asturias, primera ccaa donde supera al cáncer de mama

Las mujeres reducen la brecha... del tabaco. Sus cánceres de pulmón aumentan sin freno

El tabaquismo femenino empezó tarde, pero ya empieza a hacerse visible en las estadísticas. Desde el año pasado, en Asturias el cáncer de pulmón ya es el más común

Foto: Mujer sostiene un cigarrillo en un café de Viena (Leonhard Foeger / Reuters)
Mujer sostiene un cigarrillo en un café de Viena (Leonhard Foeger / Reuters)

Hace muchos años, fumar no estaba mal visto. Salvo que fueras una mujer.

Entonces llegaron aquellas divas y todo cambió. Audrey Hepburn, fumando con boquilla frente al escaparate de Tiffany's. No le costó hacer aquel papel, ya empalmaba un cigarrillo con otro en la vida real. Cómo fumaba también Lana Turner, aquella 'femme fatale' de 'El cartero siempre llama dos veces'. O Bette Davis, con aquellos ojazos que vieron pasar cuatro infartos antes de que un cáncer acabara con ella. Igual que con Turner, igual que con Hepburn.

Sin embargo, el ejemplo de todas estas actrices prevaleció. Ahora llegan las consecuencias.

El año pasado Asturias se convirtió en la primera comunidad española donde el cáncer de pulmón superó al de mama, tradicionalmente la segunda causa de mortalidad en mujeres tras la enfermedad cardiovascular.

En Estados Unidos o en Europa occidental el cáncer de pulmón lleva varios años en el número uno. En España, hasta ahora, seguía rezagado pero ya asoma la cabeza para tomar el liderato, algo que según los expertos ocurrirá más pronto que tarde.

La incidencia del cáncer de pulmón en mujeres españolas lleva creciendo desde los años ochenta —actualmente a un 4% anual, por lo que se consideraría en situación de epidemia— pero comenzó su aceleración al comenzar el siglo XXI. Hace unos 15 años, su mortalidad superó a la del cáncer de estómago y entró en el podio. La distancia con el segundo puesto —cáncer de colon— era grande, pero acabó por desaparecer el año pasado.

En los años noventa, casi la mitad de los españoles fumaba frente a solamente (es un decir, no se me enfaden) una de cada cinco mujeres. De aquellos 24 puntos porcentuales, en 2011 se redujo la brecha hasta siete. En general, hoy en día tanto hombres como mujeres están reduciendo su consumo, pero éstas llegaron incluso a incrementarlo durante los años noventa y principios de siglo.

"El principal motivo de esta tendencia tiene que ver con la reafirmación de la personalidad y la liberación de la mujer en los años ochenta y noventa", explica a Teknautas Javier de Castro, jefe de Sección de Oncología Médica en el Hospital Universitario La Paz y director de un grupo de investigación de cáncer de pulmón en mujeres. "Ese pico de incidencia que vimos en los varones en los años ochenta se está dando más tarde en la mujer".

Paradójicamente, en hombres el cáncer de pulmón en varones es primero en mortalidad, aunque desde hace varios años ha entrado en una fase de estabilización e incluso de descenso tras tocar techo en 2001, cuando se alcanzó una mortalidad de más de 81 casos por cada 100.000 habitantes.

"Esto se ha producido principalmente por las leyes anti-tabaco", dice el oncólogo, "a nivel internacional pero también español, con la ley de 2005 que fue muy importante".

De aquellos lodos, estos humos

"El tabaquismo en mujeres es diferente al del varón", continúa De Castro, "y la industria tabacalera se ha aprovechado de esto, ha desaparecido el tabaco negro, más asociado al cáncer, y aparece un tabaco que por imagen se asocia más a lo femenino: mentolados, slim, light..."

Una muestra. En mayo de 2016, el Gobierno prohibió los cigarrillos mentolados y otros con sabores u olores que pudieran atraer a consumidores más jóvenes. Marcas como Lucky Strike, propiedad de British American Tobacco, se aprovecharon entonces de una línea de cigarrillos llamada 'Click & Roll', que consiste en una bolita introducida en el filtro y que, al ser pulsada, libera ese sabor a menta añorado por los fumadores de mentolado, entre las que abundan especialmente las mujeres.

Bien, pues esta ha sido su evolución. Actualmente se venden más cajetillas de 'Click & Roll' que de Lucky Strike blando.

Uno de los problemas que es necesario afrontar es que, dado que el tabaquismo femenino es diferente, las estrategias para reducirlo también deberían serlo.

"Hay algo que en la mujer es muy importante", explica el oncólogo. "Hombres y mujeres de mediana edad fuman por esa reafirmación, pero en mujeres jóvenes ahora mismo estamos percibiendo un gran problema". De forma global, la incidencia del tabaco está en torno a un 30% pero donde esa incidencia está más próxima entre hombres y mujeres está entre los 16 y los 25 años. A esa edad, no hay diferencias de género en el fumeteo.

¿Por qué sucede esto? Porque la mujer, a diferencia del hombre, usa a esa edad el tabaco como control de peso y de estrés. "La chica, en torno a los 15 años, empieza a perder el hábito deportivo, gana un poco de peso y piensa que una de las formas de corregir esto es fumar, al igual que le ocurre con el control del estrés", explica De Castro, "mientras los chicos, entre los 14 y los 18 años, siguen teniendo cierta actividad deportiva relacionada con el balón, fútbol o baloncesto, las mujeres pierden mucho más esta costumbre".

La mujer, a diferencia del hombre, usa a esas edades el tabaco como control de peso y de estrés

Por último, hay que remarcar otro aspecto: si una mujer y un hombre fuman exactamente lo mismo, el tabaco le hace más daño a ella según varios estudios, por ejemplo éste de 2011 en 'The Lancet'. "Un menor consumo de tabaco podría ser más perjudicial en la mujer, por la mera eliminación de tóxicos que puede tener el género femenino en comparación con el masculino", concluye Javier de Castro.

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