 veces más que las naves actuales, lo que le permitiría alcanzar su objetivo en apenas 20 años. "El esfuerzo merece la pena", afirmó Hawking en la presentación de la idea, justo hace ahora dos años.

El genio británico consideraba urgente ir buscando soluciones, porque no pensaba que podamos vivir otros 1.000 años en el planeta. Su mente matemática veía demasiadas amenazas. Creía inevitable que sigamos esquilmando los recursos naturales hasta provocar el colapso de nuestra civilización, pero además consideraba muy probable que se produzca un desastre a gran escala, como una guerra nuclear o una epidemia demoledora causada por un virus genéticamente modificado.

El apocalipsis de la inteligencia artificial

Además, también advirtió contra otra vía de destrucción de la que no nos salvaría ni quiera la fuga de nuestro planeta: el desarrollo de la inteligencia artificial se puede convertir en el error final que le dé la puntilla al ser humano. En realidad nunca se mostró contrario a la investigación en este campo, pero sí advirtió de que los científicos no se estaban preocupando por algo esencial: desarrollar los sistemas adecuados para mantener bajo control humano esta tecnología.

Una mujer lee sobre la muerte de Hawking a la entrada del campus de Cambridge. (Reuters)
Una mujer lee sobre la muerte de Hawking a la entrada del campus de Cambridge. (Reuters)

La inteligencia artificial podría evolucionar por sí misma y dar un salto que haría superior al ser humano. Nada impediría entonces que desarrolle armas que ni siquiera seríamos capaces de comprender.

Sin embargo, aún estamos a tiempo: "¿Si una civilización del espacio exterior nos enviara un mensaje diciendo: 'Llegamos en unos años', nuestra respuesta sería: '¡Ok! Avisadnos cuando estéis llegando para dejar las luces encendidas'? Probablemente no, pero eso es más o menos lo que está ocurriendo con la inteligencia artificial", escribía en un artículo publicado hace cuatro años.

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