han sido condenados a ocho meses de cárcel

Así pillaron a la pareja que mató a cinco gatos con albóndigas de veneno para caracoles

Los hechos ocurrieron en Málaga hace siete años. Tres de los gatos fueron salvados tras hacerles un lavado de estómago, aunque finalmente solo una sigue viva a día de hoy

Foto: Feria de la mascota en Taiwan (David Chang / EFE)
Feria de la mascota en Taiwan (David Chang / EFE)

Esta semana, el Juzgado de lo Penal número dos de Málaga ha condenado a una pareja de vecinos, de 68 y 71 años, a ocho meses de cárcel por envenenar a varios gatos lanzándoles bolitas de carne envenenada a través de la reja de una casa.

Es un nuevo logro en el haber de la Fiscalía de Medio Ambiente de la provincia, que desde que cuenta con Fernando Germán como delegado ha logrado varias condenas contra el maltrato animal, incluido el ingreso en prisión de Carmen Marín, gestora de Parque Animal, conocida como la "perrera de los horrores" de Torremolinos.

En este último caso, la afectada —que responde a las iniciales M.J.— ha logrado, después de siete años, que la muerte de cinco de sus mascotas no quedara impune. La pareja que ha sido declarada culpable atemorizaba, según fuentes consultadas, a los vecinos de esta urbanización de Málaga capital.

Según una fuente, conocedora de primera mano de la situación pero que prefiere no dar su nombre por temor a represalias, los gatos estaban en la parte de atrás de la casa, protegida con un vallado alto para que los gatos no salieran. La denuncia fue posible porque la propia M.J. logró ver de casualidad, junto a un par de amigas, a la pareja de vecinos mientras introducían las bolas de carne a través de la valla metálica.

La escena tuvo lugar en un barrio malagueño de urbanizaciones con pinares en el que los vecinos acostumbraban a dejar pasear a sus perros sueltos y donde, según relatan algunos, alguna vez orinaban o defecaban en los alrededores del jardín de la pareja condenada.

Los cinco gatos no murieron todos a la vez. Según esta fuente, la dueña "se había encontrado ya con dos de sus gatillos que estaban malitos, ella no sabía qué les pasaba y a la mañana siguiente se le murieron: el veterinario le dijo que habían sido envenenados".

La tarde de los actos, M.J. sorprendió a sus vecinos vertiendo las bolas de carne en su patio. "Los cogió y se los llevó rápidamente al veterinario", explica esta fuente cercana. Se les practicó un lavado de estómago y los análisis ofrecieron restos de metaldehído, principio activo de un molusquicida, es decir, una fórmula para matar caracoles.

El consumo de este producto provocaba en los gatos calambres, espuma por la boca, vómitos y, una vez pasa a la sangre, un fallo multiorgánico. "Los tres gatos que se salvaron tuvieron secuelas como daños renales, dos de ellos se murieron más tarde y ahora solo sobrevive una gatilla".

Los análisis ofrecieron restos de metaldehído, principio activo de un molusquicida, es decir, una fórmula para matar caracoles

Aunque la condena por maltrato no es suficiente para enviarles a prisión, los vecinos creen que la denuncia les ha disuadido de envenenar a otros animales. La dueña de los gatos renunció ante el juez a recibir una compensación por daños morales o por el valor de sus mascotas, aunque el juez sí ha obligado a compensarla por los gastos veterinarios, hospitalización, necrosia, análisis de laboratorio...

Para los vecinos es una pequeña y sorprendente victoria, ya que uno de los condenados llegó a ser presidente de la comunidad y alcanzó cierta popularidad por ello, pero no lanzan las campanas al vuelo. "Aún pueden recurrir la sentencia con un recurso de apelación".

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