es el gran gurú de la biodescodificación

El embaucador francés maestro de Txumari Alfaro: "Cada célula tiene corazón"

El enfermero francés Christian Flèche goza de muchos adeptos que compran mensajes como que el cáncer de mama de una mujer puede proceder de problemas que tiene con sus hijos

Foto: El enfermero francés Christian Flèche (christianfleche.com)
El enfermero francés Christian Flèche (christianfleche.com)

"Cada órgano dañado responde a una emoción". Eso es lo que dice Christian Flèche y lo primero que nos encontramos en su web. Y continúa: "Nuestras emociones son las que nos hacen vivir y a la vez las que nos hacen morir" y "Cada célula tiene un corazón".

Son frases casi poéticas que pretenden introducirnos en el mundo de la descodificación biológica, biodescodificación o desprogramación biológica, una terapia alternativa que defiende que el origen de las enfermedades está en las emociones. ¿Les suena? Es una idea que está en boga, difundida en congresos como el que hace poco causó un gran revuelo en Barcelona por cuestionar la labor de los médicos en la lucha contra el cáncer.

La raíz de muchos de estos movimientos está en la llamada Nueva Medicina Germánica creada por Ryke Geerd Hamer, médico alemán que fue inhabilitado en los años 80 por mala praxis y condenado por los tribunales, ya que varios de sus pacientes murieron tras recomendarles que dejaran el tratamiento convencional contra el cáncer.

Un alumno de Hamer, Claude Sabbah, introduce nuevos conceptos, como la "biología total de los seres vivientes" y la biodescodificación. Su tesis es que basta con buscar el origen del "conflicto" al que se debe el cáncer para curarlo y sus resultados fueron similares a los de su maestro, así que también fue condenado, se le suspendió su título en Francia y emigró a Canadá.

El testigo lo recoge Flèche, que se basa en la idea de Hamer de que todas las enfermedades tienen un componente emocional directo e inventa la "Descodificación Biológica Original". Por convicción o para no meterse en los líos de sus predecesores, este charlatán francés, enfermero de profesión, insiste por doquier en que no se debe abandonar en ningún caso el tratamiento de la medicina alopática, el término que utilizan las corrientes alternativas para referirse a las terapias convencionales.

Flèche se basa en la idea de que todas las enfermedades tienen un componente emocional e inventa la "Descodificación Biológica Original"

Un informe elaborado por la Asociación Para la Prevención de la Manipulación Sectaria (RedUNE) que recoge información sobre biodescodificación y otros movimientos similares alerta sobre cómo utilizan un "doble lenguaje", ya que por un lado predican la importancia de seguir los tratamientos médicos y por otro, su inutilidad.

La teoría de Flèche es que se puede rastrear la emoción y el conflicto que ha provocado la enfermedad. Cada emoción está asociada a una sensación corporal que proviene de un antiguo trauma o "bioshock". Todos estos "bioshocks" tuvieron lugar en la infancia e incluso antes de nacer, pero el inconsciente lo recuerda todo, así afloran en forma de enfermedades relacionadas con problemas de nuestra vida. El conflicto deja energía atrapada dentro de nosotros y la terapia consiste en liberarla.

A cada emoción le corresponde un órgano, según explica el francés en sus entrevistas. Si nos preocupamos por nuestra supervivencia y nuestros recursos, se ve afectado nuestro hígado. Si una mujer diestra tiene problemas con sus hijos, se verán afectados el seno y el hombro de su parte izquierda; si es zurda, al revés. La vejiga se corresponde con conflictos de territorio. En sus ejemplos, casi siempre habla de cáncer: si te preocupa el dinero, puedes desarrollar un tumor de hígado. ¿Y las metástasis? Son consecuencias emocionales del primer tumor.

Si te preocupa el dinero, puedes desarrollar un tumor de hígado. ¿Y las metástasis? Son consecuencias emocionales del primer tumor

¿Evidencia científica de todo esto? Ni la hay ni la buscan. Los seguidores de la biodescodificación apelan a la experiencia del propio Flèche y creen que solo se puede comprender, además de aprendiendo sus bases teóricas, a través de las vivencias que se experimentan en sus clases.

Implantación en España y Latinoamérica

Completar el curso de descodificación biológica que ofrecen requiere tres años. En cada uno de ellos se realizan varios módulos y cada módulo cuesta 300 euros. No se requiere formación previa y la práctica terapéutica se ejercita entre los propios alumnos.

El caso es que este movimiento ha logrado una extraordinaria implantación en el mundo hispano. En YouTube tiene miles de vídeos y su web ofrece cursos en 12 países. En España, el primero que empezó a hablar de biodescodificación fue el polémico Enric Corberá, pero fue desautorizado Flèche y ahora ha pasado a hablar de BioNeuroEmoción –registró la marca–, mientras los seguidores del movimiento original tratan de desvincularse por completo de él por mucho que a los no iniciados todo nos suene parecido.

Ahora, el personaje más famoso que está popularizando el término es Txumari Alfaro, aunque en realidad la panoplia de terapias alternativas que defiende el televisivo naturópata es gigantesca. Según dice, buscar el origen emocional es suficiente para curar algunas patologías, sin tomar nada.

Rechazo científico

"El origen emocional de las enfermedades es una patraña sin rigor científico", afirma José Antonio López Guerrero, investigador del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, profesor de Microbiología y divulgador científico. "Estoy seguro de que si los fundadores de este o de cualquier otro cuento bioemocional se ponen enfermos, son los primeros en acudir a la medicina con rigor y no se ponen a pensar en qué momento entraron en conflictos emocionales", agrega.

La comunidad científica es unánime en la crítica. Si las enfermedades derivan de traumas humanos, es difícil de explicar que las sufran animales y plantas. Emilio Molina, de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP), ha estudiado a fondo la descodificación biológica y cree que se trata de una "exageración de la psicosomática". Aunque es cierto que hay problemas psicológicos que somatizamos –es decir, que tienen repercusiones en nuestro cuerpo– y enfermedades causadas por largos periodos de estrés, "se limitan a un conjunto de daños que pueden ser cardiovasculares, musculoesqueléticos o digestivos, pero de ninguna manera la gran mayoría de los males que desde la biodescodificación le achacan, como el alzhéimer o incluso el cáncer".

El argumento de la epigenética

Aunque los defensores de la descodificación biológica creen que su propuesta es complementaria a la medicina tradicional y dicen no buscar respaldo científico, incluyen entre sus argumentos conceptos científicos cuando les vienen bien. No es nuevo: hay quien dice la física cuántica puede explicar que la homeopatía funciona –algo que rechaza la comunidad científica– y, del mismo modo, hay quien defiende que la epigenética podría respaldar que existe un origen emocional de las dolencias y que los traumas se heredan.

Bruce Lipton y Salomon Sellam son algunos de los promotores de esta idea, que denominan "historia transgeneracional". La epigenética investiga cómo factores ambientales afectan a la expresión de los genes. Hasta ahora apenas se ha detenido en el análisis de problemas emocionales, pero un estudio que acaba de publicarse no encuentra asociación entre distintos traumas infantiles y la metilación del ADN, que modifica su función.

No tiene ninguna base ni mecanismo plausible creer que resolver algún trauma o conflicto emocional va a hacer que tu enfermedad remita

Por lo tanto, hablar de que la epigenética puede explicar algo de estas teorías es absurdo cuando "aún se están explorando las hipótesis más básicas", asegura el biólogo Javier Arcos Hódar, experto en este tema, "y lo que es incluso aún peor y no tiene ninguna base ni mecanismo plausible es creer que resolver algún trauma o conflicto emocional vaya a hacer que tu enfermedad remita".

En Francia, definida como secta

Al margen de su efectividad como terapia, los más críticos con la descodificación biológica creen que este movimiento puede ser incluso dañino para la sociedad por sus métodos e influencia. MIVILUDES (Misión Interministerial de Vigilancia y Lucha Contra las Derivas Sectarias), una agencia del gobierno francés que vigila a grupos que considera una amenaza, interrogó a Flèche y "define sin ambages como secta la biodescodificación", señala Emilio Molina.

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