baja en calorías pero alta en patologías

Los riesgos de ser vampiro: esto le pasa a tu cuerpo cuando sólo vives a base de sangre

La sangre puede ser deliciosa, pero como alimento deja mucho que desear: bajo en nutrientes y lleno de enfermedades, lo que obliga a los genes de los vampiros a defenderse

Foto: Un vampiro común (Brock Fenton)
Un vampiro común (Brock Fenton)

Es algo conocido que tanto el Conde Drácula como su partenaire femenina, la Condesa Sangrienta, están basados en Vlad Drăculea y Erzsébet Báthory, personajes históricos centroeuropeos de los que las leyendas fabularon que utilizaban la sangre de sus víctimas para preservar eternamente su juventud o belleza, ya fuera ingiriéndola directamente de la carótida o bañándose en ella.

Ahora, un nuevo estudio con vampiros hematófagos —el animal de mayor tamaño en alimentarse sólo de sangre junto con la lamprea y algunos ciudadanos burgaleses— demuestra que la peor forma de prolongar la existencia de uno es hacerlo alimentándose únicamente a base de un plasma bajo en nutrientes y que además contiene un montón de enfermedades.

El trabajo, realizado por investigadores daneses y dirigido por Lisandra Zepeda, de la Universidad de Copenhague, se publica hoy en la revista 'Nature Ecology & Evolution'.

Otros murciélagos siguen una dieta a base de fruta, néctar o incluso carne, pero sólo el vampiro común es 'sanguívoro'. Esto ha llevado a que la especie tenga enormes diferencias con sus 'primos hermanos', tanto genéticamente como en su microbiota (la flora bacteriana dentro de su cuerpo) como consecuencia de esta dieta extrema.

En cuanto a los genes, los vampiros disponen de un mayor número de elementos capaces de cambiar de posición dentro del ADN, concretamente, en regiones relacionadas con la respuesta inmune, la defensa viral o el metabolismo de lípidos y vitaminas. ¿Qué significa esto? "Los datos sugieren que hay una cercana relación evolutiva entre el microbioma estomacal y el genoma para adaptarse a alimentarse de sangre", explica Zepeda a Teknautas.

"Hemos encontrado una influencia filogenética y de la dieta en la composición del microbioma, y ambos elementos genéticos portan rasgos clave relacionados con la nutrición de los sanguívoros", añade. Por ejemplo, escasez de nutrientes como lípidos o vitaminas.

En comparación con otras especies de murciélago, Zepeda y sus compañeros encontraron en los vampiros bebedores de sangre una cantidad inusual de bacterias como la Borrelia o la Bartonella​ y, en general, unas 280 especies de bacterias capaces de generar enfermedades en otras especies de mamíferos. "Lo interesante de esto es que eran transmitidas por invertebrados sanguívoros, como garrapatas o pulgas", añade Zepeda.

¿Podría ser que una dieta basada en sangre haya provocado una modificación genética para ayudar a estos vampiros a protegerse de determinadas enfermedades... causadas por la ingestión de sangre?

Los investigadores trataron de responder a esta pregunta y no encontraron más allá de esto muchas diferencias en comparación con el murciélago estándar. "Sorprendentemente, y en contraste con nuestras expectativas dada su dieta a base de sangre, no encontramos muchas", apunta la investigadora, "sin embargo, apoyando esta hipótesis, sí identificamos una expansión de la familia de genes anti-retrovirales".

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